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ARCHIVO ORAL DEL CENTRO DE LA MEMORIA

Obispado de Tacuarembó

ENTREVISTA A ZULEMA AMARAL

La Aldea, domicilio de Zulema 3/9/2007.

 

Entrevistador: Clever Rodríguez

Transcripción: Bach. Soledad Dos Santos

Fotografía, supervisión: Ana Rodríguez

 

Códigos de transcripción:

C: Clever

Z: Zulema

A: Ana

/…/ se omite texto, porque no se entiende

(paréntesis): no dicho: gestos, emociones

 

las chacras

cultivos

C: /…/ ahí va, esa es la riqueza que queremos rescatar.

 

Z: ...la chacra, en coronilla siempre afuera, viste, la dejé, no planté más.

A: Sí.

Z: Las plantaron mis hijos, algunos de ellos acá, maíz, boniato... Y al fin, cosas de chacra, zapallo, poroto, todo eso, ¿viste? Eso cosechábamos allá en la chacra de Rodríguez

 

A: Vení Clever....(se encuentra en el marco de la puerta, fumando un tabaco armado)

C: Pará que estaba fumando un cigarrito. No quería fumar ahí...

Z: Ah, dejalo que fume para no estragar el tabaco (sonríen) Pase, bueno, fume ahí nomás tranquilo su taba/ cigarro. Acá nadie fuma. Mi nieto no fuma tampoco. Y como te iba diciendo, viste. La chacra la plantaban en esas condiciones, plantíos de chacra que es maíz, boniato, zapallo, porotos... Bueno, allá cosechábamos este mucho chícharo, poroto cantidad, viste, la tierra era muy buena para esos plantíos. Este…

arrendar

arreglos, medianería

la propiedad privada

A: ¿Eran… plantaban tierras suyas, arrendaban o trabajaban para otros?

Z: No, era sociedad, viste, trabajaban en sociedad con Rodríguez tres, como ser, se daban tres partes, eran tres partes, y una era para el dueño de la chacra, dos para el plantador y una para el dueño de la chacra, viste, tres. ¿Cómo se le llama?

C: Un tercio, un cuarto, no, ¿un cuarto? Una cuarta parte

Z: Ahí está, un tercio, de tres partes sacaban dos para el chacrero y una para  el…

C: Ahí va, seguro…

Z: Así era el negocio que tenía él con Sebastián. Sebastián no sé si era dueño, ¿qué era dueño ahí? Sebastián también, ¿o es hermano suyo?.

C: No, Sebastián era…

Z: Sobrino

C: Sobrino de…

Z: Ah, de su papá

C: Primo de mi padre

Z: Ah sí, ya me pa/ eran familiares sí. Vivió, mucho años Sebastián ahí.

 

C: Si, si. Mi padre le había vendido la casa con 4 hectáreas para Sebastián cuando estaba ahí.

Z: Ah.

C: Y, ta, después mi padre pagaba las planillas por todo el…

Z: Todo junto…

C: Por todo el predio porque no estaba separado

Z: Ah, no estaba separado, las hijuelas, nada, fue todo junto.

C: Mi padre pagaba las planillas

Z: Y al final quedó..

C: Y cuando, cuando Sebastián eh, se quería ir, tá mi padre fue y le habló en comprar de nuevo las 4 hectáreas con la casa y le compró de nuevo a Sebastián.

Z: Ah, eso si.

C: Y quedó todo ahí.

Z: Y quedó su papá con todo otra vez

C: Claro, quedó, porque ahí le reclamó como de él la chacra, hacía como 60 años que pagaba planillas por eso.

 

Z: SI, si. Este…Yo pensé que este muchacho que estaba ahí había comprado ahí.

C: ¿Quién?

Z: Éste, como es, Alejandro[1]

C: Alejandro, no, no. No no, él vino con interés de comprar pero eso va a ir a remate.

Zulema: ¿Lo arrienda?

C: No, no

Z: ¿No? ¿Es ocupante no más?

C: Sí.

 

Z: Si, si. Y bueno viste, nuestros plantíos eran eso, nada más, yo no tenía muchas cosas para plantar.

 

dimensiones de las chacras

A: ¿Qué extensiones plantaban, qué extensión plantaban de maíz?

Zulema: ¿Cómo?

Ana: ¿Qué extensiones? ¿Cuánto de zapallo?

Zulema: Pero mirá, por ejemplo, las huertas de zapallo y maíz, se plantaba una huerta de maíz fuera de una hectárea o media, no sé cantidad, porque la verdad que yo no tengo ni idea de la chacra como era.

Clever: Allá era, la de Tarumán, eran 2 hectáreas [2]

Zulema: Bueno, ahí plantábamos boniato, maíz, poroto en esas dos hectáreas, era una chacra bárbara esa parte ahí. Ahí cosechamos cada cruceras

A: ¡Páh! (reímos)

Z: que ni te imaginás... Ay Dios mío, no me quiero ni acordar ahora, cada cruceras que por favor,

Clever: Y lleno de piedras…

Zulema: pero felizmente, gracias a Dios nunca nos pasó nada, ni con los chiquilines que eran todos gurises, el mayor era Raúl, ¿usted lo conoce?

Clever: Sí sí.

Zulema: Sí, conoce a todos los gurises

 

Clever: Sí, conozco a todos, inclusive con el Raúl ´tuvimos en el grupo juntos.

Zulema: SI, si, Raúl, Mariana,

C: /…/ la forestación.

Z: los mayores son Raúl, Mariana, Emilia, este, que siempre estaban í trabajando con el viejo ahí, después los otros chicos todos iban igual, yo también iba muchas veces a trabajar cuando se trataba de juntar porotos, cortar maíz, todo eso, yo andaba también en eso. Si, viste, bueno, en esa tierra repartíamos boniato, maíz, poroto, viste, en esa cantidad... ¿Dos hectáreas me dijo?

Clever: Dos hectáreas, eran, sí. Un poco más tal vez,

Zulema: SI, un poco más,

C: pero más o menos andaba por ahí

Z: era la parte que él plantaba, porque para acá para el lado de las casas él no plantaba, plantaba allá en el Tarumán que es como dice, que era lo que se plantaba.

   

 

“el Tarumán”

Clever: Y aquella tierra del Tarumán alimentó a mi abuelo, alimentó a mi padre,  alimentó a la gente, bueno, ustedes, me alimentó a mi

El Tarumán, hoy es pradera. En la 
Foto: De León y Clever 

Zulema: Ah, mi’jo yo allí terminamos de críar nuestros hijos.

 

Clever: Siempre nos daba comida, pobre Tarumán

Zulema: Sí, la verdad que sí…Allí tuvimos las cosechas de boniato, de maíz de lo que fuera, se levantaban los carros de, como dice él allí, también criamos nuestros hijos con aquello, porque era lo que se sacaba, no había otro rubro, era eso nomás, vender el maíz, los boniatos y vender porotos, porque habí/daba porotos, chícharos, mi marido

plantaba mucho, también. Cosechábamos cantidad. Acá hay personas que me dicen “¿qué hacían con el chícharo?” Los vendíamos, y también comíamos. ¿No? Garbanzos plantamos una vez, cuatro surcos de garbanzos, increíble la cantidad que salió

C: Ahí va (ríe)

herrumbre en los garbanzos

el maíz

molino

forma de producción y de vida

Z: increíble, pero él tenía la constancia de ir toditos los días porque cuando viene mucha cerrazón hacía eh, un alambre, entonces, agarraba esta punta, esta otra acá, y pasaba para allá y para acá para sacarle despacito el rocío de la planta,

C: Ahí va

Z: Porque sino los herrumbra todo y caen para abajo así y queda todo herrumbrado y no queda la… Toditos los días el trabajo cuando había cerrazón, estaba así, de llevar y sacarle la, el rocío

Clever: Con un alambre fino

Zulema: Con una alambre fino, por ejemplo o con un palito. Si todavía el surco era largo, usted va de un punta y otro acá, pasaba la de una punta a la otra así, ¿no? Entonces, volcaban el agua toda y se secaba la planta y no se herrumbraba, y daba cualquier cantidad de garbanzos. Yo/ teníamos buen molino, acá,  está todavía el pobre, igual que yo: ya sin dientes… (ríen) Se molía el garbanzo, lo pasaba en el molino, y hacía fainá, hacía tantas cosas, porque había que ingeniarse de hacer las cosas ¿no? Porque la verdad que si no había… Yo no iba a ir a la ciudad a buscar medio kilo, un kilo de harina de fainá, lo preparaba yo nomás, ¿viste? La harina de maíz igual, ese maíz amarillo, maíz catete no sé si vos conocés, lo preparábamos, hacíamos harina, bizcochos, torta lo que fuera. Con esa harina, molíamos el maíz, en el mismo molino, lo pasábamos por un cedazo y sacábamos lo finito y preparábamos viste lo que fuera, para la polenta igual con harina de maíz colorado. Teníamos muy buen molino. Ahí se iba viviendo, y se iba comiendo, ¿no? Porque toda la vida, en casa, siempre fui de, por ejemplo, en junio se hacía una faena grande, se carneaba un cerdo bien gordo, una vaquillona, o un ternero y se formaba ahí la faena para el resto del invierno, ¿no? Y lo que salía de la chacra todo era para, lo que se vendía se vendía y lo que no, quedaba para comer. Y de ahí fuimos viviendo, gracias a dios, criamos a nuestros hijos así.

La familia, hijos

Clever: ¿Eran unos cuantos no?

Zulema: Ah, son 10

Clever: Ahí va. (ríen)

Zulema: Eran 11, falleció uno chiquito. Diez hijos, bueno ahora /…/ son todos hombres ahora, son más varones que mujeres, son tres mujeres nomás.

Clever: Qué increíble…

Zulema: Todos tienen la casa de ellos, gracias a Dios, y todos trabajan. Y ahora tengo un nieto que está conmigo acá, que tiene 21 años. Pero él trabaja distinto, vio, ahí cambió. El trabajo de él…

Clever: Ciudadano…

Zulema: Él fue a la forestación, no le gustó, tiene toda la herramienta. Y se vino, y trabaja ahí, tiene motosierra, tiene todo y teníamos la granja ahí, él la estuvo explotando, y la va a explotando de a poquito, a medida que la va sacando. Y por ahora es la compañía que tengo, ¿no? Y chacra no creo que se plante más (sonríe) Tengo unas ovejas, unas vaquitas ahí adentro del campo, el caballo del carro y del arado, y de todo, un caballo manso para todo. Con uno da, aunque sea da, y sí, con uno da. Y bueno y es eso nomás mi querida, otra cosa qué te voy a decir.

 

la época de sus padres

chacra ajena

Ana: A ver Clever ¿qué otra cosa le podemos preguntar?

Clever: Y de la época de…de los padres de ella.

Zulema: ¿De mis padres?

Clever: Ahí va. Cómo…

Zulema: Ah, mis padres. En la forma en que me crié yo.

Clever: Claro, cómo funcionaba la familia.

Zulema: A mi’ja en esos años eran duros, duros, esos años eran duros no me voy a olvidar jamás.

 

Ana: ¿De acá también?

Zulema: ¿Qué?

Ana: ¿De acá eran sus padres?

Zulema: Son de acá del Uruguay, sí pero ellos vivían ahí en Quiebrayugos, no vivían acá. Nosotros hace cincuenta y algo de años que vivimos acá, que compramos acá, parte de la sucesión de los Duarte, eran medios parientes de ustedes también. 

Clever: Si, también.

Zulema: Sí porque la…Sebastián es casado con Celeste.

Clever: Ahí va.

Zulema: Mis padres eran de Quiebrayugos. Era muy duro mirá. Mi padre trabajaba en las estancias por ahí, mi madre y yo, que era la mayor, trabajábamos en las chacras, carpiendo, para ganarnos el pan, para ella darnos el pan para los más chicos, que estaban con mis hermanos más chicos, trabajábamos, después ya estaba mi hermano que estaba más grande y una hermana también, íbamos los tres, íbamos a la escuela, salíamos de la escuela e íbamos a la chacra a trabajar con ella, pero en chacra ajena, no de mis padres, a la chacra del vecino a carpir y a ganar ese…allí nos daban boniatos, maíz, en fin, nos ayudaban con cosas, hacían, ayudaban a mi madre, ¿viste? Y que todo era para beneficios de nosotros todos, éramos todos chicos. Así ella nos crío, pero nos enseñó a trabajar, mi’ja, viste gracias a Dios. Somos 6 mujeres y 1 varón sólo, ya ahora somos 3 mujeres nomás, ya las otras son fallecidas y mi hermano varón también falleció. Y así nos criamos, de esa forma. No estoy desconforme. Mi madre me duró 92 años. Mi padre, sí, falleció, joven, como se dice joven, porque falleció con 74 años. Y toda la vida trabajando, y así me crié, trabajando, y hasta ahora que estoy vieja yo sigo trabajando. Cuando ustedes veían allí yo le estaba dando comer a los chanchos, juntando los pastos con los chanchos, viste, y ¿qué se va hacer?, lo mío es la campaña, si no cría un bicho, no tiene algo, no sé qué…yo no puedo, me crié así y mientras pueda escarbar y andar voy a andar aquí nomás, en esto. Mis hijos algunos me quieren llevar, vamos mamá, no mi’jo déjeme quieto, no, no, si quiere ir a pasar un día con mi pobreza vayan, pero sacarme de allí sólo el día que ya no pueda moverme más, sino no, déjenme nomás, la verdad que no, sacarme a la ciudad no puedo ir, me muero.

valoración ciudad/ campo

el rancho

Clever: Es bravo adaptarse. (ríe)

Zulema: Yo voy un día que tengo que ir a cobrar mi pensión y paso ese día apuradísima para venirme a mi casa, mi rancho viejo, ni que esté el palacio más lindo, yo no me adapto, vio, no estoy, no. Porque gracias a Dios mis hijos casi todos están bien, trabajando bien, tienen su buena comodidad, yo soy la más pobre, pero estoy rica, mientras tenga salud, estoy rica, yo no preciso más riqueza que la tengo, ¿vio? Con esto estoy feliz. Y bueno, para ¿qué más?. ¿Qué voy a hacer yo con cosas tan divinas, ni con oros, ni con nada, ¿no? Y bueno, y qué más te puedo contar, es eso, ¿viste?

/…/

chacras familiares

tareas y cultivos

la paga con productos de la chacra

Ana: Cuando carpían ¿Qué época del año era? ¿Todo el año tenían esa tarea?

Zulema: No, no mi’ja, era una época del año, por ejemplo, cuando plantábamos los plantíos de maní, que vamos a decir el maní se planta en octubre, fines de octubre, teníamos noviembre y diciembre, esos trabajos, esos meses eran de carpidas de maní, después venía la arrancada del maní, que eso también trabajábamos en las arrancadas de maní, y después había que cortar el maíz, y ahí estabamos en la chacras familiares siempre trabajando en eso, las arrancadas de boniatos, todo eso trabajábamos con mi madre junto con ella, porque mi padre no trabajaba, él trabajaba afuera, en las estancias, trabajaba encargado de una estancia, trabajaba afuera, campaña afuera, venía cada mes, a veces más, demoraba más en venir.  Y así vivíamos de esa forma, porque no plantábamos, pero hace de cuenta que plantábamos porque de todas las chacras nos daban, de todo nos daban un poco, así que al final de cuenta, al final en el invierno teníamos, como la hormiga, los rincones llenos de cosecha, veste.

C: /../

Z: Sí, los rincones llenos de cosecha. De boniatos, maíz, papas, de todo, porque trabajábamos en la chacra con mi madre y con…

pago en especies y dinero

Ana: Les daban cosas, ¿y dinero? ¿Por el trabajo?

Zulema: Ah, nos pagaban por día. ¿Sabés cuanto?

Ana: ¿Cuánto?

Zulema: 40 $ en esos años, 4  $. Viste, mija, por día, a mi madre, yo no porque yo era gurisa chica, era una esclavitud, nos esclavizaba la gente, ¿no? Y nos daban la comida, ahí un sancochito revuelto, pedacito. Pero uno vivía, seguro que no alcanzábamos a morir.

la comida

Ana: ¿Qué les daban de comer?

Zulema: Un ensopado. Allá unos pedacitos de carne, y como había chacra, de todo en la chacra, vos sabés que en la chacra hay zapallo, boniato, choclo. En la época que no hay, es una cosa, pero siempre en la chacra va quedando hasta casi, casi, que empieza la otra cosecha, siempre hay, el que planta siempre tiene de un plantío al otro.

el clima

plantar/ coomprar

Clever: Ahora está más complicado el tema del clima, ¿no?

Zulema: Si

Clever: Medio complicado lograr producción todo el año.

Zulema: Porque yo acá, hasta hace dos años atrás, hasta este tiempo yo tenía boniatos, papas y de todo, porque plantábamos allá arriba, en todas aquellas partes y allá, este, boniatos y todo eso cosechaba y yo también le daba a los bichos, a las vacas, a los caballos. Vender no vendía, venían mis hijos los que viven ahí en la ciudad y se llevaban, pero…y se vivía y me duraba todo el invierno, pero ahora ya tengo que comprar.

criar a los hijos con las chacras

tener lo de uno

C: (sonriendo) Hay que comprar…

Z: Tengo que comprar. Ellos tienen chacra y me traen, o uno u otro, me traen, como yo gasto poco, no gasto mucho, tengo siempre, todos tienen chacra, el que no tiene chacra es porque viven en la ciudad, hay dos, tres de ellos que viven en la ciudad que no tienen chacra. Pero…Y de eso se vivía, mija, viste. Y nosotros ya te digo, criamos a nuestros hijos así. Después que formé mi hogar, que gracias a Dios gané un hombre trabajador, pobre pero trabajador y honrado. Que empezamos a trabajar, no teníamos, trabajábamos de una chacra hoy socios de este año, un año aquí, otro allá, hasta allá a la 14 fuimos a trabajar. Teníamos dos hijos, uno, una nena, la mayor, y después el otro lo tuve allá. Y trabajábamos en esa sociedad, en los campos de Caorsi, ¿usted conoce?

C: Ah, sí

Z: Bueno, allá trabajamos dos años, fue especial, una cosecha increíble, pero el hombre allá, es como todo, es un contrato, se terminó el contrato y tuvimos que venir para atrás. Y vinimos y enganchamos en otra chacra ahí, y yo le decía a mi viejo, ay, cuándo será el día que dejemos de ser socios, de andar de aquí a allá, así no juntamos nada, digo, es una bar/ hoy aquí, mañana allá, uno no tiene ni entusiasmo de seguir, ¿verdad?

 

Clever: Seguro. Cuando quiere acomodar la tierra tiene que empezar de nuevo

Zulema: Por eso, prepara una cosa y tiene que dejarla porque tiene que irse para otro lado, buscar. Hasta que un buen día, haciendo un ahorro tremendo, teníamos unas vacas, teníamos el propio caballo, este, apareció este terre/ este pedazo de chacra acá. Es la sucesión Duarte. Él conoce bien todo eso. Este, mi madre me dijo “mirá, dice, decile a Mariano que en la sucesión Duarte hay una parte para vender, Celestino es el encargado, que vaya a hablar con él”. Era el mayor de ellos. Ay, yo digo, andá, Mariano por favor, no quería ir, pero por favor andá a hablar con Celestino a lo mejor enganchamos ahí. Ah, esto fue una bendición de Dios mijo, si él se iba ir allá para Samic. ¿También conoces allá?

C: Ahh…

 

Z: ¿No conocés allá?

Clever: ¿A dónde?

Zulema: En Samic. El compró un chacra allá, allá tenemos un pedazo. Sí, que lo cuida y lo tiene Armando.

C: Ah, mirá, seguro.

 

Ana: ¿Por qué no quería ir a hablar? ¿Por qué no quería ir a hablar para comprar?

Zulema: Porque, yo no sé, son cosas que a uno se le ponen que de repente, como era sucesión, ¿no? Era una cosa que le parecía que le era difícil. Vino ahí, habló con ellos, eran parientes, eran primos hermanos, ¿no? Con Celestino, vino ahí, habló y dice “no pasa nada Mariano, por favor, la chacra si querés está para vos –dice- el pedazo allí. Si no tenés todo el dinero, hacemos la solución igual, no pasa nada”. Pero gracias a Dios, mi’ja, hicimos el dinero. Vendimos el ganado, vendimos todo, nos quedamos sólo con la lechera, y tres caballos pa´ trabajar, viste. Y compramos acá. Acá no había nada, no hay nada hasta ahora, pero no había nada, nada, no había alambre, no había árbol, no había nada, sólo el campo nomás y pura caraguatá y chilcas.

 

Clever: Tremendas tierras

Zulema: Ah, sí.

Clever: Tierras excepcionales.

Zulema: Tierra, sí. Cuando entramos para acá, para mi fue una bendición, de dejar de salir por lo menos hoy acá, mañana allá, toditos los años, era un año o dos en cada chacra y ya había que cambiarse, ¿no? Si, él enganchó ahí en el Tarumán, con Sebastián...fue me parece que…

 

Clever: Con Sebastián primero y después con mi padre

Zulema: SI, empezó a trabajar ahí, él plantaba ahí, le dio para juntar unos pesos para comprar allá en Samic. Lejísimo queda. No, ahora no queda más lejos porque ahora arreglaron todas las calles (sonríe) por lo menos ahora se entra hasta con moto, con camión, con lo que sea, ya, ¿no? Que antes se entraba sólo en carro. Ahora está todo distinto. Compró allá, pero por lo menos llevamos el ganado para allá, teníamos caballos, el ganado lo tenía allá y alambró eso, todo eso y allá fuimos marchando y criando los hijos, como dicen, no es fácil. Hay que criar un montón de hijos sin saber, como dicen, ellos empezaron a salir cuando tenían casi 17, 18 años para arriba que empezaron a separarse unos para allá, otros para acá. Mientras tanto estuvieron con nosotros siempre. Gracias a Dios los fuimos criando y dándoles la comida, todo lo que estaba a nuestros alcance. Yo, me parece, que ellos tienen que estar orgullosos de los padres de nosotros, por lo menos luchamos toda una vida, nunca pedimos un pedazo de pan a nadie para criarlos, ¿no? Sí.

 

Clever: Y no le hicieron mal nadie

Zulema: No, mi querido, sólo a Dios que nos ayudara

 

Clever: No pisotearon a nadie

Zulema: Si, si, no, por suerte que no, gracias a Dios no. No, no, no. Creo que no, que nuestro nombre está totalmente (ríe) limpio, gracias a Dios

cambios

bueyes, caballos

chacras vírgenes

chanchos

Ana: ¿Cómo, en todos esos años de plantar, era siempre de la misma manera? ¿Qué cambios vio en esa tarea?

Zulema: No, el cambio no era ninguno, viste.

 

Ana: ¿Araban con buey?

Zulema: Araban con buey, con caballo. Acá aramos mucho con buey. Teníamos, porque quedamos con tres caballos y los caballos eran para el carro, entonces él des/ compró unos terneros y después los hizo. ¿Vos sabés lo que eso? ¿Sabés?

 

Ana: ¿Lo qué? ¿Los terneros?

Zulema: Los buey

Ana: Si, (sonríe)

Z: ¿Sabés? Bueno.

A: No los tengo muy, muy vistos ya porque soy nueva acá en Tacuarembó, pero alguno vi, si.

Zulema: Sí, entonces ya grandes los novillitos, compró. Amansó, y arábamos acá. Él plantaba en el Samic, también. Compró una chacra, tenía un pedazo, alambró y plantaba, ahí eran unas chacras vírgenes, era una cosa tremenda, eran unas chacras, unas chacras que aquello  increíbles.. Si te voy a contar, se traía un carro, que lo tiene Armando ¿usted lo conoce? Bueno, aquel carro era del viejo, si, traía aquel carro hasta arriba de zapallo, de esos zapallos “cáscara dura” que le decimos los…Y tiraba ahí, y yo criaba chanchos, tenía una chanchería ahí, pero todo para el gasto, nada para venta, tenía dos chanchas con cría, hice unos cachorros aparte así para comer, y yo formaba con los zapallos, -yo le cuento a mi nieto y se ríe-, yo formaba una pared con los zapallos y tiraba los lechones para adentro de los zapallos, allí para adentro, porque ellos no salían y no hacían daño ni nada,

C: Y claro (sonríe)

Z: Allí andaban. Él se ríe (ríen) ¡Abuela! Digo mi’jo que no tenía en esos años, era una mera despreocupación no tener una máquina de fotos para sacar la foto, para tener el recuerdo. Y maní cosechábamos cualquier cantidad, plantábamos mucho maní. Este, y le tiraban maní adentro de aquello y aquellos chanchos vivían chatos de gordos. Ellos vivían en, el chiquero que tenían

 

Ana: ¿Qué comían, las ramas del maní?

Zulema: No, comían la chaucha, el manís, el maní. ¿Sabés lo que es el maní? El grano de maní. Bueno le dábamos la rama para el ganado, para los caballos, para... Las chauchas le dábamos a los chanchos, sandías, mirá de todo. Gracias a Dios, acá esta chacra dio muchísimo, muchísimo, y da hasta ahora, si se planta da. Da, sí.

 

Clever: Sí, más bien. No se agota nunca, siempre está recibiendo nutrientes...

Zulema: No se agota nunca, no ve que no son tierras muy pobladas, son tierras bastante planas,

Clever: Y llegada de…

Z: Es sólo poner abono y lo que le ponga semilla viene todo.

cosechas, huevos

el dinero, el surtido

C: Y llegada de verduras, todo…

Zulema: Allá arriba cosechamos cantidad de boniatos y papas, allá arriba, siempre. Bueno, viste. Y todos los años teníamos, vivíamos de lo que hacíamos, casi siempre, porque huevos tenía 60-70 gallinas, viste.

A: ¡Puáh!

Z: Increíble la cantidad, comíamos gallinas, que hasta me aburrí de comer gallina, y huevos, a Santiago De León, yo le llevaba los baldes de huevos allí donde está aquella casa donde está Olivera ahora, él no vivía allí, él vivía en la otra esquina, en la casilla del padre, tenía allí. En la otra esquina allí,

C: Sí, sí.

Z: Allí vivía Santiago cuando yo vendía, le llevaba los baldes de huevos allá, y yo traía, y en esos años eran baratas las cosas, con dos baldes de huevos yo me traía un surtido para las casa´ porque uno como dueño de casa sabe lo que le hace falta, esto, lo otro, y haste viste la, suplanta todas las cosas.

 

Ana: ¿Y los vendía o los cambiaba?

Zulema: No, no, los vendía, y después con el dinero compraba cosas. Seguro.

 

Ana: ¿Qué compraba con el dinero?

Zulema: Compraba el pan, la harina... Mirá,  la carne que él vendía, también carneaba allí, carne nosotros teníamos mucha carne de cerdo, pero no criábamos oveja en ese tiempo, criamos mucho cerdo pero oveja no, entonces, la carne, para variar, comprábamos carne de oveja.   

 

antes no había heladera

Clever: Es que siempre fue muy difícil sostener un consumo de carne sacada de su propio lugar. Todo el año, es muy difícil.

Zulema: Es difícil porque no había, no teníamos heladera, nosotros lo conservábamos salada la carne, si, la conservábamos salda la carne y hacíamos mucho chorizo, cantidad de chorizo, y en las barricas que venían antes de madera ¿las conoció?

C: Sí, sí.

Z- Bueno, ahí él ponía la grasa que sacábamos y metíamos/íbamos poniendo los chorizos, toditos, así en las roscas de chorizos ahí adentro, usted levantaba con un tenedor largo de esos, le echaba agua caliente y  le quedaba limpito el chorizo de la grasa. Y hacía lo que quería, lo podía comer así como fiambre, lo podía hacer de la forma que quería, y teníamos chorizos. En enero, mirá había chorizos, porque teníamos una quinta de lo que buscara, de quinta de lo que buscara había, se preparaban las ensaladas, las fuentes de verduras, de ensalada o lo que fuera, jamón, panceta, todo eso teníamos, todo hecho en la casa no más, viste. Nada de comprar.

jamón

Ana: Jamón ¿cómo lo hacían?

Zulema: ¿Qué?

Ana: ¿cómo se hace el jamón?

Zulema: Y se hace de la parte del cuarto del chancho, se deshuesa todo para adentro, se le saca el hueso y después se tapa con sal y se prensa y el jamón igual. Y la panceta igual, se pone bastante sal y se prensa, por ejemplo, se tiene unos 3 meses prensada así, la sacás la lavás, la envolvés en una bolsita de, una telita o algo la colgás ahí entonces te mantiene fresco, y cortás, está perfecto. Había que solucionar porque no había heladera, no había nada, acá en campaña qué ibas a conseguir una heladera, ¿viste? Conseguía un pedacito de hielo sólo para caña helada.

Clever: Ni sabíamos que existía eso (ríe)

Zulema: No ni sabíamos que existía eso.

Ana: ¿No sabían?

Clever: No teníamos ni idea

 

crédito en la casa de Capeta

Zulema: No, ni idea lo que era la heladera, lo que era un…El hielo, cuando caía helada sabíamos que los baldes estaban llenos de hielo (ríe). Pero verdad, mija, te digo una cosa, hay que vivir la vida en esa forma, uno a veces piensa “¿Pero y cómo esos pobre viejos?” No, yo no era vieja, ahora estoy vieja, igual vas a ser vos, ahora sos una chiquilina, pero mañana, pasado con tres hijos vas a decir pero yo también llegué a lo que aquella vieja me contaba, ¿Viste? (ríe). Porque es así, ¿no? Sí, sí, yo digo que al que no llega a viejo la vida le cuesta, así que tenemos que llegar a viejos nomás. Es eso nomás, sí. Y así vivíamos, y hacíamos todo eso así. Gracias a Dios que la comida en mi casa, para nosotros, y para mis hijos nunca faltó, y teníamos crédito en la casa de Capeta. ¿Usted conoció la casa de Capeta?

 

Clever: Sí, sí, la conocí, sí, mayoristas eran.

Zulema: Bueno, la casa Capeta nos llevaba la cosecha, boniatos, maíz, maní se preparaba la cosecha, se llevaba y se entregaba. Lo que sobraba se traía en dinero y lo que no, se pagaba lo que se levantaba en créditos. Nosotros todos los meses mi marido iba allá y levantaba y traía todo por mayor, entonces, teníamos para… Gracias a Dios, las cosas nunca faltaron en mi casa, y no faltan hasta ahora gracias a Dios. Porque somos poquitos pero vamos viviendo, ¿No?

 

variaciones en las cosechas

crecientes

Clever: Las cosechas ¿cómo eran? ¿Eran normales todos los años así se plantaba y se cosecha?

Zulema: No, mijo, habían años que perdíamos. Ahí nomás en esa heladera no más un año fue horrible. Ahí en esa otra, las crecientes, el maní estaba arrancado y lo llevó todito, la creciente amontonó contra los árboles -todavía no había árbol ninguno, contra las chircas que habían, viste- quedó alto la planta de la, de la huerta que estaba arrancada

 

Clever: Y el maní se moja y no sirve para nada.

Z: Vino la creciente y arrastró, viste. No hubo de nada. Porque eso todito ahí crecía, ahora no crece tanto como antes. Este, y perdíamos, viste, eso está pedido, perdido porque sacábamos lo que podíamos y lo que no eran los bichos los que aprovechaban, pero no era rentable. ¿Viste? No era rentable, se perdía mucha cosecha.

 

Clever: Porque yo tengo una idea de cuando plantaba mi padre, eso no sé si era porque el campo era virgen también y era muy buenas tierras, y todos los años sacaba cosecha, todos los años sacaba sandía, y sacaba boniato, sacaba maíz…todos los años.

Zulema: Sí sí. Todos los años. Y acá también, todos los años. Este año pasado no, pero el otro año, una cosecha de sandías...boniatos…

 

Clever: Y ahora veo que está tan difícil que no se puede cosechar (sonríe)

Zulema: Ahora no se cosecha más nada, Clever, no se cosecha más nada.

C: Tá difícl, tá.

Z: Es horrible. Ahí está mi hijo, está Raúl, que tiene esa casita por ahí.

 

Clever: Intentó, intentó, Raúl hasta que tuvo que abandonar.

Zulema: Este, sí…Y trabaja. Trabajaba en las estancias...

Clever: Él y la señora, los dos trabajaban parejo.

Zulema: Sí sí, la cosa es que, yo digo siempre una golondrina sola no hace verano, si ha unión hay fuerza, ni no hay unión no hay fuerza.

C: No, más bien que es así.

 

crió hijos propios y otros

Z: Eso yo les digo a muchas de mis nueras, porque no es obligación de que todas trabajen para ayudar el marido, porque si él tiene buena posición, le puede dar y no trabajar. Digo mi’ja si le da y usted no tiene necesidad de trabajar mejor. Yo nunca pude que mi marido solo me diera y yo estar sentada, nunca pude, porque tenía que ayudarle, teníamos que criar a nuestros hijos y darle la comida, darles vestido y mandarlos a la escuela. Yo cuidé todos los hijos del “Rambo” ¿Usted los conoció? Eran 8, bueh.

A: ¡Uh…!

Z: Yo los crié a toditos acá en casa,

C: Ahí va (sonríe)

Z: Ellos se iban porque estaban en una pobreza tremenda, y me los mandaban, “porque mañana venimos y los llevamos” Pasaba hoy, mañana y pasado (golpea suavemente sobre la mesa), pasaba 15- 20 días y los gurisitos toditos acá. ¿No? Yo acá me las arreglaba, esto todo era una cosa sola[3],  allá había otra pieza, yo ponía colchones mija en el piso y los acomodaba como a los chanchos, viste,

A: (ríe)

Z: Unos para acá, otros para allá, las hermanas para acá, los varones para acá, acomodaba todito. Al otro día, “levántensen temprano”. Yo me levantaba, ordeñaba, daba qué comer (a los) chanchos y…Mi marido se levantaba tomaba mate, los gurises traían los caballos, prendían el carro y se iban para trabajar con toda la herramienta y yo a lavar a esos gurises, a vestir y a mandar a la escuela. Los míos que iban a la escuela y esos ajenos.

A: ¡Páh…!

C: (sonríe)

Z: Y los chiquitos. Yo me quedé con Delia, la señora de Armando -que es de las menores de mis hijas- con…tenía un año y poco y me quedé con uno de 4 meses de ellos, de Duarte, y mamaba el chiquilín. Y lloraba de noche y yo les tuve que dar de mamar a los dos, a mi hija y a él, los crié a los dos así.

 

Ana: Hermanos de leche le dicen

Z: ¿Eh?

A: ¿Dicen hermanos de leche acá[4]?

Zulema: ¿Cómo?

Ana: ¿Acá no le llaman hermanos de leche?

Zulema: No, ni la saludan mija, ahí tenés hermanos de leche. Pasan por uno, y esa vieja que va a estar mirando, yo, viste. Ah, eso me han hecho sí pero no es nada, yo digo que Dios es muy grande y él está mirando las cosas, ¿no? Yo los crié y les di todo lo que estuvo a nuestro alcance, vestía, los vestía con la ropa de mis hijos a los que más o menos servía la ropa, túnica, tanta cosa. ¿Vos sabés lo que es estar en la máquina hasta la una de la mañana cosiendo, remendando, y arreglando ropas para ellos y para mis hijos? No, es sacrificio de vida, yo me siento...

 

/se corta la cinta/

 

Zulema: /…/ Yo qué sé. Y así, ¿vio? Y que todavía crié ocho del Ronco, tres sobrinos de él que quedaron huérfanos, también los crié acá, también los trajo para acá, también los crié gracias a Dios, todos cabían, la olla daba para todos. Una olla, si le hubiera mostrado la olla que tengo, yo no la podía sacar de arriba de la plancha,

C: (ríe)

Z: La arrastraba arriba de la plancha un poco porque no podía con la olla, yo era una cosa que... Pero gracias a Dios, pueden decir si les preguntan algún día, ustedes, sí, se criaron en mi casa, pero no le deseo a nadie eso porque no es lindo, uno no vive la vida. Desvive. De noche me iba a acostar tardísimo y cuando yo me acostaba, “uáa” lloraba un gurí y allá estaba yo con el gurí

 

Ana: Y lo…¿Mojar la cama y…?

Zulema: Seguro mi’ja, había que forrar las camas, en esos años no había nylon, no había nada,

C: No había nylon (sonríe)

Z: No sabés el sacrifico, ay mi querida vos no te imaginás, vos no te imaginás lo que yo pasaba, Dios mío. No habían pañales, no había nada, los pañalitos eran de tela, me mandaron cuatro o cinco pañalitos y yo rompía las sábanas viejas, y pasaba en la máquina, pa´ hacer los pañalitos para el chiquilín que tenía 4 meses, los otros más grandecitos, unos se hacían en la ropa, porque son madres despreocupadas que no les enseñan. Yo a mis hijos con el año y poquito ya no hacían más nada en la ropa, yo los enseñaba. Pero un hijo no es fácil, no es fácil, es difícil la vida, pero le agradezco a Dios que me ha dado fuerzas para seguir hasta ahora, todavía, viste. Hasta crié un nieto, porque mi nieto también lo crié yo, que tiene 21 años

 

C: Después vinieron los (sonríe)

Z: Pero El me está recompensando bien.

comunicaciones

Clever: Algunos se arriman a los abuelos (sonríe).

Zulema: Todos mis nietos, mis nietos hijos de mis hijos y de mis hijas, conmigo son un amor, ¿No? Llega el día del abuela y si no pueden venir y me hacen mensajes, ahora, porque antes qué mensajes me iba a hacer si no venían donde yo estaba, ¿no? Ahora me llenan de mensajes, unos y otros, todos pobrecitos.

Ana: ¿Tiene celular?

Zulema: Tengo. Tengo, si. Viste querida.

 

Ana: Mi abuela tiene también

Zulema: Es cambio ahora viste. Es cambio de la vida, mire si yo me iba a comunicar con un hijo o una hija, qué…Sólo que fuera a verlo o él ir a mi casa, este, una cosa... Ahora no, ahora estoy tomando mate acá y suena. “Mamá ¿cómo estás? ¿T´as pasando bien, ´tas precisando algo?” Ah, es una gran comunicación no es un lujo, sino es una comunicación eso. La radio te iba a decir nosotros compramos arradio con el hijo, con Omar... ¿A Omar lo conoce?

 

Clever: Omar, ¿cuál de ellos? ¿El más grande?

Zulema: No, Omar es de los menores.

las “arradio”

Clever: Páh, yo conozco a varios de ellos pero por el nombre no recuerdo.

Zulema: Por el nombre no. Bueno, cuando Omar tenía un año, la primer vez que compramos arradio, vendimos una vaca. Para, este Pérez ¿cómo es? Un hombre de La Aldea, vendimos una vaca..

Clever: ¿Felipe Pérez era?

Zulema: Ahí, está Felipe Pérez, le vendimos una vaca que dice, mi marido dice, esta plata de esta vaca vamos al Tono a comprar la radio. ¡Ay! Yo con una alegría, vos sabés lo qué, una radio, era una cosa que…Ay, los gurises todos “vamos, dice papá que vamos al pueblo, dice que vamos a comprar una radio. Esperen, entonces. Todos contentísimos a traer la radio. (Sonríe) Fuimos, compramos una Sanyo, de esas grandes así. Mi hijo tiene 41 años, así que imaginate vos, él no tenía el año todavía, viste.

C: (ríe)

Z: Que recién entramos a saber lo que era una radio. Todas esas son cosas de la vida, sacrificios de la vida, mija ¿viste?

 

las novelas de Marcelo de Alcántara

Ana: ¿Y qué escuchaban?

Zulema:  Bueno, música, este, folklore, todas esas cosas así, no sabíamos ni manejarla al final/ al principio, porque no sabíamos pero enseguida, como dice la juventud cambia. Y los muchachos estaban ya los mayores estaban más grandes, viste, todo, en fin... Novelas escuchábamos cuando no había televisión, arradio. Las novelas en la radio eran lindísimas, yo hallo que eran más lindas que las ahora en la televisión. A mi no me llama la televisión,

 

C: Marcelo Alcántara capaz que escuchó.

Z: Este, no me gusta la novela.

 

Clever:  ¿Nunca escuchó la compañía Marcelo de Alcántara?

Zulema:  Ah, que divino, siempre, él era precioso, escuchábamos si. Este…

 

Clever: Mi hermano era el actor principal, ahí.

Z: Sí.

C: El Heber

Zulema: Cada novelas más divinas

 

Ana: ¿Sí? ¿Era actor de radio?

Zulema: La laguna del indio. ¿Nunca escuchó aquello de las…? Aquello era precioso. Hacíamos así volando todito, porque a las seis de la tarde empezaba la novela...(ríe)

 

Ana: ¿Esa de qué se trataba?

Zulema: Y queríamos reunirnos todos para escuchar la novela. Qué cosa digo yo, ah.

 

Ana:  ¿De qué se trataba la de La laguna del indio?

Zulema: Y era de algo que salía, era un asombro, viste, algo como un, cómo te voy a decir, que levantaba un asombro, gritos como de lobo, así, una cosa así, momentos que te asombraba, que te atemorizaba, viste, cosas así. Este, era lo que se trataba. Pero era de Alfredo de Alcántara. Precioso era.

 

Clever: Tenía mucho gusto para escribir.

Zulema: Ah, si, bárbaro, yo creo que de los mejores que debe haber ido, de los mejores que ha habido

Ana: ¿De dónde era? ¿Uruguayo?

Clever: De acá de Tacuarembó.

Zulema: Sí.

Ana: Así que novela de Tacuarembó mismo

Zulema: SI, pero filmadas en varias partes, viste... Ahora está en Montevideo, hace añares. Ahora hace poquito estuvo acá en Tacuarembó.

C: Ah, él anduvo sí.

 

Z: ¿En qué época? Él anduvo ahí no sé.

Clever: Cada tanto él aparece.

Zulema: Sí.

Clever: Él siguió, después en Montevideo él siguió en el teatro.

 

Zulema: (Pausa) Bueno, y viste, eso es no más, que más te voy a contar, no me acuerdo de más nada. Puedo acordarme más adelante, pero ahora no. (Pausa) Y esa fue nuestra vida acá, así nomás. Y ahora en cambio tengo dos televisión, tengo dos arradios (ríe)

C: (ríe)

Z: Que ni las prendo, ¿viste? Que ni las prendo (ríen). Una me la regaló un hijo, otra me regaló otro, y bueno, están ahí, de noche, viene mi nieto ahí, se sienta a tomar mate y mira las/ “Abuela, vení”. Sí mijo ya voy, estoy preparando, una cosa acá en la cocina (ríe). No me llaman la atención las novelas, lo único que miro, me gusta mirar es la Red, otra cosa no.

 

cooperación entre vecinos

juntarse arriba del cerro

Clever: Mi padre contaba de que cuando no sé si fue en la época que vivían ustedes ahí, que cuando terminaban la, la, porque antes se ayudaban, dice

Z: Sí.

C: iban a una chacra, plantaban todo ellos, pasaban a la chacra del vecino

Zulema: Sí, venía el vecino con el arado y ayudaba a plantar, a arar, a cosechar, si estabas haciendo un rancho venían te ayudaba a hacer el rancho, a terminar de prepararlo, de hacerlo, era una unión que había entre vecinos.

Clever: Y Me contaba que arriba

Z: Ahora no, uno puede ver dentro de un pozo que no lo sacan. ¿Eh?

C: Y me contaba que arriba de ese cerro se juntaban después de cada siembra.

 

reuniones familiares, turismo, cerros

Zulema: En Turismo. Era divino eso ahí, la cantidad de coches y cosas que se acumulaban al costado de, la calle ahí, frente a lo de Rey, frente a lo de Chagas todo eso ahí, ´taban los autos uno por el otro así, subir la gente al cerro. Increíble, eso todo se terminó, ¿no? Eso todo se fue abajo, nada más existe, no entran, van a juntar ni la Marcela ahora, nada más, todo se terminó. Igual era allá en el “Cerro de, ¿cómo és? del Pastoreo”.

 

Clever: Carreras de caballos dice que hacía.

Zulema: Carre/ pero allá arriba es divino, este cerro es feo, aquel es precioso arriba, ¿nunca vio allá arriba?

Clever: Nunca subí

Zulema: Nunca subió. Es como esta mesa arriba. ¿Hace cuánto? Mi nieto tiene 12 años, y él tenía 6 años debe hacer que yo fui allá al cerro con mi hijo, fuimos varios de ellos, mis nueras y todo. Él tiene la camioneta, vino acá el Viernes Santo. Dice “Mamá ¿querés ir al Cerro del Pastoreo?” “Ah, digo, debe estar todo tan distinto aquello, ni por donde subir debe haber”. “Vamos” dice. “Bueno, vamos”. Él tenía un perro de ésos cómo es, policía. Andaba con el perro, “¿Y vas a llevar al Boby?”, “Si, claro si yo lo traje pa´ pasearlo por ahí”. Bueno, subimos, la camioneta (…) unos caminos horribles la entrada todo para allá, nos bajamos de aquel lado de allá que están los ranchitos, todo, las casitas que hicieron de, las viviendas de la Intendencia, pero yo pensé que eran hechas de material. Eran hechas de madera, todas de así, de costanera de madera, toda, pero ahora están muy favora/ tienen luz, tienen agua, tienen todo. Sí, eso no tenían nada todavía, estaban empezando a hacerlo. Fuimos al cerro, ah, mi Dios, y cómo lo subimos, a mí parecía imposible, mire que yo me aburría de subir ese cerro ahí, pero años atrás, que hacía añares que no iba, ¿no? Años, años, distinto total, porque antes uno se arrimaba así a la orillita miraba todo para abajo, ahora no, porque ahora está todito tomado de aruera, tiene sólo el centro nomás limpio. Arriba sólo que montee para salir para mirar para abajo, si no no mira más nada, está todito totalmente tomado de follaje, de espinas, y de todo,

 

manejo de los recursos

C: La quema…

Z: Y un pedregal.

Clever: El pastoreo intensivo del ganado, puede ser. .

Zulema: Ahora no hay más nada, muy poco, antes había ovejas, había ganado, había todo, mi madre nomás crió 80 ovejas en ese cerro ahí. Y ahora creo que no hay nadie, no sé si alguien cría, no sé.

 

Clever: Comen todo (ríe)

Zulema: Ah sí, comen todo, sí, comen todo, no se puede tener más nada ahora. Si por acá nomás, alrededor, están robando seguido, gracias a Dios yo tengo suerte, a mí ni los perros me han tocado nada acá. Porque aquí los perros han mordido ovejas, han matado ovejas de mis hijos ahí todo. Y han robado ovejas, pero casi del patio le han carneado las ovejas, ¿no? Y acá por suerte de Dios no me ha pasado nada, nadie me ha tocado nada. (Pausa) Y es así.

 

cambios: fiestas, diversiones

Ana: ¿Y fiestas con música?

Zulema: Fiestas.

Ana: Sí.

Zulema: Sí, cumpleaños, con músicas de guitarras, acordeón, (sonríe) Con bandoneón, era lo que se hacía, viste. Eran las músicas que habían. Pero todo entre vecinos, porque un vecino tenía un bandoneón, el otro tenía una guitarra, otro tenía un acordeón y entonces, un cumpleaños se reunían todos y venían los vecinos con las músicas y se terminaba bailando ahí, viste. Entonces, la diversión que había era esa, entre todos los vecinos. Ahora eso todo fue abajo, eso no existe más.

 

Ana: ¿Cómo se avisaban que iba haber fiesta?

Zulema: Se avisaban los vecinos, mirá que tal fecha estoy de cumpleaños, fulana cumple años o yo, o quien sea, vamos a hacer un… En fin, una fiesta, vamos a comer un asado y vamos a hacer, traigan las músicas, vamos a bailar un rato y vamos a pasar un rato entretenido y así se vivía, viste. Era como se pasaba, era la diversión que había, acá en la campaña por lo menos, ¿no? Si, no creas que había mucho en la ciudad tampoco,

C: No había mucho tampoco.

Z: No había mucho tampoco, no. A no ser el club, otra cosa, después que fundaron ese club ahí de la Sexta[5], mientras tanto de eso no, no había.

 

Clever: Era una ciudad muerta Tacuarembó.

Zulema: Sí.

Clever: Se iba con el aburrimiento que tenía (ríe).

Zulema: Sí, sí, es cierto, sí. Uno es, como dice tiene que acordarse como antes eran las cosas, sí.

La Aldea, antes

familias

Ana: ¿Cuánta gente vivía más o menos acá?

Zulema: ¿Acá nosotros? Imaginate vos que yo tenía, teníamos 10 hijos, nosotros éramos 12, 8 hijos ajenos y 3 también sobrinos de él, sacá la cuenta de cuántos éramos todos. Y varios vecinos/ este, sobrinos que venían de Montevideo y quedaban acá cuatro o cinco días, viste, y se iban. Siempre y tengo, siempre vienen de Montevideo, mis hermanas vienen también, en esos años venían más seguido. Después ya empezó a aumentar la familias, vos sabés que los pasajes son carísimos, más difícil para venir, viste. Si dice “Vos vas mamá, yo quiero ir también a la casa de la tía”, o a la casa de la prima, entonces para no disgustar no viene ninguno, viste, no pueden. Porque es así, la cosa no es fácil, es muy difícil ahora.

 

Ana: ¿Y de vecinos? ¿Cuánta gente vivía vecinos?

Zulema: Vecinos. Mirá los vecinos son los que están nomás por ahí: Pintado hay dos que fallecieron ya que eran vecinos, ahora nos queda otro acá, el Pintado también está acá, después Rodríguez, y en fin. Varios vecinos se han ido de acá, son pocos ahora los que quedan, y son pocos los que nos vinculamos porque ahora no, ya te digo, este (x) también es vecino. Acá somos linderos, pero así pasa ahí y nos saludamos así nomás, yo no tengo trato ninguno con él, debe hacer como cuatro o cinco años que está ahí, ¿No?

Clever: Si, por ahí.

Z: Por ahí, sí.

 

C: Él es medio huraño, ni con el Instituto[6] se da.

Z: Sólo una vez sa/

C: Ni con el Instituto se da.

Zulema: No, no visita a nadie. Una vez yo estaba tendiendo ropa ahí, él iba a caballo, paró, me saludó, digo bueno. A, dice “vengo a saludar a la vecina”, no sé cuánto. “Bueno, estoy a las órdenes vecino” y él también se puso a las órdenes, ¿no? Pero ahí fue eso no más y nunca más.

los de la ciudad

Clever: Lo que pasa es que son ciudadanos,

Zulema: A (x) la conocí en una reunión cuando la…

C: No son campesinos, son ciudadanos.

Z: Esa cuestión que estaban ahí de los invernáculos, esa cosas ahí que andaban ahí, en la casa de mi hijo, ahí en lo de (x). Yo fui por novelerear porque ¿yo qué iba a hacer? A ver los ingenieros y ver las tierras que estaban preparando y qué sé yo…Ella llevó, y Blanca, mi nuera me dijo “Esta es (x) que vive allí”.  Ahí la conocí, pero nunca más, fue solo esa vez que la vi. Entonces, no tiene seguro, no tiene costumbre de visitar, porque hay personas que no tenemos costumbre de visitar,

C: Por eso.

Z: Yo tampoco tengo costumbre de visitar vecinos, a la casa de mis hijos y eso de vez en cuando voy, no es siempre tampoco.

 

Clever: Pero a uno le gusta que lo visiten (ríe).

Zulema: Sí, hay personas que no le gusta que los visiten, sí.

Clever: No, y a uno le gusta que lo visiten, digo.

Zulema: Seguro. Capaz que no, ¿no? Yo a mí me encanta que vengan a mi casa, porque la verdad que paso un rato, cambio un poco la mente, cambia un poco la... ¿No? Pero si a ellos no son de ahí, personas que... Bueno, (x) es difícil, ¿No? (Sonríe) A mí nunca me lo recomendaron bien cuando vino para acá porque “mirá, que (x) y burro parejero no vas a sacar ninguno” (ríe) así que yo que sé.

 

Clever: ¿Por el instituto no ha ido?

Zulema: Si. He ido a fiestas y todo ahí.

Clever: Es muy bueno.

Zulema: Ah, bárbaro, bárbaro bárbaro. Muy bueno. He ido, si.

Clever: Yo estoy vinculado también ahí

Zulema: ¿Ta?

Clever:  Si

Zulema: Si, ahí está Carlos también. Muy bueno.

 

 

 

cambios: disminuyen los cultivos

Ana: ¿Cuándo dejaron de plantar en la zona?

Zulema: ¿Nosotros acá?

Ana: Todo, por lo que usted me cuenta era toda una movida donde estaba por los plantíos.

Zulema: ¿Antes se plantaba de todo? Más o menos por la misma fecha que dejamos nosotros, dejó Pintado, dejó Sosa, en fin, viste, dejó este…allí ¿cómo es? Barreto, que es otro vecino ahí enseguida también, planta un pedacito como para el gasto, una cosa así no más, este. Y hace, imaginate vos que mi esposo hace 12 años que falleció. Unos 9 años por ahí que no se planta más por acá nada, que ya no hay más vos no ves plantíos, no ves más nada. Ahora Raúl plantó, Raúl tuvo muy buena chacra este año, el año pasado también, este año tuvo muy buena chacra. Carlos también, pero plantan allá, para abajo, muy buena chacra, muy buen maíz, y todo, todo. Pero creo que aquí alrededor solo ellos nomás, porque Atilio  plantaba y tampoco. Largó total, ¿no?

 

Ana: Los que dejaron ¿por qué dejaron?

Zulema: Ah, no te puedo decir por qué dejaron…

 

Ana: ¿Varios motivos…?

Zulema: Varios motivos, o que las personas bueno, fallecieron, y quedaron sucesión, y uno quiere y el otro no quiere, ¿no te parece que ya cambia todo? Ya cambia todo. Yo gracias a Dios a mi nunca me interrumpieron, aunque yo no plantara, ni que no diera sociedad, ni nada de eso. Nunca di sociedad más que para mis hijos darles que plantaran ellos, no en sociedad tampoco. Pero el tema no, nunca tuve intervención por nada. No se planta porque ellos no precisan, vamos a decir sinceramente, no precisan. Y a mi nieto no le gusta, no le gusta el plantío de… Trabajar la tierra no le gusta. Y uno si no le gusta, una cosa que no le gusta no sale adelante nunca, ¿no?

 

Clever: Y al que le gusta, no tiene incentivo para plantar porque las cosas no valen, porque cuando va a vender el tal problema para vender

Zulema: Sí, sí, está todo caro, porque mire que está cara la semilla, la herramienta, es increíble, el abono…

 

Clever: Y la posibilidad de producir, que esa es otra.

Zulema: Por eso, pero.

C: que antes uno plantaba y cosechaba, plantaba y cosechaba, era muy difícil que no saliera.

Z: Sí, sí, era muy difícil

cambios, las cosechas

percepción de los agricultores

cambios: el clima

Clever: Y ahora

Z: Más difícil cosechar.

C: Y ahora es más difícil de cosechar.

Zulema: Porque planta y ni cosecha, sabés lo que es quedar una tierra con todo el abono, y con todo movido y queda sin nada, todo lo que vale es increíble.

 

Clever: Y el tiempo que pierde. En…después ya hay plantas que hasta el otro año no pueden plantar ahí.

Zulema: Si, cierto sí. Ah, es una cosa que, es tremendo, total el cambio, un cambio muy grande. No sé hasta cuando y en qué va esto. Por eso la pobreza es más grande, digo yo porque si no se produce en la campaña la ciudad se muere, ¿no?

C: Más bien.

Z: Tienen que traer de otros lados y todo eso lo estamos pagando carísimo y nosotros en la campaña si no producimos una verdura, una cosa…vamos a ir a la ciudad a comprarla sabemos que la vamos a traer cara también ¿no?

C: Y claro.

Z: No, no, no, es una cosa, hay que plantar aunque sea en una lata yo digo porque…

 

Clever: Están matando a la gallinas de los huevos de oro, porque están matando al productor de alimentos de las ciudades

Zulema: Seguro ahí está, no se dan cuenta, ¿Vio?

 

C: Se van a morir de hambre.

Z: Ni la fruta, ni los frutales, está todito, acá murió todo lo que era árbol frutal, viste. Parece mentira pero dice que hay una agua salada, el agua agria esa y acá como la tierra es agria entonces, los árboles empezaron a quedar amarillos y a caer la hoja y se secaron los frutales toditos.

A: Ah…

Z: Sí.

 

Clever: La lluvia ácida

Zulema: Se secaron todos, había muy buen naranjales, y todo se secó todito. Se van salvando algunos durazneros y eso es porque están en el patio, a veces uno los mueve, les pone abono, les pone cosas y ellos van marchando, nada más. Es difícil la cosa.

 

variedades de los cultivos

porotos, boniatos

Ana:  Preguntale por las variedades de las plantas, cómo se, qué tipo de porotos conocía, yo tengo alguno acá  para mostrar.

C: Ahí va.

Zulema: ¿Variedades de plantas?

Clever: Si, variedades de porotos ¿Cuántas…qué tipos de porotos plantaban?

Zulema: Ah…El tupí

Clever: El “tupí” era uno.

Zulema: El “tupí” aquel rayado, que le llaman caballo, los porotos grandes colorados

Clever: Ah, el “diente de caballo”

Zulema: Sí, es el que produce en esas tierras, ¿no? El tupí es increíble, el chícharo, garbanzo, todas esas cosas ahí se plantaban y se hacía en esa tierra negra, una tierra especial para eso.

 

Clever: ¿Y boniatos? ¿Qué variedad de boniatos conoció?

Zulema: El brasilero, que le decían antiguamente.

 

Ana: Acá tengo las semillas.

Clever: Ah… ¿plantaban?

Z: Sí, plantaban.

C: ¿No alcanzaron a plantar el blanco, el boniato blanco?

Zulema: Pero no nos dio resultado,

C: ¿No?

Z: No. Mucha raíz salía, no nos dio resultado. Ah, mirá, me voy a poner los lentes, viste porque yo sin lentes soy una vícitima...(mira los porotos que le muestra Ana, embasados en bolsitas) Ah, vos andás con variedades de porotos.

 

Ana: Estos me dijeron “oreja de chancho” que le dicen

Zulema: Ah, sí, esto yo planto en mi quinta, o acá en el jardín, él se enreda para arriba, en un árbol, lo que sea y da…cualquier cantidad. Tenés para hacer tortilla, ensalada, este, ¿cómo es? Pascualina, lo que sea. Porque es una oreja de chancho, es chata, cuando es verde el es chiquitito, adentro, es casi invisible, es sólo la planta. Este es lindísimo para eso, yo acá tengo esa semilla.

 

Ana: Y este es otro, este es distinto.

Zulema: ¿A ver? Ah…este es, ¿cómo es este poroto, Clever? No me acuerdo.

(Pausa)

Ana: “Moro”.

Zulema: Este plantamos, de este poroto plantamos. No sé como le llaman.

 

Ana: Y ésto debe ser “habas”

Zulema: Ésto es habas, sí, yo planto en mi quinta hasta un surquito, dos o tres tengo para...

 

Clever: Este es “riñón de gallo”.

Zulema: Ese sí, “riñón de gallo”, este es poroto de cerco, para plantar en las orillas de los cercos, porque le da, este, ramoso, es muy ramoso.

 

Clever: Para hacer enramada para la sombra.

Zulema: Sí. Este tengo también.

 

Ana: ¿Es el mismo éste negrito que éste?

Zulema: Si, es lo mismo, te sale blanco, igual, te sale un grano blanco, lo mismo, viste. Es lo mismo, es el mismo poroto, no más. Varía el color, pero el poroto es el mismo no más, viste. Y esto es buenazo

 

Clever: Debe tener alguna cruza con algún otro capaz.

Zulema: Si, puede ser, si, viste. Y ese

 

Ana: ¿Y éste overito?

Zulema: Este overito no me acuerdo, ¿Usted se acuerda Clever? Yo no me acuerdo más de los nombres de los porotos.

Clever: Yo no conozco mucho, pero…

A: ¿Qué nombres se acuerda haber conocido, aunque no los haya plantado?

 

Clever: Éste nunca lo había visto.

Zulema: Este,

C: El “frutilla”

Z: El frutilla, sí, plantamos en el Samic el frutilla, sí. Qué cantidad de poroto daba allá, era increíble.

 

Clever: Está el “paraguayo” que le decían

Zulema: El paraguayo, también, ah, él se está acordando, yo me olvido total, el “paraguayo”.

 

Ana: ¿Cómo es el “paraguayo”?

Zulema: Es un poroto rayado,

C: Rayado

Z: Medio grandote, medio redondado la, viste así el grano, medio redondo, pero un poroto riquísimo, exquisito de masa que tiene, viste porque es la cáscara fina, mucha masa tiene, ¿viste?

 

Clever: Después el poroto “negro”, ese, que a ninguno de los gurises nos gustaba (ríe)

Zulema: Después está el otro aquel largo ¿cómo es?

 

Clever: El poroto “negro” que dejaba negra la...

Zulema: Ah, ese o no me gusta. (ríe) Esos porotos no me gustan. Se plantaba también, pero lo vendíamos.

Clever: Tenía una tinta aquello.

Zulema: Si, lo vendíamos. No me gusta ese poroto. Si lo va arrancar verde, no me gusta tampoco, él no es negro cuando es verde, es medio marroncito, medio así es.

Clever: Deja el caldo marrón

Zulema: SI, deja el caldo medio marrón, pero no me gusta. Este, el poroto largo aquel, ¿cómo es?

 

Ana: “Tape”.

Zulema: Ese. Ese poroto nosotros plantábamos, viste, pero no del menudito. Hay tres tipos de poroto.

Ana: Ah, no sabía.

Zulema: Nosotros plantábamos del grande, uno que tiene el grano te digo como que casi como este, viste. Así. Da ocho o diez granos en la chaucha, viste,  es una chaucha larga, de ese plantábamos/ antes plantábamos de ese menudito, uno finito, que venía. Que le llamaban ¿cómo es?

Clever: El poroto menudo que le dicen

Zulema: Si, viene uno blanco, otro rosadito, era una porquería bastante trabajo.

C: El poroto menudo, sí.

 

Z: Después mi viejo consiguió ese poroto no sé por dónde, con un brasilero que le trajo ese poroto “menudo” pero una chaucha larga, así, gruesa que tiene unos granos grandotes. Es un poroto que tie/ habíamos perdido...

 

Clever: ¿Cría guías largas? O, o es

Zulema: Si, cría, hay que plantar dos, tres surcos pero lejos, y poner el maíz este, porque él se enreda en el maíz, ¿no?

C: Sí, sí.

Z: Si, y sino ponerle algunas ramas porque él toca en el...

 

Clever: Debe ser el mismo que hay ahí en el instituto lo tienen por porotoCaupí”. Yo tengo como seis o siete kilos allá de semilla.

Zulema: ¿De ese?

Clever: Sí.

Zulema: Sí. Sí.

Clever: Caupí que le llaman.

Zulema: Este, yo había perdido la semilla. Después una nuera mía ahí, dice, pero sabes vieja que yo conseguí una planta, la cuidé tanto allá en la chacra y tiene. Le digo, juntale la semilla, porque aunque sea una chauchita que me des yo quiero para plantar. Y cosechó ella allá.

 

Ana: ¿Y cómo es la flor?

Zulema: Es azul, azul oscuro, así, con el corazón más renegrido.

 

Clever: Que parece que nunca abre, ¿no? Parece que nunca abre, parece que

Zulema: Siempre está entreabierta, no abre bien, siempre está en, como indecisa, nunca abre bien. ¿Viste? Sí.

Clever: Capaz que de noche se abre.

 

Ana: ¿Así que tenía porotos para vender y porotos para el consumo?

Zulema: Teníamos para vender y para consumo mija sí.

 

Ana: ¿Y qué se vendía más?

Zulema: Bueno, nosotros vendíamos porque llevábamos como ya te dije a la casa de Capeta, que era una casa mayorista y ahí nos recibía todo, porque teníamos el crédito de lo que sacábamos para el gasto de la compra.

 

C: ¿Agua tiene por acá por la cocina? (y ya se está introduciendo en ella).

Z: ¿Cómo?

C: Para tomar.

Z: Sí, pase. Este, y teníamos viste todo como depositado allí, se pesaba todo, le daba el precio, si nos quedaba dinero, sobraba, le devolvían el dinero, viste, pagaba lo que debía y levantaba lo demás. Y así pasaba el año gracias a Dios no nos faltaba nada, por eso, él llevaba la cosecha y traía la...

 

comprar en lo de Capeta

Ana: ¿Pagaba bien ahí Capeta?

Zulema: Y era el que pagaba mejor, la casa mayorista que pagaba mejor era Capeta.

 

Ana: ¿Qué otras casas había mayoristas?

Zulema: Bueno, habían otras pero yo no te voy a decir porque como nosotros nunca nos vinculamos a las otras casas, la única casa que siempre estuvimos, desde que teníamos chacra y venta, era la de Capeta. Ahí vendíamos siempre.

variedades de maíz

Ana: Y el maíz, ¿cómo se llamaba? ¿Qué tipo de maíz era?

Zulema: ´Tá el maíz “Catete”, el maíz “morocho” que le decían era el maíz “duro”, pero cómo te voy a … entre medio grasoso, así viste.

Ana: No conozco

Zulema: No lo conocés. Bueno. Estaba el “híbrido”, este otro maíz, el “híbrído”, y el “uarentón” eran los que se plantaba. El “uarentón”  tarde, es el maíz más seguro que hay, porque aunque tiene una planta chiquita así, él te daba dos o tres espigas pero no son grandes pero son bien granaditas. El “uarentón” no te falla nunca, siempre es un maíz muy rentable para la, así, viste, para el clima.

 

Ana: ¿Y el de pororó?

Zulema: También, el “pisingallo” que le dicen. Sí, también plantábamos, plantábamos y vendíamos también porque cosechábamos cantidad, los desgranábamos, los poníamos arregladitos, porque antes no venía bolsa de nylon, había que comprar bolsita de papel no más sí. Ahí lo preparábamos, lo llevábamos y lo vendíamos. Y comíamos pororó abierto viste, con bastante grasa de cerdo, vos sabés la grasa de cerdo es exquisita para todo. Porque a mi me gusta más comer huevo frito con grasa de cerdo que con aceite, mucho más rico, ¿nunca comiste?

 

Ana: No, creo que no

Zulema: Probá una vez, vas a ver qué rica que es, viste. A mí en cambio como con aceite no me cae bien parece y con grasa de cerdo no me hace nada. Como y no me hace nada, me encanta. Siempre tengo grasa de cerdo porque con mis hijos crían cantidad, y siempre tienen chanchos, y carnean y hacen, siempre me convidan una botella con grasa de cerdo. La tengo para hacer bizcochos, para hacer huevos fritos, masas, cosas así. Pues sí.

 

Ana: Y de garbanzo, ¿hay tipos distintos de garbanzo?

Zulema: Yo conozco sólo uno. No sé si hay, yo conozco sólo el garbanzo grande, nomás, el de grano grande, no conozco otro tipo de garbanzo, no.

el molino

Ana: Cuando usted dice que tenía un buen molino.

Z: Sí.

A: ¿Cómo era el molino?

Zulema: Bueno, tiene una tasa acá arriba, así, una tasa grande, tiene un engranaje aquí abajo así donde van todos los dientes y tiene una manija. Vos le llenas acá y tiene un cosito de graduarle acá, si vos querés más fino más grueso, vos apretás el, viste. Entonces con aquella manija vos das vueltas y ponés una cosita abajo, un recipiente abajo donde va a cayendo y ahí lo juntás y vas juntando la harina que quieras, harina más finas, más gruesa, o si querés quebrar nomás, así nomás. Sí, sí.

 

Ana: Del tiempo del molino, ¿Ustedes tenían molino también en tu casa?

Clever: Tuvimos, tuvimos un molino.

Zulema: Vos conocés.

C: Sí, sí.

Z: Sí, cómo no lo voy a conocer, tiene una memoria usté.

Clever: (...)

Zulema: Sí.

C: Y tenía una muela que…

Z: Claro. Tenía una tasa arriba para poner el maíz o lo que sea. Querés poner lo que sea.

Clever: Nos hacían apretar con cuidado que no (ríe)

Zulema: Si llegaba a meter el dedo. Ah, si, pobre dedo

Clever: Te quedabas sin dedo, /../ teníamos un cuidado...

Zulema: Ah, sí, un cuidado bárbaro. Este, acá Mariano había hecho con un palito, con un cosito redondito, con un palito, que apretaba, no con la mano, apretaba con aquello, todos con todos los gurises, todo un mundo de gurí. Una vez, un sobrino mío, yo estaba moliendo, quebrando el maíz para los caballos y el gurí, de esos gurises arteros andaba jugando, y yo le digo “retirate, Ramoncito, no pongas la mano”, le deshice el dedo acá, ¿no? Con el molino, metió el dedo y claro le agarró el engranaje. Qué vas a, no, es una cosa que…

 

Clever: /…/ Se va regulando a medida que...

Zulema: Seguro, yo le digo a ella, va regulando, si quiere más fino, más grueso, más...vas regulando Porque primero se saca quebrado, después vas arr/ todo a la vez no se puede sacar, sino la harina no sale, porque quién da vuelta aquello, ¿no?

 

Clever: Así mismo era difícil.

Zulema: Sí

C: Nos cansábamos moviendo aquello (ríe)

Z: Sí, sí, todo eso se terminó, nadie más se sacrifica con eso. Se va al almacén y se trae la harina. Nadie más.

(ríen)

el horno

Ana: El horno ¿cómo era?

Zulema: Yo nunca tuve, mi madre tenía horno afuera, de ladrillo, porque ella lo usaba, hacía pan, hacíamos, yo la ayudaba también y mis hermanas, hacían pan para vender, era otro rubro que teníamos para la casa, para sacar para la casa, hacía pan dulce, bizcochos, todo cosas en el horno afuera. Juntábamos leña y calentábamos el horno. Viste, ella era bien práctica, poníamos la leña cuando el horno estaba bien caliente, ella mojaba un papel, lo tiraba y el papel se iba para arriba, entonces, estaba a punto de poner el pan, tenía las bandejas todo, viste, tenía una práctica para poner el pan, tres o cuatro bandejas, adentro del horno, que no caía ningún pancito, los sacaba y los ponía todos, viste. Y en la tarde estaban los panes para la venta, venían todos los vecinos a buscar pan, o ella nos mandaba llevar, viste. El pan. Ese tiempo era barato todo, esas cosas. Pero se hacía la solución de la plata, ¿viste?

A: Mhm.

Z: Se hacía sí.

/fin de la cinta/

percepción del agricultor

el trabajo

los que vuelven, vivir en Uruguay

Zulema: ... es que faltan posibilidades, falta ayuda, falta comprensión en todo. Si hubiera un poquito de comprensión y ayudaran al agricultor, o una persona que planta una quinta, que plante, que la ayuden con algo, pero no lo ayudan con nada.

 

Clever: Pero eh, nunca, nunca un productor tuvo un reconocimiento real de la función que estaba cumpliendo

Zulema: Sí, sí.

C: que era alimentar las ciudades. Que era darles de comer. Ese reconocimiento nunca tuvo la ciudad.

Zulema: Ah, no.

 

C: A los productores los tenían como chacareros mugrientos

Z: Ah, sí, sí.

C: Y desordenados y que tenían los hijos así no más.

Zulema: Ah, sí, eran como despreciados, menospreciado, aquello igual fuera agricultor, tropero, lo que fuera, era aquel “pobre loco” ¿no? Ah, mi’jo es que no van a entender nunca el sacrifico del campo, nadie lo va/ Hay que vivirlo

C: Por eso.

Z: Hay que vivirlo y trabajarlo para entenderlo, si usted no lo vive no lo conoce.

C: No, no.

Z: Que yo le explique a esta chiquilina, si ella nunca vi/ nunca trabajó, ¿Qué sabe ella? Ella va a escucharme, de repente un día ella se concentra y dice “pero, yo voy a ayudar un día que yo pueda a tal cosa porque esto es lógico”, pero ella mientras ella no lo trabaje, no lo viva, ella no lo comprende, ella no sabe lo que es una carpida, ella no sabe lo que es arar, ella lo que no sabe es arrancar una planta de maní, cortar un maíz, ella no sabe el sacrificio que es eso. Plantar una lechuga no es sólo plantarla, no es sólo plantarla mi querida, ¿viste? Hay que trabajar la tierra, hay que abonarla, hay que aprontarla, hay que poner al punto todo para cambiar de almácigo a la tierra, todo es difícil, todo es difícil no es fácil. Pero siempre hay, como dicen, vivir eso para saber y comprender, pero mientras no viva, nadie más, porque nadie quiere eso, se ríen. Tú sabes que ahora ni una planta de flor plantan más, no hay más nada allí.

 

Clever: No, pero hay mucha gente que está queriendo volver...

Zulema: Ah, ojalá fuera así, que volvieran pueda ser que se normalizara un poco más esto, ¿no? Que fuera un poco más digna la vida de todos...

 

Clever: Parece mentira que el Uruguay que es uno de los países que produce todo el alimento que necesita un cuerpo humano, en abundancia produce

Zulema: por eso, hoy prendí la

C:  esté pasando hambre.

Z: tele un ratito, un matrimonio que había venido, no sé, de ese lugar donde hubo ese temblor de tierra, y yo me llamó la atención de mirar que era un matrimonio con una chiquita de un año y poco, muy andariega, ella parece que era oriunda de allá de ese país, él es uruguayo. Cuando les pasó eso, dice que se vio, andaban caminando, paseando, cuando entraron a la casa en el momento que entraron a la casa, fue cuando hubo el derrumbe de todo, que hubo el movimiento ese, entonces caminaron 10 kilómetros, 7 kilómetros a pie, salieron de la casa, salieron a caminar que dijeron que tenían que retirarse de allí donde estaban todos con aquella criatura. Al final dice que él dijo “yo me voy para el Uruguay”. Como se acordó que había Uruguay ¿no? Que había un país tranquilo, un país que gracias a Dios en buena hora lo dígamos en nuestro país por lo menos estamos en un paraíso todavía, cada uno vive su manera y a su manera ¿no? Nadie nos molesta para nada, si no tenemos mejores mejorías es porque no tenemos un poquito de marote, vamos decir, pero además, gracias a Dios nadie nos molesta, estamos hasta las 10 de la noche, las 11, nadie nos golpea las puertas, acá nunca me pasó nada, gracias a Dios. En cambio vas allá y dicen que vengan a vivir al extranjero, que vengan para comprobar lo que acá pasa, no vienen para Uruguay. “Acá hay un comedor que le dan la comida dice, hay un lugar donde le dan hospedaje. Vaya allá dónde dormís y dónde comés, decía el hombre, qué hacía yo con esa criatura en los brazos y mi compañera”, dice ¿no? Ah, no, en Uruguay, acá estaban pidiendo camas, colchón, cuánta co/ ya tenía todo apilado, allí al costado de la cama, no ve que es una cosa que uno pega un grito y está todo, ¿no? Yo gracias a Dios nunca pedí nada a nadie, ni a mis hijos me gusta pedirles ni un vaso de yerba.

C: (ríe)

Z: No, no, si no lo tengo bueno 27:18 (de aquí en adelante falta supervisar)

 

lgricultura, lechera, animales domésticos

Ana: ¿Así que esta zona era más de gente que plantaba? Aunque hay como una idea de que Tacuarembó es ganadero.

Zulema: Si, pero agricultor también. Esta zona acá casi toda es agricultura, ganadería nada. Cada uno tiene una lechera, tres, cuatro vaca, mi viejo tenía un lote, no llegó a ser ganadero pero llegó a tener un lote de ganado, caballos.

Clever: Y practicaba las dos cosas.

Zulema: Seguro

Clever: La cría de vacuno, de oveja, pero a la vez la huerta, la chacra.

Zulema: Si, exacto. Pero acá esta zona ganadera, ahora hay, ahora hay. Está nomás Martínez, el muchacho ese, este Martínez hijo de... ¿Cómo decir? Ese muchacho si se quiere es un hacendado ahí, Armando también, ya cambia, ya es otra cosa, planta chacra, planta todo, pero en cambio entró a no vivir de eso,  a no vivir de eso, ya cambia. No como nosotros que vivíamos de eso.

Clever: Las vacas era algo como la alcancía, le sobraba un pesito e invertía en una vaquita.

Zulema: Cierto, cierto

Ana: Para las vacas...

Clever: Para alguna enfermedad o cualquier cosa, echaba mano a esa vaquita

Zulema: Ahí está, para alguna enfermedad, sí, era para hacer, era la solución que había. Una lechera, gracias a dios siempre tuvimos buenas lecheras nosotros.

Ana: ¿Se les plantaba algo a las vacas? ¿Para las vacas les plantaban?

Zulema: Ah, mi’ja lo que salía de la chacra, la chala, la rama, el maíz, todo eso, el maíz catete era la mayoría para las vacas, se quebraba el maíz en el molino, quebrado no molido, y se les ponía en las (...) para darle, la vaca que daba leche, la lechera.

Ana: ¿Cuánto se le daba?

Zulema: Y bueno, se le daba cuatro quilos por día, dos en la mañana y dos en la tarde, lo más que se le daba.

Ana: ¿Sólo eso?

Zulema: Eso más la chala, la rama y lo que había de pasto en el campo, en la chacra. Se mantenía con eso. Porque yo plantaba mucha avena, trigo plantaba mi viejo también, todo eso es una cosa que todo rentable para el ganado. Allá en el Tarumar nomás plantó trigo. ¿Te acordás?

Clever: Si

Zulema: Que (...). Si, esa tierra ahí de ustedes, no tienen fin, lo que ha dado, lo que ha producido, no tiene fin. Ojalá que la agarre una persona que la siga manteniendo.

Clever: Es difícil, fui, recuperé todo lo que pude, pero...

Zulema: Es difícil.

Clever: Pero viene gente de allá

Zulema: Es difícil, si, muy difícil. Y este muchacho no planta ahí.

Clever: Ahí anda...

Zulema: Alejandro, ¿planta algo?

Clever: Algo planta...

Zulema: Pero no tiene posibilidades, tampoco ¿no?

Clever: Me parece que no tiene enfoque de lo que quiere hacer, no sabe lo que quiere hacer.

Zulema: Ah, son tierras bravísimas, hay que tener con qué trabajar.

 

trabajar la tierra

Clever: Ah, no es así nomás yo le decía, esto es de meter tractor, meter arado en varias hectáreas y romper todo para después ver como (…), tenés que ir de a poco, de a poquito, trabajar de a poquito, es muy difícil de trabajar aquellas tierras

Zulema: Ah, es si.

Clever: Y él quiso plantar a lo grande

Ana: ¿Por qué decís que es difícil, Clever?

Zulema: NO, no, es difícil. Hay que tener práctica y hay que tener con qué trabajar.

Clever: Son tierras que tienen un momento de moverlas justo.

Zulema: Si, si

Clever: Tiene que ser el momento justo…

Zulema: Es una época…

E: … si se deja pasar…

Zulema: .. moverla, ararla, después rastrearla, prepararla para que cuando llegue la fecha de plantío la tierra está preparada, está florecida, como decimos, está florecida, porque la tierra se fermenta, florece, y está a punto del plantío. Porque si vos le mandas el arado y le echas la grano de atrás y la tapas, eso no viene nada, porque la misma tierra está fría, está, entonces, aprieta, y da un maicito flaquito, unas plantitas sin fuerza, y ahí no se cría nada. Vamos a compara como una criatura mal alimentada, que no le das los alimentos suficientes y está flaquito, debilitado, y la planta es lo mismo, tiene la misma cosa, hay que (blandimentar) la tierra y prepararla para plantarla. Y es la quinta es todo igual, porque si uno no prepara la tierra no cosecha nada.

Clever: Es la base, es una de las posibilidades que uno puede manejar.

Zulema: Si, si, seguro.

Clever: Porque hay cosas que uno no puede manejar, montones de cosas que vienen después, son varios meses, tirado en el campo todo el trabajo de uno.

Zulema: Varios meses, vaya a vivir al campo… Por eso digo, mi’jo, no valoran, nunca van a valorar, jamás van a valorar, qué esperanza, no, no, no hay manera. Las cosas son muy difíciles, es muy fácil recibirlas en la mano, pero no es fácil el trabajo que se pasa y el tiempo que lleva, porque está plantando esta planta acá y usted tiene que esperar que está planta le crezca para usted sacar de ella, tiene que tener otro rubro sino ¿con qué vive? ¿Con qué vive? Ah, no es fácil. Un crédito, una forma para vivir.

Clever: Ahora, recién ahora pude enganchar dos plantaciones. Saqué la plantación de primavera-verano y ya seguí, enganché con la plantación de otoño-invierno, y ahora voy a enganchar de nuevo con la plantación… Voy a tratar de tener todo el año la mayor cantidad de plantas para…

Zulema: Claro, si, ya viene el tiempo de…

Clever: Pero es un proceso que llevó muchos años, me llevó muchos años, hace como 12-14 años que estoy intentándolo.

Zulema: Claro, sí, no es fácil. No, si lleva meses, lleva años. Sin un crédito, sin una forma o una base para poder vivir, uno no puede plantar porque ¿con qué va a comprar la semilla, el abono, y va a comer? Tiene que tener una posibilidad, sino no puede. ¿Cómo voy a poner a mover esa tierra si no tengo abono para ponerle, no tengo semilla? ¿Con qué la planto, con qué la trabajo?

Clever: Aparte, no sólo eso, sino tener posibilidades marcados ciertos…

(Entra alguien – presentaciones y saludos)

abono, carro

la propiedad

Ana: ¿Qué abono usaba?

Zulema: Nosotros usábamos solamente lo orgánico nomás, no poníamos abano químico nunca, mi viejo nunca puso abono químico en las tierras, toda la vida el orgánico, juntaba en los campos y traía de allá, de lo de Carreño, de todos lados, los carros de abono, y poníamos en la tierra, nunca hicimos plantíos con abono químico. Ahora después, cuando agarró uno de mis hijos para plantar y eso, este muchacho plantó papas, puso químicos, pero nunca se plantó con químicos, siempre con abono orgánico. Las cosechas que teníamos eran así.

Ana: ¿Cada cuándo abonaban? ¿Cada cuánto tiempo?

Zulema: Todos los años, mi’ja, de año a año había que abonar, o de meses a meses, antes de la cosecha, antes de mover la tierra ya estaba el abono en la tierra, después pasaba la rastra, desparramaba aquel abono que estaba amontonado y araba, entonces, el abono se mezclaba con la tierra.

Clever: Trabajaba mucho con carro.

Zulema: Ah, si, bueno era lo que teníamos. Si las condiciones que teníamos era el carro, no teníamos más nada.

Clever: La herramienta. Sabía utilizarlo

Zulema: Era el carro chico que había para todo y otro bien grande. Era lo que había. Gracias a dios que había eso, y un lote de caballos manso y gordos para trabajar con ellos.

Clever: Con eso es impresionante lo que se hace.

Zulema: Ah, con eso trabajó toda la vida muchísimo, trabajamos todos, porque la verdad que trabajamos muchísimo. Pero yo no estoy arrepentida, por lo menos, hicimos una base, aunque no ganara, estoy en lo mío, nadie me molesta, gracias a dios. Como yo digo, no tengo lujos, no tengo nada pero nadie me molesta, mi chacra y de mis hijos, porque no es sólo mío, pero nadie me molesta para nada. Es lo que yo siempre le decía a él: ah, viejo, no veo el momento de que salgamos de estas andanzas, hoy aquí, mañana allá, dos años en un lado, un año en el otro, ah, eso no era vida, era una cosa que...

Clever: ¿Y cómo hacían? ¿A carpa y eso?

Zulema: No, no, siempre hacía un rancho.

Clever: Hacían rancho.

Zulema: O a veces había rancho, medio deteriorado, lo acomodaba, y ahí pasábamos. No, carpa, gracias a dios nunca tuve. Creo que ahí, cuando nos vinimos para ahí, para la chacra de Pereira, había una tapera, ¿Se acuerda de la tapera de piedra?

E: De Pereira

Zulema: De Pereira, de los padres de Zoé, ya era de él, de ellos, ya era muerto el viejo. Entonces, yo quedé en la 14, que estaba allá viviendo allá, porque trabajábamos allá y él se vino con algunos de los sobrinos que yo crié, de los que criamos que eran huérfanos, ya estaban hombrecitos, vinieron con él. Y ahí armaron un ranchito, cuando estuvo armado el rancho, yo vine de allá. Porque yo nunca quise vivir en casa de mi familia, yo siempre le dije, prefiero estar en el carro con un cuero de vaca, pero que sea mío, que sea nuestro, yo no quiero manejar en casa de nadie, ni de mi madre, ni de mis hermanas, ni nada. Nos combinamos en eso y vivimos así. Yo no quiero saber, así tenga, como dice algún, con todo encimado ahí, pero que no tengamos que depender de (...). Él preparó ese ranchito ahí y cuando estuvo pronto me fue a buscar allá. Allá teníamos chanchos, pavos, gallinas, para traer, tuvo que hacer un viaje sólo de bichos, sí, porque cómo íbamos a venir, el carro es grande y todo, pero sólo de bichos, sólo la chanchada... Vendió un poco de chanchos, y trajo otro poco, los pavos. Bueno, trajo eso ahí, acomodó todo y me fue a buscar a mi allá, con las pocas (...) que teníamos.

 

autodenominación

Ana: ¿Cómo le llaman a esa forma de vida? ¿Cómo se dicen ustedes? ¿Campesinos?

Zulema: Campesinos, viste, vamos a decir, somos ¿cómo te voy a decir? Pero no somos propietarios, no somos nada.

Clever: Medianero

Zulema: Medianero, ahí está.

Ana: Rurales no se llaman.

Zulema: No

Ana: Productores tampoco

Zulema: Tampoco. Medianeros, porque trabajamos en una cosa que no es nuestra, trabajamos como dicen “por comer para no morir”, trabajando porque uno tiene ya, si, si. Eramos medianeros cuando eso. Acá tuve muy buenas cosechas...

Clever: ...dueño del campo el que no planta.

Ana: ¿El que no planta?

Clever: (Es) el campo de él.

Zulema: La otra vez miré por televisión estas chicas, dos muchachitas que estaban haciendo entrevistas a las iglesias evangélicas ¿vos no andas en eso?

 

el interés del Obispado

Ana: No, trabajo para el Obispado.

Zulema: ¿Para?

Ana: Para el obispado, pero por cuestión de religión no, no pregunto.

Zulema: Pero yo vi por televisión a dos muchachitas que andaban en eso. Y estaban...

Clever: El Obispo lo que nos explicó fue que, viendo que toda esta tecnología que viene avanzando, va a sepultar los últimos conocimientos de toda una cultura que hubo, que son los conocimientos que tenemos nosotros, que los demás ya no saben.

Zulema: Si, si.

Clever: Los demás ya no... Con nosotros muere esa cultura, desaparece esa cultura.

Zulema: Claro, ahí está. ¿Estudiás vos?

Ana: Estudio estas cosas, las tradiciones de la gente...

Zulema: Así que andas en esto, así que haces entrevistas así, y hacen eso.

Ana: Ahora, en realidad, el que tiene que hacer este trabajo es Clever, porque para hacer como una historia de La Aldea, él decía siempre que no había tractor.

Zulema: No, cuando nosotros plantábamos chacra no había tractor.

Ana: Bueno, entonces, para recrear esa época, él tiene...

Zulema: Que se trabajaba con una tremenda dificultad pero se vivía...

antes no había plástico

cambios: de la ciudad al campo

Clever: Yo le decía que había un país donde no se conocí el plástico, no se conocía el plástico, ni el nylon

Zulema: Acá, en el Uruguay

Clever: Si.

Zulema: No, no se conocía nada de eso, plástico, bolas de nylon, eso no había, no existía, eso empezó a venir después. Yo qué sé en qué época empezó a aparecer.

Ana: SI, cuando yo era chica no habían envases de plástico.

Zulema: Bueno, viste, ya, vos sos muy joven

Ana: 32 tengo

Zulema: No, ¿tenés 32 años? No puedo creer, ay, no, no yo no te hacía esa edad. Ta, pero tenés cara de bebé.

Ana: No tengo hijos.

Zulema: ¿Tenés?

Ana: No, no

Zulema: Ah, pero no tenés hijos. Pero ¿sos casada?

Ana: No

Zulema: Soltera.

Ana: Yo soy de Montevideo, pero estuve viviendo cinco años en Valle Edén. Y ahora me mudé para Tacuarembó

Zulema: ¿Vos vivías en Montevideo? ¿Sos oriunda de Montevideo?

Ana: SI. Vine a conocer la helada acá, porque yo vivía en el Barrio Cordón, y nunca había visto la helada. Un día me fui a lavar la cara y metí las manos adentro del balde, y había una plancha así de hielo

Zulema: Y ahí te asustaste y esto qué pasa

Ana: Si, si, si esto va a hacer el invierno, me voy a tener que hacer un refugio.

Zulema: No, pero este invierno fue crudo. Algo que en los años que tengo nunca vi. Acá, porque acá pasa Punta de Zapará, ahí está angostito, yo mirando las vacas amontonadas y estas vacas no toman agua y se van, voy allí que siempre ando con un bastoncito y golpeo allí, y esto no puedo creer, que estaba desde el piso hasta arriba duro, duro, el hielo ¿cómo iban a tomar los animales? Lamían en el hielo, pero no tomaban el agua. No se puede creer mi’ja, acá pasó eso, ahora estas heladas grandes que vinieron. Algo horrible. En la terrina que saco agua con la bomba, fui a sacarla y ¿qué iba a meter el balde? Golpeaba y duro, duro del hielo, bajó todito adentro. Fue una cosa asombrosa. Yo tenía, eso que ves tapado ahí eran plantas de flores, arrasó todito, no quedó nada, tapado y todo.

las heladas, los soles

Ana: ¿Usted contaba las heladas?

Zulema: Antes no venían estas heladas así, yo no conocía, no sé, que va ver, si no vi yo, que va a ver Clever.

Clever: Yo creo que hubo un año, no me acuerdo si fue en el 60 y pico que hubo un invierno seco, muy helado, pero no tan bajas las temperaturas.

Zulema: Pero no esas heladas así, no con esas nevadas, porque esto no eran heladas que vienen ahora, es una nevada que vino, algo que vos lo veías que era como una cerrazón que venía, se acumulaba en el pasto, el pasto vos pisabas acá y estaba y pisaba el vidrio, el hielo en el pasto, quemó totalmente todito. Era asombro, asombro. El campo del señor tenía mucho pasto, quemó por arriba y ahora viene el pasto por debajo de eso, la protección del pasto seco al que viene verde. Algo horrible, una cosa nunca vista, todo un asombro, para mi fue asombro. No sé quién me preguntó la otra vez, si, la verdad que en los años que tengo yo nunca había visto una cosa de esa que he visto ahora. Pero para mi no era helada, fue una nevada que cayó, acá en Uruguay nunca había sucedido eso. Una cosa, hicieron muchos fríos, muy grandes.

Ana: ¿Las secas? ¿Los soles?

Zulema: Ah, el sol también fue bravo en verano. ¿Sol me preguntás?

Ana: Si los soles han cambiado

Zulema: Ah, como no, mi’ja, tremendamente los rayos solares, un desastre, en verano cuando abre parece que no se puede ni salir afuera porque te quema. Con decirte que yo tenía una chapa allá arriba con los orejones, viste, y fui a agarrar la chapa y me quemé los dedos, porque casi tiré todo, y esto que pasa, de tanto que había calentado la chapa estaba que no se podía tocar de los rayos solares. Algo que es un asombro, viste, yo nunca había visto. Aburrida de secar orejones arriba de las chapas y todo y nunca llegué a eso.

 

cambios: ritmos de trabajo

Clever: Y que trabajábamos en la tierra hasta las 12, las 11...

Zulema: Y que no se podían dejar plástico, ni nada de eso, yo juntaba cuanta cosa y tiraba allá en el pozo que tengo y ardía solo con la fuerza de los rayos solares, ardía con el calor tan grande. Y yo comprobaba, digo, porque si esta chapa la agarro y me quemo como si estuviera en el fuego, es de creer que arde mismo. Era una cosa...

Clever: (...)

Zulema: Ah, no se puede creer, fue algo fabuloso, el sol y las heladas han sido una cosa fuera de lo normal.

 

el trabajo con los padres

Ana: ¿Y cómo se cuidaban del sol cuando iban a trabajar a las chacras con su madre?

Zulema: Con sombreros de paja, había una tía que hacía los sombreros, los hacía con la pajita de trigo, vivía en eso, hacía cantidad de artesanías, hacía bolsitos, hacía posa termos, todito hecho de paja y nosotros mandábamos hacer los sombreros, bien aludos, de ala grande, y era la protección que teníamos del sol, pero en esos años no había sol así. Mi madre rezongaba conmigo porque yo no me gustaba andar el sombrero, me lo ponía un rato y yo lo tiraba en la punta de la huerta, y ella se enojaba conmigo, mirá que con los años vas a sufrir dolor de cabeza. Gracias a dios nunca sufrí dolor de cabeza, pero ahora, en unos años para acá el sol empezó, a tener más potencia los rayos solares, porque dicen que está cada vez más grande, el coso eso del sol

Ana: El agujero del ozono. ¿No se insolaban?

Zulema: Yo no me insolé nunca, mi gente tampoco, mi madre trabajó toda la vida, ella usaba sombrero siempre y mis hermanos también, nunca gracias a dios. Vos sabés lo que estar a la salida del sol en la punta de la huerta con la asada hasta las once y media carpiendo en la chacra, que sacrificio en la vida, después a la otra vez para la chacra hasta la entrada del sol, carpiendo, sacando yuyos de las huertas, de las plantas de maní. Ustedes sabe, él conoce lo que es eso

Clever: Si, si. Son etapas.

Zulema: Son horas de trabajo, agachadas, trabajando, horas de trabajo.

Clever: Y otro día haciendo otras cosas, siempre hay cosas para hacer

Zulema: Descansa, si, si, mirá, con decirte que el sacrifico de nuestra vida fue muy grande, del mío, porque de mis hermanas no fue tanto, yo siempre estuve más con mi viejo.

la comida en las chacras

Ana: ¿Iban para atrás a comer a la casa?

Zulema: ¿Qué?

E: ¿Volvían a comer en la casa?

Zulema: A veces si, otras veces llevábamos

Ana: ¿Qué llevaban?

Zulema: Ahí un bolsito, a veces quedaba bueno, otras veces quedaba agrio, estaba feo asoleado de estar al sol, ni comíamos nada, probábamos y dejábamos, y tomábamos más bien agua. Y el agua ¿sabés como hacíamos para conservarla?

Ana: ¿Cómo?

Zulema: Escarbábamos bastante un pozo hondo, y la enterrábamos la botella con agua, no había botella de plástico, eran botellas de vidrio, entonces enterrábamos las botellas y ahí se mantenía fría el agua, así la tomábamos fría, sacábamos agua, tomábamos y otra vez las botellas para adentro del pozo, enterrada con la arena. ¿Por qué sino de que manera ibas a conservar el agua fría con esos soles que había? Había que ingeniarse de todas formas para la vida.

Ana: Y cuando volvían para atrás, a la casa, a comer ¿qué comían?

Zulema: Bueno, preparábamos ahí, siempre teníamos verduras, huevos, cosas así, se preparaba una minuta ligera con verduras, con huevos, arroz, cosas así no se podía comer comida pesada, porque trabajábamos mucho agachados y agachado uno no puede comer tanta cosa pesada. La leche, que gracias a dios, toda la vida en casa de mis padres nunca faltó tampoco. Mamá hacía la crema o hacía arroz con leche. No había heladera pero se conservaba igual, los ranchos eran fresquitos, se conservaba y era lo que comíamos.

la leche

Ana: ¿Cómo conservaba la leche?

Zulema: En los baldes colgada, tapada con un paño y no se pudría, no quedaba fea. Se cocinaba y se guardaba la leche pero era, por ejemplo, para el día, al otro día ya se ordeñaba otra vez. Era para el día esa.

Clever: No daba el tiempo de echarse a perder, había muchos consumidores.

Zulema: No daba tiempo para perder la leche, había muchos consumidores, gracias a dios todos buenos con la leche. No, no se pudría, de casualidad que se quedaba agria la leche.

Ana: ¿Qué vacas eran?

Zulema: Las vacas que teníamos eran vacas criollas nomás, no tenían raza de vaca leche. Eran vacas nomás.

Ana: ¿Cuántos le daban?

Zulema: Unas daban 3 litros, otras daban 2, otras daban uno solo. Pero era eso nomás

Ana: ¿En dos o tres?

Zulema: No se cuidaba a las vacas para que dieran leche, se traían del campo, se apartaba a los terneros de tarde y al otro día temprano se ordeñaba y estaba. Ahora no, tenés una lechera sola y le sustenta todo, la cuida y tiene leche para sacar hasta que... Es muy distinto. La vida cambia, totalmente, todo distinto. Llegaba uno, andá al campo a buscar las vacas, y trae los terneros para encerrar, y allá salía uno de los gurises a traer las vacas, para traer al chiquero para encerrar, para el otro día temprano sacar la leche, esa leche duraba en el día, se cocinaba y quedaba pronta para tomar.

Ana: ¿Y los terneros vendían para carne?

Zulema: Ah, si, los terneros machos, las terneras se dejaban para seguir la cría. Y para consumo también, porque se carneaban también los terneros, y se hacía el charque, que se le dice, ¿conocés lo que es charque?

Ana: Si.

Zulema: Bueno, se salaba la carne y, por ejemplo, ibas a cocinar de mañana, y en la noche cortabas toda la carne, la ponías en un balde con agua y dejabas las cosas.

Ana: Que saliera la sal.

Zulema: Que saliera la sal. Al otro día, lavabas bien lavadito, preparabas todo condimentabas bien y quedaba otra vez la carne sin sal. Se vivía muy difícil antes, por eso ahora tiene que seguir todo más fácil porque no puede seguir la vida que teníamos, nadie más sigue, queda loco el que llega a pasar lo que pasamos nosotros.

cambios: la mujer y el trabajo

Clever:  Yo a veces escucho a las mujeres en el pueblo, dicen, “pa, tengo tanto trabajo, trabajo tanto, hago tanta cosa, no me da el tiempo para nada”, yo pienso en lo que hacen ustedes

Zulema: Mire Rodríguez yo le digo una cosa, con mis nueras, tengo lejos muchachas de 40 y pocos años, “ay, que yo no planto la quinta, porque tengo que cuidar, que tengo que lavar, que tengo que cocinar”. Ah, mi’ja querida con un hijo sólo que ya esta hombre, que tu hija ya está señorita, ¿cómo no vas a poder plantar una quinta, un jardín? Mirá, no se puede hablar, yo con tu edad no sé, no sé. Yo formé mi edad con 20 años, a los 20 años tuve mi primer hijo y de ahí siempre seguí trabajando, trabajando y trabajando. Ahora es que trabajo menos, trabajo porque se me antoja, andar en la vuelta, jorobando, una cosa y otra, pero siempre en la cabeza de uno tiene que manejar la cosa, siempre es la actitud...

los hijos

Ana: ¿Dónde tuvo el primer hijo?

Zulema: En Montevideo, en el Pereira Rosell

Ana: Ah, se fue hasta allá.

Zulema: Si. Yo estuve nueve años en Montevideo, trabajé de cocinera, trabajé de mucama, trabajé de niñera, trabajé de todas maneras. Yo trabajaba mi’ja, de trabajo no me van a contar lo que es de aquí, de allá, toda la vida trabajé.

Ana: ¿Cómo lo conoció a su marido?

Zulema: Bueno, conocer nos conocíamos desde gurí. Él me conocía, él era 18 años mayor que yo. El día que yo nací, cumplía los 18 años. Y estas cosas que van y que vienen  como dice. Yo acá, bueno, me fui para Montevideo, y todos los años venía a ver a mis viejos, a mis padres, y  siempre nos encontrábamos, él era de ahí nomás, vivía en el Quiebrayugos, trabaja en los Orientales, en esos campos de Salto, él era encargado de la estancia de los Escobar, trabajó muchos años ahí, trabajó desde muchacho trabajaba ahí, y siempre nos encontrábamos, y estas cosas que vienen y van y cuando tiene que ser no se desvía. No podían creer, pero es eso nomás. Gracias a dios hicimos nuestro hogar, formamos y vivimos 50 y pico de años, criamos todos nuestros hijos, y después como dicen, dios nos separó, no fue cosa de que, dijo bueno, y la riqueza que me dejó más grande fue mis hijos...

 

/Fin Zulema 2a

Parte 2b/

 

Zulema:... bueno, pero a la edad que yo tengo, los nietos todos ya, ya tengo 2 bisnietos varoncitos, y tengo 2 nietas que están esperando familia también.

 

partos

Ana: ¿Todos los hijos los tuvo en hospital?

Zulema: No, vos sabés que alcancé a tener uno sola yo. ¿Vos lo conocés a Raúl? Si te voy a contar el nacimiento de Raúl te vas a reír, nació como el ratón, ente las chalas. No mi’jo la que dice la verdad no merece castigo. En la 14 nació él, estábamos en una chacra, plantábamos 22 cuadras, yo y mi marido, y yo plantaba, toda la vida me gustó la quinta, y plantaba una (...) de arvejas, tenía unos arverjales increíbles, plantaba en los surcos de la huerta nomás, acelga, lechuga, tenía una quinta increíble, así nomás, a campo abierto, nadie comía liebre, la libre se cansaba de comer, porque no daba, plantaba y plantábamos girasol, maíz, boniato, maní, de todo, en esas chacras de los Caorsi, que era León Sosa él que arrendaba el campo ese, y por medio de él, fuimos allá de chacreros. Entonces, yo tenía unos peones trabajando la chacra, que los tenía en una carpa en la chacra, una chacra de 22 cuadras estaban allá en el fondo la gente trabajando,  yo tengo que juntar arvejas, una bolsa de arvejas, porque  mañana Don León va para el pueblo y llevaba verduras, y me traía surtidos, y con decirte que me traía de todo, con decirte que me traía totalmente completito lo que yo llevaba para vender, me traía completita las cosas para la casa, y salí y llevé, y tenía la mayor que tenía un año, 13 meses tenía la hija mayor, dice, vas a ir a buscar, sí, voy a ir a buscar, yo dejo la bolsa y vos me la traes a caballo cuando vengas, porque quedaba lejísimos para ir al rancho donde vivíamos nosotros, al fondo de la chacra y fui y junté  y al final juntaba de rodillas las arvejas, juntaba desmarañando las plantas de arvejas en un balde y echaba para la bolsa, y llevé la bolsa de arvejas, y le digo, yo me voy para la casa, anda para la casa, había 80 bolsas de maní tiradas en el patio para embolsar, y se empezó a levantar la tormenta, y él estaba levantando maní en la chacra con el persona, haciendo las parvas ahí de maní, tenía cuatro peones, me dice si podés andá embolsando. Bueno, digo, apenas yo llegué con la gurisa en los brazos, con la gurisa grande, la senté arriba de la pila de maní que estaban afuera, y se me escapa una chancha, y él manó un viejito que tenía de peón allá, en Flores Grande, mandó al viejo de allá, y se me había escapado la chancha, y la chancha estaba mala y me atropelló derecho a la gurisa, yo andaba con ella en los brazos, me agarró unas gallinas con pollos, y la deshizo a la gallina y le comía a los pollitos, yo gritaba como loca, con tamaña barriga que estaba y la gurisa colgada, y venía el hombre viejo ese, pobre (..), venga ayudarme, vino el hombre viejo, pobre no estaba nada, era una cosa tan, pero la encerramos a la chancha y gracias, con un cansancio, yo no podía más. La senté a la gurisa, traje el cajoncito, antes no teníamos corralito, la metí adentro, que llore lo que llore aquí te vas a quedar, yo tengo que embolsar este maní. Empecé a embolsar maní con la pala, clavaba bolsa y con la pala para adentro, 80 bolsas de maní ahí tirados en el patio y empezó a levantar la tormenta y él con la gente allá en la chacra y yo con el maní en el patio. Embolsé el maní, pero cuando terminé de embolsar no daba para más, tenía que cocinar, bañar a la chiquilina, bañarme yo, hacer la comida para la gente que venía.

 

Ana: ¿Las 80 bolsas hizo?

Zulema: 80 bolsas embolsé, no las saqué, las embolsé, y las dejé paraditas allí donde estaban. Cuando viniera él con la gente iban a llevar, al galpón que estaba así como ese de lejos. Zoe de Pereira también estaba trabajando con él, era peón de la chacra. Cuando él llegó yo tenía todo embolsado, ya anda en mis vueltas cocinando, juntando verduras para cocinar y llegó él con la bolsa de arvejas, y ya tenía unos cajones prontos de verdura porque el viejito al otro día de madrugada se iba para el pueblo y me llevaba toda la verdura para vender. Yo lees hice de comer, hice todito, limpié, tenía un calderón que llevaba 10 litros de agua, y una cocina muy buena a leña, así de hierro, cuando yo vi, esto no puede ser, ya voy a tener este gurí o gurisa no sabía ni lo que fuera, preparé todito, tenía la valija con todita la ropita, hasta el cordón del ombligo, la tijera desinfectada, alcohol, todito preparado, porque ahí en la 14, ¿usted no conoce en la 14?

Clever: Muy poco

Zulema: ¿No conoce? Ay, dios mío mi’jo, si el Samir era feo, eso era horrible, yo no quiero nunca más volver ni con fotos, lo que yo pasé en ese lugar ahí, ay dios míos, y claro, ellos quedaron conversando con Zoe en la cocina, los peones comieron y se fueron a dormir y ellos quedaron (...) en la cocina. Yo, cansada como estaba, me acosté y me dormí, cuando él se fue a acostar, yo me desperté y ya me desperté con dolores, con señas para tener. Y lo tuve sola, gracias a dios, con las manos de dios nomás, lo único que no me animé fue a apretar el ombligo, yo no me animé, pensé que al apretar podía cortar, y lo dejé flojito y él perdió sangre. Había una mujer (...) la mujer de Trujillo, (...) Siqueira yo creo que era el apellido. Bueno, esa vieja estaba, trabajaba con el marido en el fondo, y el viejo fue a buscarlo, Mariano fue allá a buscarlo o mandó a a Zoé a buscarlo a que viniera y ella lo levantó así, estaba con una mantita blanca y cuando él la levantó así vi la manchita roja, no sabés el susto que me llevé, la mancha roja, y ella me dice, no es nada doña, es una poquita cosita que perdió de sangre, yo no sé la cantidad de sangre que había perdido, porque él lloraba y lloraba, pero ella lo acomodó gracias a dios. Ahora está ahí, está viejo con 56 años. Pero contar es una cosa que es increíble, lo que yo he pasado, no es fácil. ¿Te vas mi’jito? ¿Precisas llevar algo? Bueno. Nada más.

 

posiciones de parto

técnicas

Ana: ¿Y en qué posición se puso para tenerlo?

Zulema: ¿Qué?

Ana: ¿En qué posición lo tuvo?

Zulema: Lo tuve en la cama nomás, porque cuando vi que lo iba a tener, yo tenía todo pronto, totalmente todito, hasta una palangana grande esmaltada, que la había desinfectado, la había lavado todita, la tenía prontita, tapada con un coso que no fuera a caer nada, pero era un rancho, si yo te digo el rancho que yo estaba no podías creer, no tenía pared, eran unas chalas que habían puesto en los agujeros que habían, era una algo que era asombro que alguien viviera mejor vida que la que viví yo. Algo asombro, asombro, asombro mirá, pero sólo dios pone la mano y lo salva a uno. Y ahí tuve al hijo. Ahora sí, los otros, los dos menores tuve en sanatorio, y los otros los tuve en la casa pero ya con una partera, ya cambiaba la vida.

Ana: Una partera ¿con estudio o de acá de vecina?

Zulema: Vecina, con oficio de nada

Clever: Una comadrona como le llamaban.

Zulema: Tenés razón si, la comadrona.

Ana: ¿Le daba tranquilidad?

Zulema: Bueno, yo toda la vida fui muy corajuda, la tranquilidad me la daba yo, porque tenía que enfrentar la situación nomás, la tranquilidad me la daba yo.

Clever: Está bien, eso no se compra.

Zulema: Si, me daba yo la tranquilidad. Gracias a dios, mirá te digo, que fue una cosa, que a veces yo digo, tanta cosa tienen, están embarazadas y viven sólo con la panza, ay ese gurí va a salir tan sobado, yo no tenía tiempo de sobarme la panza.

Ana: ¿A quién le sobaba así?

Zulema: ¿Qué?

Ana: ¿La partera le sobaba?

Zulema: No, que hoy en día, las mujeres que están embarazadas y viven solo tocándose la barriga porque están embarazadas. Yo tengo dos nietas embarazadas. Ah, mi’ja haga el favor, trabaje, mueva ese cuerpo, como que le van a privar, mandar caminar, ande camine, trabaje que a usted no le pasa nada, mentira eso, que lavo piso, lave piso, lave ropa, haga todo que eso no le molesta para nada, que le va a molestar. Yo no hubiera tenido ningún hijo si hubiera sido así. Yo araba, yo cocinaba, yo lavaba, siempre les cuento a ellos. Ustedes conocen el carro que tiene Armando. Había un galpón grandísimo, acá, estaba llenito de maíz, de boniato, de maní, embolsábamos el atado, y pasábamos todo el día embolsando maíz, boniato, maíz desgranado para que de madrugada ir a lo de Tapeta a llevar esa carga d cosas para descargar allá, y cómo yo sacaba del galpón al hombro y de tirar para arriba del carro, con un mundo de meses de embarazo. Gracias a dios yo nunca sentí dolor ni aquí, ni allá. Se iba él y yo seguía ordeñando, limpiando aquí, limpiando el corral, dando de comer chanchos, pero mi’ja, yo no sé, no sé, qué cambio tan horrible hay hoy en día. Nunca tomé nada, para nada, no precisaba... Mirá, con decirte que yo me controlé sola del que tuve en Montevideo y de estos dos que tuve en el sanatorio, los últimos, los dos menores, de los demás no controlé nada, nada, no tenía control de presión ni nada, comía lo que viniera, chancho, chorizo, cualquier cosa, gracias a dios, y nunca me pasó, nunca tuve problema de presión. Ahora que estoy vieja tengo problema de presión pero tampoco, no es mucho, la cosa más o menos, si me cuido un poquito no me pasa nada. Es así la vida, yo qué sé.

salud

cuidados a los niños

Ana: ¿Y los niños, de enfermarse? Si se enfermaban los niños ¿qué hacía?

Zulema: Mis hijos, gracias a dios, muy sanos, alguna gripe, alguna afección al pecho. Cuando era mucho al Beto Rodríguez, ¿lo conociste? Que tenía un auto, que era el único que entraba acá, porque acá eran unos pantanales. Ahora allí hicieron un (...) atracaron dos camiones y un tractor e hicieron aquello allí. Eran unos pantanales, acá no entraba más que una carretilla, eran unos barriales, una cosa, unos pantanos, llamábamos el auto del Beto Rodríguez, que tenía ese auto como para salir los vecinos, que era del barrio Bella Vista, ¿sabés donde vivía? Antes del club de la sexta. Lo llamábamos, iba mi marido a buscarlo, porque ¿con qué lo vas a llamar? Iba a buscarlo allá, le avisaba, él venía, y lo llevábamos a controlar al doctor, pero muy pocas veces, gracias a dios, mis hijos sanos, sanos totalmente, sanitos, nunca tuvieron problema de enfermedad de nada, gracias a dios

 

Ana: ¿Y así de empachos, de ojeos?

Zulema: Y, eso, yo que sé, yo te digo a veces que no tengo creencias que haya ojeos, cosas así, porque la verdad que para mi eso no existe, no creo, porque nunca los vi ojeados de nadie. Porque vos siempre no podés estar con carácter alegre, un día estás media indispuesta y estás lidiando con el niño o estás mal, y dicen que por eso los ojean, si así fuera con la gurisada que tenía que tener un carácter a veces medio agrio.

 

Ana: Y el quebranto que le dicen

Zulema: Bueno, dicen que todo eso te viene del estómago del niño, la alimentación del niño y eso le ataca la cabeza y cómo son tan chiquitos y tienen la mollera abierta, entonces, ahí se lo canaliza el dolor de cabeza y está el quebranto que le llaman, aunque le llaman meningitis. Eso no existe tampoco, existe eso, eso al estómago, que el niño no hizo a la digestión, o el bebito le dieron que no puede digerir y no puede hacer la digestión y le ataca el dolor de cabeza. Si yo tuve a Mariano, que le decíamos el Chato, ¿vos lo conociste al Chato? El Chato, porque todo lo conocían, ahora no, ahora es Mariano, antes era el Chato. Ese tuvo, ese tuvo un problema de esos así, lo tuve muy mal, pero vino mi madre, estuvo conmigo dos o tres días, le hizo unos yuyos, unas cosas, y mejoró, sanó, se le fue eso, y ella me dijo que había sido que estabamos en la mesa, y todos le dábamos una probadita de una cosa, una probadita de otra y la criatura va comiendo cosas pesadas, que no le pertenecen, que no puede hacer la digestión de aquello, entonces, aquello estaba empatado en el estómago. Pero desde eso no pasó más nada, gracias a dios.

 

sanidad de las plantas

Ana: ¿Y las pestes de las plantas, en las chacras? ¿Había peste?

Zulema: Había. Había, por ejemplo, ¿cómo te voy a decir? La papa que venía, en la raíz, el tisón, el maíz, la lagarta en el maíz que come todito y no queda nada.

Ana: ¿cuál es la del maíz?

Zulema: El maíz, es un gusanito, una larva verde, chiquita, que es localizada por medio de la mariposa. El año que hay mucha mariposa, cantidad de mariposa es cuando hay peste en las plantas, eso es trasmitido por la mariposa, que pone el huevo y ahí sale la larva, ese gusanito verde, entonces, te come todito adentro, vamos a decir, adentro, lo del maíz, la planta del maíz y ahí le saca toda la fuerza, empieza a caer la hoja, no queda nada, eso es una peste, una peste por medio del insecto ese. Y el tisón la papa, y al boniato también le daba, al boniato antes no le daba pero al último ahroa al boniato le estaba dando también eso, antes no había, era criollo el boniato, como digo yo, lo tirabas de aquí allá y prendía y daba una planta, daba boniato, ahora no.

Clever: Es muy difícil conservarlo

Zulema: Si. Ahora no.

Clever: Entraron muchísimos hongos. Con la introducción del boniato de contrabando de Brasil que empezó a venir mucho.

Zulema: A venir virus y cosas. Fue lo que vino y empezó a contaminar toda la tierra y todo, si. Si, antes no había nada de eso. Allá en Samir plantaba boniatos, increíble la cosa que era aquello, ya era problema de la cosecha que había, quedaban los boniatos pelados, tapados por las chalas, no había tiempo de traer, nadie robaba nada y ahora no se puede dejar nada, ahora no se puede dejar más nada.

 

cambios: la propiedad

Ana: ¿Nadie robaba?

Zulema: Nadie sacaba nada. Ahora no se puede dejar más nada. Allá al Armando le han roto hasta la casa dos, tres veces, las puertas...

Clever: ¿Al Armando?

Zulema: Si, tiene preciosa casa allá, en el Samir. Hoy iba para allá, y ayer me hizo un mensaje que estaba de viaje para el Samir, ellos van y vienen.

Clever: Tienen todo forestado (...)

 

Ana: ¿Tenés más preguntas Clever? Se nos va a hacer de noche para ir a lo del hombre este

Clever: Si, capaz que si.

Ana: Nada más.

Zulema: Nada más

Clever: En otro momento le damos otra visita, conversamos otro rato y grabamos otro poco.

Zulema: Que les quede bien. Allí, uno allí.

Ana: (...)

Zulema: A las órdenes, algo que me pueda acordar o algo que..

Clever: Si, si, en otro momento aparezco por acá como estamos cerquita... Lo mismo usted un día que arranca para Rincón tiene que llegar por allá

Zulema: ¿No ha entrado a Rincón todavía?

Clever: No, yo estoy viviendo ahí el Rincón de La Aldea, ahí con...

Ana: Ahí, frente a lo del payador

Clever: Frente al payador Da Cunha,

Zulema: ¿El hermano de Atilio?

Clever: El hermano de Atilio, estoy allí enfrente, estamos de vecinos allí.

 

/Fin de Zulema 2b/

[1] Se refiere al actual ocupante de la chacra y la casa de la familia de Clever en La Aldea, Alejandro Wassem y su familia. Al momento de la entrevista Clever reside en Rincón de La Aldea. Nótese la posibilidad del entrevistado de a su vez, solicitar información.


[2] Se refiere a una chacrita en el lugar referido en la nota anterior, donde el esposo de Zulema plantó.

 

[3] Se refiere a la infraestructura de su casa en aquel entonces.

 

[4] Ana Rodríguez nació en el año 1975 en Montevideo, y tiene un “hermano de leche”, es decir, aquel que mamó con su madre y no era hermano biológico. Tal vez la expresión provenga del Departamento de Treinta y Tres. 

 

[5] Zulema se refiere al CSSO de la Sexta Sección de Tacuarembó.

 

[6] Clever se refiere al Instituto BIOURUGUAY Batoví, un centro de enseñanza e investigación de la agricultura orgánica.