|
|
plantaba
mucho, también. Cosechábamos cantidad. Acá hay personas que
me dicen “¿qué hacían con el chícharo?” Los vendíamos,
y también comíamos. ¿No? Garbanzos plantamos una vez,
cuatro surcos de garbanzos, increíble la cantidad que salió
C:
Ahí
va (ríe)
herrumbre en los
garbanzos
el maíz
molino
forma de producción
y de vida
Z:
increíble, pero él tenía la constancia de ir toditos los días
porque cuando viene mucha cerrazón hacía eh, un alambre,
entonces, agarraba esta punta, esta otra acá, y pasaba para allá
y para acá para sacarle despacito el rocío de la planta,
C:
Ahí
va
Z:
Porque sino los herrumbra todo y caen para abajo así y queda
todo herrumbrado y no queda la… Toditos los días el trabajo
cuando había cerrazón, estaba así, de llevar y sacarle la, el
rocío
Clever: Con
un alambre fino
Zulema:
Con una alambre fino, por ejemplo o con un palito. Si todavía
el surco era largo, usted va de un punta y otro acá, pasaba la
de una punta a la otra así, ¿no? Entonces, volcaban el agua
toda y se secaba la planta y no se herrumbraba, y daba cualquier
cantidad de garbanzos. Yo/ teníamos buen molino, acá,
está todavía el pobre, igual que yo: ya sin dientes…
(ríen) Se molía el garbanzo, lo pasaba en el molino, y hacía
fainá, hacía tantas cosas, porque había que ingeniarse de
hacer las cosas ¿no? Porque la verdad que si no había… Yo no
iba a ir a la ciudad a buscar medio kilo, un kilo de harina de
fainá, lo preparaba yo nomás, ¿viste? La harina de maíz
igual, ese maíz amarillo, maíz catete no sé si vos conocés,
lo preparábamos, hacíamos harina, bizcochos, torta lo que
fuera. Con esa harina, molíamos el maíz, en el mismo molino,
lo pasábamos por un cedazo y sacábamos lo finito y preparábamos
viste lo que fuera, para la polenta igual con harina de maíz
colorado. Teníamos muy buen molino. Ahí se iba viviendo, y se
iba comiendo, ¿no? Porque toda la vida, en casa, siempre fui
de, por ejemplo, en junio se hacía una faena grande, se
carneaba un cerdo bien gordo, una vaquillona, o un ternero y se
formaba ahí la faena para el resto del invierno, ¿no? Y lo que
salía de la chacra todo era para, lo que se vendía se vendía
y lo que no, quedaba para comer. Y de ahí fuimos viviendo,
gracias a dios, criamos a nuestros hijos así.
La familia, hijos
Clever: ¿Eran
unos cuantos no?
Zulema:
Ah, son 10
Clever: Ahí
va. (ríen)
Zulema:
Eran 11, falleció uno chiquito. Diez hijos, bueno ahora /…/
son todos hombres ahora, son más varones que mujeres, son tres
mujeres nomás.
Clever: Qué
increíble…
Zulema:
Todos tienen la casa de ellos, gracias a Dios, y todos trabajan.
Y ahora tengo un nieto que está conmigo acá, que tiene 21 años.
Pero él trabaja distinto, vio, ahí cambió. El trabajo de él…
Clever: Ciudadano…
Zulema:
Él fue a la forestación, no le gustó, tiene toda la
herramienta. Y se vino, y trabaja ahí, tiene motosierra, tiene
todo y teníamos la granja ahí, él la estuvo explotando, y la
va a explotando de a poquito, a medida que la va sacando. Y por
ahora es la compañía que tengo, ¿no? Y chacra no creo que se
plante más (sonríe) Tengo unas ovejas, unas vaquitas ahí
adentro del campo, el caballo del carro y del arado, y de todo,
un caballo manso para todo. Con uno da, aunque sea da, y sí,
con uno da. Y bueno y es eso nomás mi querida, otra cosa qué
te voy a decir.
la época de sus
padres
chacra ajena
Ana: A
ver Clever ¿qué otra cosa le podemos preguntar?
Clever: Y
de la época de…de los padres de ella.
Zulema:
¿De mis padres?
Clever: Ahí
va. Cómo…
Zulema:
Ah, mis padres. En la forma en que me crié yo.
Clever: Claro,
cómo funcionaba la familia.
Zulema:
A mi’ja en esos años eran duros, duros, esos años eran duros
no me voy a olvidar jamás.
Ana: ¿De
acá también?
Zulema:
¿Qué?
Ana: ¿De
acá eran sus padres?
Zulema:
Son de acá del Uruguay, sí pero ellos vivían ahí en
Quiebrayugos, no vivían acá. Nosotros hace cincuenta y algo de
años que vivimos acá, que compramos acá, parte de la sucesión
de los Duarte, eran medios parientes de ustedes también.
Clever: Si,
también.
Zulema:
Sí porque la…Sebastián es casado con Celeste.
Clever: Ahí
va.
Zulema:
Mis padres eran de Quiebrayugos. Era muy duro mirá. Mi padre
trabajaba en las estancias por ahí, mi madre y yo, que era la
mayor, trabajábamos en las chacras, carpiendo, para ganarnos el
pan, para ella darnos el pan para los más chicos, que estaban
con mis hermanos más chicos, trabajábamos, después ya estaba
mi hermano que estaba más grande y una hermana también, íbamos
los tres, íbamos a la escuela, salíamos de la escuela e íbamos
a la chacra a trabajar con ella, pero en chacra ajena, no
de mis padres, a la chacra del vecino a carpir y a ganar
ese…allí nos daban boniatos, maíz, en fin, nos ayudaban con
cosas, hacían, ayudaban a mi madre, ¿viste? Y que todo era
para beneficios de nosotros todos, éramos todos chicos. Así
ella nos crío, pero nos enseñó a trabajar, mi’ja, viste
gracias a Dios. Somos 6 mujeres y 1 varón sólo, ya ahora somos
3 mujeres nomás, ya las otras son fallecidas y mi hermano varón
también falleció. Y así nos criamos, de esa forma. No estoy
desconforme. Mi madre me duró 92 años. Mi padre, sí, falleció,
joven, como se dice joven, porque falleció con 74 años. Y toda
la vida trabajando, y así me crié, trabajando, y hasta ahora
que estoy vieja yo sigo trabajando. Cuando ustedes veían allí
yo le estaba dando comer a los chanchos, juntando los pastos con
los chanchos, viste, y ¿qué se va hacer?, lo mío es la campaña,
si no cría un bicho, no tiene algo, no sé qué…yo no puedo,
me crié así y mientras pueda escarbar y andar voy a andar aquí
nomás, en esto. Mis hijos algunos me quieren llevar, vamos mamá,
no mi’jo déjeme quieto, no, no, si quiere ir a pasar un día
con mi pobreza vayan, pero sacarme de allí sólo el día que ya
no pueda moverme más, sino no, déjenme nomás, la verdad que
no, sacarme a la ciudad no puedo ir, me muero.
valoración
ciudad/ campo
el rancho
Clever: Es
bravo adaptarse. (ríe)
Zulema:
Yo voy un día que tengo que ir a cobrar mi pensión y paso ese
día apuradísima para venirme a mi casa, mi rancho viejo, ni
que esté el palacio más lindo, yo no me adapto, vio, no estoy,
no. Porque gracias a Dios mis hijos casi todos están bien,
trabajando bien, tienen su buena comodidad, yo soy la más
pobre, pero estoy rica, mientras tenga salud, estoy rica, yo no
preciso más riqueza que la tengo, ¿vio? Con esto estoy feliz.
Y bueno, para ¿qué más?. ¿Qué voy a hacer yo con cosas tan
divinas, ni con oros, ni con nada, ¿no? Y bueno, y qué más te
puedo contar, es eso, ¿viste?
/…/
chacras
familiares
tareas y cultivos
la paga con
productos de la chacra
Ana: Cuando
carpían ¿Qué época del año era? ¿Todo el año tenían esa
tarea?
Zulema:
No, no mi’ja, era una época del año, por ejemplo, cuando
plantábamos los plantíos de maní, que vamos a decir el maní
se planta en octubre, fines de octubre, teníamos noviembre y
diciembre, esos trabajos, esos meses eran de carpidas de maní,
después venía la arrancada del maní, que eso también trabajábamos
en las arrancadas de maní, y después había que cortar el maíz,
y ahí estabamos en la chacras familiares siempre trabajando en
eso, las arrancadas de boniatos, todo eso trabajábamos con mi
madre junto con ella, porque mi padre no trabajaba, él
trabajaba afuera, en las estancias, trabajaba encargado de una
estancia, trabajaba afuera, campaña afuera, venía cada mes, a
veces más, demoraba más en venir.
Y así vivíamos de esa forma, porque no plantábamos,
pero hace de cuenta que plantábamos porque de todas las chacras
nos daban, de todo nos daban un poco, así que al final de
cuenta, al final en el invierno teníamos, como la hormiga, los
rincones llenos de cosecha, veste.
C:
/../
Z:
Sí, los rincones llenos de cosecha. De boniatos, maíz, papas,
de todo, porque trabajábamos en la chacra con mi madre y con…
pago en especies
y dinero
Ana: Les
daban cosas, ¿y dinero? ¿Por el trabajo?
Zulema:
Ah, nos pagaban por día. ¿Sabés cuanto?
Ana: ¿Cuánto?
Zulema:
40 $ en esos años, 4 $.
Viste, mija, por día, a mi madre, yo no porque yo era
gurisa chica, era una esclavitud, nos esclavizaba la gente, ¿no?
Y nos daban la comida, ahí un sancochito revuelto, pedacito.
Pero uno vivía, seguro que no alcanzábamos a morir.
la comida
Ana: ¿Qué
les daban de comer?
Zulema:
Un ensopado. Allá unos pedacitos de carne, y como había
chacra, de todo en la chacra, vos sabés que en la chacra hay
zapallo, boniato, choclo. En la época que no hay, es una cosa,
pero siempre en la chacra va quedando hasta casi, casi, que
empieza la otra cosecha, siempre hay, el que planta siempre
tiene de un plantío al otro.
el clima
plantar/ coomprar
Clever: Ahora
está más complicado el tema del clima, ¿no?
Zulema:
Si
Clever: Medio
complicado lograr producción todo el año.
Zulema:
Porque yo acá, hasta hace dos años atrás, hasta este tiempo
yo tenía boniatos, papas y de todo, porque plantábamos allá
arriba, en todas aquellas partes y allá, este, boniatos y todo
eso cosechaba y yo también le daba a los bichos, a las vacas, a
los caballos. Vender no vendía, venían mis hijos los que viven
ahí en la ciudad y se llevaban, pero…y se vivía y me duraba
todo el invierno, pero ahora ya tengo que comprar.
criar a los hijos
con las chacras
tener lo de uno
C:
(sonriendo) Hay que comprar…
Z:
Tengo que comprar. Ellos tienen chacra y me traen, o uno u otro,
me traen, como yo gasto poco, no gasto mucho, tengo siempre,
todos tienen chacra, el que no tiene chacra es porque viven en
la ciudad, hay dos, tres de ellos que viven en la ciudad que no
tienen chacra. Pero…Y de eso se vivía, mija, viste. Y
nosotros ya te digo, criamos a nuestros hijos así. Después que
formé mi hogar, que gracias a Dios gané un hombre trabajador,
pobre pero trabajador y honrado. Que empezamos a trabajar, no
teníamos, trabajábamos de una chacra hoy socios de este año,
un año aquí, otro allá, hasta allá a la 14 fuimos a
trabajar. Teníamos dos hijos, uno, una nena, la mayor, y después
el otro lo tuve allá. Y trabajábamos en esa sociedad, en los
campos de Caorsi, ¿usted conoce?
C:
Ah,
sí
Z:
Bueno, allá trabajamos dos años, fue especial, una cosecha
increíble, pero el hombre allá, es como todo, es un contrato,
se terminó el contrato y tuvimos que venir para atrás. Y
vinimos y enganchamos en otra chacra ahí, y yo le decía a mi
viejo, ay, cuándo será el día que dejemos de ser socios, de
andar de aquí a allá, así no juntamos nada, digo, es una bar/
hoy aquí, mañana allá, uno no tiene ni entusiasmo de seguir,
¿verdad?
Clever: Seguro.
Cuando quiere acomodar la tierra tiene que empezar de nuevo
Zulema:
Por eso, prepara una cosa y tiene que dejarla porque tiene que
irse para otro lado, buscar. Hasta que un buen día, haciendo un
ahorro tremendo, teníamos unas vacas, teníamos el propio
caballo, este, apareció este terre/ este pedazo de chacra acá.
Es la sucesión Duarte. Él conoce bien todo eso. Este, mi madre
me dijo “mirá, dice, decile a Mariano que en la sucesión
Duarte hay una parte para vender, Celestino es el encargado, que
vaya a hablar con él”. Era el mayor de ellos. Ay, yo digo,
andá, Mariano por favor, no quería ir, pero por favor andá a
hablar con Celestino a lo mejor enganchamos ahí. Ah, esto fue
una bendición de Dios mijo, si él se iba ir allá para Samic.
¿También conoces allá?
C:
Ahh…
Z:
¿No conocés allá?
Clever: ¿A
dónde?
Zulema:
En Samic. El compró un chacra allá, allá tenemos un pedazo. Sí,
que lo cuida y lo tiene Armando.
C: Ah,
mirá, seguro.
Ana: ¿Por
qué no quería ir a hablar? ¿Por qué no quería ir a hablar
para comprar?
Zulema:
Porque, yo no sé, son cosas que a uno se le ponen que de
repente, como era sucesión, ¿no? Era una cosa que le parecía
que le era difícil. Vino ahí, habló con ellos, eran
parientes, eran primos hermanos, ¿no? Con Celestino, vino ahí,
habló y dice “no pasa nada Mariano, por favor, la chacra si
querés está para vos –dice- el pedazo allí. Si no tenés
todo el dinero, hacemos la solución igual, no pasa nada”.
Pero gracias a Dios, mi’ja, hicimos el dinero. Vendimos el
ganado, vendimos todo, nos quedamos sólo con la lechera, y tres
caballos pa´ trabajar, viste. Y compramos acá. Acá no había
nada, no hay nada hasta ahora, pero no había nada, nada, no había
alambre, no había árbol, no había nada, sólo el campo nomás
y pura caraguatá y chilcas.
Clever: Tremendas
tierras
Zulema:
Ah, sí.
Clever: Tierras
excepcionales.
Zulema:
Tierra, sí. Cuando entramos para acá, para mi fue una bendición,
de dejar de salir por lo menos hoy acá, mañana allá, toditos
los años, era un año o dos en cada chacra y ya había que
cambiarse, ¿no? Si, él enganchó ahí en el Tarumán, con
Sebastián...fue me parece que…
Clever: Con
Sebastián primero y después
con mi padre
Zulema:
SI, empezó a trabajar ahí, él plantaba ahí, le dio para
juntar unos pesos para comprar allá en Samic. Lejísimo queda.
No, ahora no queda más lejos porque ahora arreglaron todas las
calles (sonríe) por lo menos ahora se entra hasta con moto, con
camión, con lo que sea, ya, ¿no? Que antes se entraba sólo en
carro. Ahora está todo distinto. Compró allá, pero por lo
menos llevamos el ganado para allá, teníamos caballos, el
ganado lo tenía allá y alambró eso, todo eso y allá fuimos
marchando y criando los hijos, como dicen, no es fácil. Hay que
criar un montón de hijos sin saber, como dicen, ellos empezaron
a salir cuando tenían casi 17, 18 años para arriba que
empezaron a separarse unos para allá, otros para acá. Mientras
tanto estuvieron con nosotros siempre. Gracias a Dios los fuimos
criando y dándoles la comida, todo lo que estaba a nuestros
alcance. Yo, me parece, que ellos tienen que estar orgullosos de
los padres de nosotros, por lo menos luchamos toda una vida,
nunca pedimos un pedazo de pan a nadie para criarlos, ¿no? Sí.
Clever: Y
no le hicieron mal nadie
Zulema:
No, mi querido, sólo a Dios que nos ayudara
Clever: No
pisotearon a nadie
Zulema:
Si, si, no, por suerte que no, gracias a Dios no. No, no, no.
Creo que no, que nuestro nombre está totalmente (ríe) limpio,
gracias a Dios
cambios
bueyes, caballos
chacras vírgenes
chanchos
Ana: ¿Cómo,
en todos esos años de plantar, era siempre de la misma manera?
¿Qué cambios vio en esa tarea?
Zulema:
No, el cambio no era ninguno, viste.
Ana: ¿Araban
con buey?
Zulema:
Araban con buey, con caballo. Acá aramos mucho con buey. Teníamos,
porque quedamos con tres caballos y los caballos eran para el
carro, entonces él des/ compró unos terneros y después los
hizo. ¿Vos sabés lo que eso? ¿Sabés?
Ana: ¿Lo
qué? ¿Los terneros?
Zulema:
Los buey
Ana: Si,
(sonríe)
Z:
¿Sabés? Bueno.
A: No
los tengo muy, muy vistos ya porque soy nueva acá en Tacuarembó,
pero alguno vi, si.
Zulema:
Sí, entonces ya grandes los novillitos, compró. Amansó, y arábamos
acá. Él plantaba en el Samic, también. Compró una chacra,
tenía un pedazo, alambró y plantaba, ahí eran unas chacras vírgenes,
era una cosa tremenda, eran unas chacras, unas chacras que
aquello increíbles..
Si te voy a contar, se traía un carro, que lo tiene Armando ¿usted
lo conoce? Bueno, aquel carro era del viejo, si, traía aquel
carro hasta arriba de zapallo, de esos zapallos “cáscara
dura” que le decimos los…Y tiraba ahí, y yo criaba
chanchos, tenía una chanchería ahí, pero todo para el gasto,
nada para venta, tenía dos chanchas con cría, hice unos
cachorros aparte así para comer, y yo formaba con los zapallos,
-yo le cuento a mi nieto y se ríe-, yo formaba una pared con
los zapallos y tiraba los lechones para adentro de los zapallos,
allí para adentro, porque ellos no salían y no hacían daño
ni nada,
C:
Y claro (sonríe)
Z:
Allí andaban. Él se ríe (ríen) ¡Abuela! Digo mi’jo que no
tenía en esos años, era una mera despreocupación no tener una
máquina de fotos para sacar la foto, para tener el recuerdo. Y
maní cosechábamos cualquier cantidad, plantábamos mucho maní.
Este, y le tiraban maní adentro de aquello y aquellos chanchos
vivían chatos de gordos. Ellos vivían en, el chiquero que tenían
Ana: ¿Qué
comían, las ramas del maní?
Zulema:
No, comían la chaucha, el manís, el maní. ¿Sabés lo
que es el maní? El grano de maní. Bueno le dábamos la rama
para el ganado, para los caballos, para... Las chauchas le dábamos
a los chanchos, sandías, mirá de todo. Gracias a Dios, acá
esta chacra dio muchísimo, muchísimo, y da hasta ahora, si se
planta da. Da, sí.
Clever: Sí,
más bien. No se agota nunca, siempre está recibiendo
nutrientes...
Zulema:
No se agota nunca, no ve que no son tierras muy pobladas, son
tierras bastante planas,
Clever: Y
llegada de…
Z:
Es sólo poner abono y lo que le ponga semilla viene todo.
cosechas, huevos
el dinero, el
surtido
C:
Y
llegada de verduras, todo…
Zulema:
Allá arriba cosechamos cantidad de boniatos y papas, allá
arriba, siempre. Bueno, viste. Y todos los años teníamos, vivíamos
de lo que hacíamos, casi siempre, porque huevos tenía 60-70
gallinas, viste.
A:
¡Puáh!
Z:
Increíble la cantidad, comíamos gallinas, que hasta me aburrí
de comer gallina, y huevos, a Santiago De León, yo le llevaba
los baldes de huevos allí donde está aquella casa donde está
Olivera ahora, él no vivía allí, él vivía en la otra
esquina, en la casilla del padre, tenía allí. En la otra
esquina allí,
C:
Sí,
sí.
Z:
Allí vivía Santiago cuando yo vendía, le llevaba los baldes
de huevos allá, y yo traía, y en esos años eran baratas las
cosas, con dos baldes de huevos yo me traía un surtido para las
casa´ porque uno como dueño de casa sabe lo que le hace falta,
esto, lo otro, y haste viste la, suplanta todas las cosas.
Ana: ¿Y
los vendía o los cambiaba?
Zulema:
No, no, los vendía, y después con el dinero compraba cosas.
Seguro.
Ana: ¿Qué
compraba con el dinero?
Zulema:
Compraba el pan, la harina... Mirá,
la carne que él vendía, también carneaba allí, carne
nosotros teníamos mucha carne de cerdo, pero no criábamos
oveja en ese tiempo, criamos mucho cerdo pero oveja no,
entonces, la carne, para variar, comprábamos carne de oveja.
antes no había
heladera
Clever: Es
que siempre fue muy difícil sostener un consumo de carne sacada
de su propio lugar. Todo el año, es muy difícil.
Zulema:
Es difícil porque no había, no teníamos heladera, nosotros lo
conservábamos salada la carne, si, la conservábamos salda la
carne y hacíamos mucho chorizo, cantidad de chorizo, y en las
barricas que venían antes de madera ¿las conoció?
C:
Sí,
sí.
Z-
Bueno, ahí él ponía la grasa que sacábamos y metíamos/íbamos
poniendo los chorizos, toditos, así en las roscas de chorizos
ahí adentro, usted levantaba con un tenedor largo de esos, le
echaba agua caliente y le
quedaba limpito el chorizo de la grasa. Y hacía lo que quería,
lo podía comer así como fiambre, lo podía hacer de la forma
que quería, y teníamos chorizos. En enero, mirá había
chorizos, porque teníamos una quinta de lo que buscara, de
quinta de lo que buscara había, se preparaban las ensaladas,
las fuentes de verduras, de ensalada o lo que fuera, jamón,
panceta, todo eso teníamos, todo hecho en la casa no más,
viste. Nada de comprar.
jamón
Ana: Jamón
¿cómo lo hacían?
Zulema:
¿Qué?
Ana: ¿cómo
se hace el jamón?
Zulema:
Y se hace de la parte del cuarto del chancho, se deshuesa todo
para adentro, se le saca el hueso y después se tapa con sal y
se prensa y el jamón igual. Y la panceta igual, se pone
bastante sal y se prensa, por ejemplo, se tiene unos 3 meses
prensada así, la sacás la lavás, la envolvés en una bolsita
de, una telita o algo la colgás ahí entonces te mantiene
fresco, y cortás, está perfecto. Había que solucionar porque
no había heladera, no había nada, acá en campaña qué ibas a
conseguir una heladera, ¿viste? Conseguía un pedacito de hielo
sólo para caña helada.
Clever: Ni
sabíamos que existía eso (ríe)
Zulema:
No ni sabíamos que existía eso.
Ana: ¿No
sabían?
Clever: No
teníamos ni idea
crédito en la
casa de Capeta
Zulema:
No, ni idea lo que era la heladera, lo que era un…El hielo,
cuando caía helada sabíamos que los baldes estaban llenos de
hielo (ríe). Pero verdad, mija, te digo una cosa, hay que vivir
la vida en esa forma, uno a veces piensa “¿Pero y cómo esos
pobre viejos?” No, yo no era vieja, ahora estoy vieja, igual
vas a ser vos, ahora sos una chiquilina, pero mañana, pasado
con tres hijos vas a decir pero yo también llegué a lo que
aquella vieja me contaba, ¿Viste? (ríe). Porque es así, ¿no?
Sí, sí, yo digo que al que no llega a viejo la vida le cuesta,
así que tenemos que llegar a viejos nomás. Es eso nomás, sí.
Y así vivíamos, y hacíamos todo eso así. Gracias a Dios que
la comida en mi casa, para nosotros, y para mis hijos nunca faltó,
y teníamos crédito en la casa de Capeta. ¿Usted conoció la
casa de Capeta?
Clever: Sí,
sí, la conocí, sí, mayoristas eran.
Zulema:
Bueno, la casa Capeta nos llevaba la cosecha, boniatos, maíz,
maní se preparaba la cosecha, se llevaba y se entregaba. Lo que
sobraba se traía en dinero y lo que no, se pagaba lo que se
levantaba en créditos. Nosotros todos los meses mi marido iba
allá y levantaba y traía todo por mayor, entonces, teníamos
para… Gracias a Dios, las cosas nunca faltaron en mi casa, y
no faltan hasta ahora gracias a Dios. Porque somos poquitos pero
vamos viviendo, ¿No?
variaciones en
las cosechas
crecientes
Clever: Las
cosechas ¿cómo eran? ¿Eran normales todos los años así se
plantaba y se cosecha?
Zulema:
No, mijo, habían años que perdíamos. Ahí nomás en esa
heladera no más un año fue horrible. Ahí en esa otra, las
crecientes, el maní estaba arrancado y lo llevó todito, la
creciente amontonó contra los árboles -todavía no había árbol
ninguno, contra las chircas que habían, viste- quedó alto la
planta de la, de la huerta que estaba arrancada
Clever: Y
el maní se moja y no sirve para nada.
Z:
Vino la creciente y arrastró, viste. No hubo de nada. Porque
eso todito ahí crecía, ahora no crece tanto como antes. Este,
y perdíamos, viste, eso está pedido, perdido porque sacábamos
lo que podíamos y lo que no eran los bichos los que
aprovechaban, pero no era rentable. ¿Viste? No era rentable, se
perdía mucha cosecha.
Clever: Porque
yo tengo una idea de cuando plantaba mi padre, eso no sé si era
porque el campo era virgen también y era muy buenas tierras, y
todos los años sacaba cosecha, todos los años sacaba sandía,
y sacaba boniato, sacaba maíz…todos los años.
Zulema:
Sí sí. Todos los años. Y acá también, todos los años. Este
año pasado no, pero el otro año, una cosecha de sandías...boniatos…
Clever: Y
ahora veo que está tan difícil que no se puede cosechar
(sonríe)
Zulema:
Ahora no se cosecha más nada, Clever, no se cosecha más
nada.
C:
Tá difícl, tá.
Z:
Es horrible. Ahí está mi hijo, está Raúl, que tiene esa
casita por ahí.
Clever: Intentó,
intentó, Raúl hasta que tuvo que abandonar.
Zulema:
Este, sí…Y trabaja. Trabajaba en las estancias...
Clever: Él
y la señora, los dos trabajaban parejo.
Zulema:
Sí sí, la cosa es que, yo digo siempre una golondrina sola no
hace verano, si ha unión hay fuerza, ni no hay unión no hay
fuerza.
C:
No, más bien que es así.
crió hijos
propios y otros
Z:
Eso yo les digo a muchas de mis nueras, porque no es obligación
de que todas trabajen para ayudar el marido, porque si él tiene
buena posición, le puede dar y no trabajar. Digo mi’ja si le
da y usted no tiene necesidad de trabajar mejor. Yo nunca pude
que mi marido solo me diera y yo estar sentada, nunca pude,
porque tenía que ayudarle, teníamos que criar a nuestros hijos
y darle la comida, darles vestido y mandarlos a la escuela. Yo
cuidé todos los hijos del “Rambo” ¿Usted los conoció?
Eran 8, bueh.
A:
¡Uh…!
Z:
Yo los crié a toditos acá en casa,
C:
Ahí
va (sonríe)
Z:
Ellos se iban porque estaban en una pobreza tremenda, y me los
mandaban, “porque mañana venimos y los llevamos” Pasaba
hoy, mañana y pasado (golpea suavemente sobre la mesa), pasaba
15- 20 días y los gurisitos toditos acá. ¿No? Yo acá me las
arreglaba, esto todo era una cosa sola,
allá había otra pieza, yo ponía colchones mija en el
piso y los acomodaba como a los chanchos, viste,
A:
(ríe)
Z:
Unos para acá, otros para allá, las hermanas para acá, los
varones para acá, acomodaba todito. Al otro día, “levántensen
temprano”. Yo me levantaba, ordeñaba, daba qué comer (a los)
chanchos y…Mi marido se levantaba tomaba mate, los gurises traían
los caballos, prendían el carro y se iban para trabajar con
toda la herramienta y yo a lavar a esos gurises, a vestir y a
mandar a la escuela. Los míos que iban a la escuela y esos
ajenos.
A:
¡Páh…!
C:
(sonríe)
Z:
Y los chiquitos. Yo me quedé con Delia, la señora de Armando
-que es de las menores de mis hijas- con…tenía un año y poco
y me quedé con uno de 4 meses de ellos, de Duarte, y mamaba el
chiquilín. Y lloraba de noche y yo les tuve que dar de mamar a
los dos, a mi hija y a él, los crié a los dos así.
Ana: Hermanos
de leche le dicen
Z: ¿Eh?
A: ¿Dicen
hermanos de leche acá[?
Zulema:
¿Cómo?
Ana: ¿Acá
no le llaman hermanos de leche?
Zulema:
No, ni la saludan mija, ahí tenés hermanos de leche. Pasan por
uno, y esa vieja que va a estar mirando, yo, viste. Ah, eso me
han hecho sí pero no es nada, yo digo que Dios es muy grande y
él está mirando las cosas, ¿no? Yo los crié y les di todo lo
que estuvo a nuestro alcance, vestía, los vestía con la ropa
de mis hijos a los que más o menos servía la ropa, túnica,
tanta cosa. ¿Vos sabés lo que es estar en la máquina hasta la
una de la mañana cosiendo, remendando, y arreglando ropas para
ellos y para mis hijos? No, es sacrificio de vida, yo me
siento...
/se
corta la cinta/
Zulema:
/…/ Yo qué sé. Y así, ¿vio? Y que todavía crié ocho del
Ronco, tres sobrinos de él que quedaron huérfanos, también
los crié acá, también los trajo para acá, también
los crié gracias a Dios, todos cabían, la olla daba
para todos. Una olla, si le hubiera mostrado la olla que tengo,
yo no la podía sacar de arriba de la plancha,
C:
(ríe)
Z:
La arrastraba arriba de la plancha un poco porque no podía con
la olla, yo era una cosa que... Pero gracias a Dios, pueden
decir si les preguntan algún día, ustedes, sí, se criaron en
mi casa, pero no le deseo a nadie eso porque no es lindo, uno no
vive la vida. Desvive. De noche me iba a acostar tardísimo y
cuando yo me acostaba, “uáa” lloraba un gurí y allá
estaba yo con el gurí
Ana: Y
lo…¿Mojar la cama y…?
Zulema:
Seguro mi’ja, había que forrar las camas, en esos años no
había nylon, no había nada,
C:
No
había nylon (sonríe)
Z:
No sabés el sacrifico, ay mi querida vos no te imaginás, vos
no te imaginás lo que yo pasaba, Dios mío. No habían pañales,
no había nada, los pañalitos eran de tela, me mandaron cuatro
o cinco pañalitos y yo rompía las sábanas viejas, y pasaba en
la máquina, pa´ hacer los pañalitos para el chiquilín que
tenía 4 meses, los otros más grandecitos, unos se hacían en
la ropa, porque son madres despreocupadas que no les enseñan.
Yo a mis hijos con el año y poquito ya no hacían más nada en
la ropa, yo los enseñaba. Pero un hijo no es fácil, no es fácil,
es difícil la vida, pero le agradezco a Dios que me ha dado
fuerzas para seguir hasta ahora, todavía, viste. Hasta crié un
nieto, porque mi nieto también lo crié yo, que tiene 21 años
C:
Después
vinieron los (sonríe)
Z:
Pero El me está recompensando bien.
comunicaciones
Clever: Algunos
se arriman a los abuelos (sonríe).
Zulema:
Todos mis nietos, mis nietos hijos de mis hijos y de mis hijas,
conmigo son un amor, ¿No? Llega el día del abuela y si no
pueden venir y me hacen mensajes, ahora, porque antes qué
mensajes me iba a hacer si no venían donde yo estaba, ¿no?
Ahora me llenan de mensajes, unos y otros, todos pobrecitos.
Ana: ¿Tiene
celular?
Zulema:
Tengo. Tengo, si. Viste querida.
Ana: Mi
abuela tiene también
Zulema:
Es cambio ahora viste. Es cambio de la vida, mire si yo me iba a
comunicar con un hijo o una hija, qué…Sólo que fuera a verlo
o él ir a mi casa, este, una cosa... Ahora no, ahora estoy
tomando mate acá y suena. “Mamá ¿cómo estás? ¿T´as
pasando bien, ´tas precisando algo?” Ah, es una gran
comunicación no es un lujo, sino es una comunicación eso. La
radio te iba a decir nosotros compramos arradio con el hijo, con
Omar... ¿A Omar lo conoce?
Clever: Omar,
¿cuál de ellos? ¿El más grande?
Zulema:
No, Omar es de los menores.
las “arradio”
Clever: Páh, yo
conozco a varios de ellos pero por el nombre no recuerdo.
Zulema:
Por el nombre no. Bueno, cuando Omar tenía un año, la primer
vez que compramos arradio, vendimos una vaca. Para, este Pérez
¿cómo es? Un hombre de La Aldea, vendimos una vaca..
Clever: ¿Felipe
Pérez era?
Zulema:
Ahí, está Felipe Pérez, le vendimos una vaca que dice, mi
marido dice, esta plata de esta vaca vamos al Tono a comprar la
radio. ¡Ay! Yo con una alegría, vos sabés lo qué, una radio,
era una cosa que…Ay, los gurises todos “vamos, dice papá
que vamos al pueblo, dice que vamos a comprar una radio.
Esperen, entonces. Todos contentísimos a traer la radio. (Sonríe)
Fuimos, compramos una Sanyo, de esas grandes así. Mi hijo tiene
41 años, así que imaginate vos, él no tenía el año todavía,
viste.
C:
(ríe)
Z:
Que recién entramos a saber lo que era una radio. Todas esas
son cosas de la vida, sacrificios de la vida, mija ¿viste?
las novelas de
Marcelo de Alcántara
Ana: ¿Y
qué escuchaban?
Zulema:
Bueno, música, este, folklore, todas esas cosas así, no
sabíamos ni manejarla al final/ al principio, porque no sabíamos
pero enseguida, como dice la juventud cambia. Y los muchachos
estaban ya los mayores estaban más grandes, viste, todo, en
fin... Novelas escuchábamos cuando no había televisión,
arradio. Las novelas en la radio eran lindísimas, yo hallo que
eran más lindas que las ahora en la televisión. A mi no me
llama la televisión,
C:
Marcelo
Alcántara capaz que escuchó.
Z:
Este, no me gusta la novela.
Clever:
¿Nunca escuchó la
compañía Marcelo de Alcántara?
Zulema:
Ah, que divino, siempre, él era precioso, escuchábamos
si. Este…
Clever: Mi
hermano era el actor principal, ahí.
Z:
Sí.
C:
El Heber
Zulema:
Cada novelas más divinas
Ana: ¿Sí?
¿Era actor de radio?
Zulema:
La laguna del indio. ¿Nunca escuchó aquello de las…? Aquello
era precioso. Hacíamos así volando todito, porque a las seis
de la tarde empezaba la novela...(ríe)
Ana: ¿Esa
de qué se trataba?
Zulema:
Y queríamos reunirnos todos para escuchar la novela. Qué cosa
digo yo, ah.
Ana:
¿De qué se
trataba la de La laguna del indio?
Zulema:
Y era de algo que salía, era un asombro, viste, algo como un, cómo
te voy a decir, que levantaba un asombro, gritos como de lobo,
así, una cosa así, momentos que te asombraba, que te
atemorizaba, viste, cosas así. Este, era lo que se trataba.
Pero era de Alfredo de Alcántara. Precioso era.
Clever: Tenía
mucho gusto para escribir.
Zulema:
Ah, si, bárbaro, yo creo que de los mejores que debe haber ido,
de los mejores que ha habido
Ana: ¿De
dónde era? ¿Uruguayo?
Clever: De
acá de Tacuarembó.
Zulema:
Sí.
Ana: Así
que novela de Tacuarembó mismo
Zulema:
SI, pero filmadas en varias partes, viste... Ahora está en
Montevideo, hace añares. Ahora hace poquito estuvo acá en
Tacuarembó.
C:
Ah, él anduvo sí.
Z:
¿En qué época? Él anduvo ahí no sé.
Clever: Cada
tanto él aparece.
Zulema:
Sí.
Clever: Él
siguió, después en Montevideo él siguió en el teatro.
Zulema:
(Pausa) Bueno, y viste, eso es no más, que más te voy a
contar, no me acuerdo de más nada. Puedo acordarme más
adelante, pero ahora no. (Pausa) Y esa fue nuestra vida acá, así
nomás. Y ahora en cambio tengo dos televisión, tengo dos
arradios (ríe)
C:
(ríe)
Z:
Que ni las prendo, ¿viste? Que ni las prendo (ríen). Una me la
regaló un hijo, otra me regaló otro, y bueno, están ahí, de
noche, viene mi nieto ahí, se sienta a tomar mate y mira las/
“Abuela, vení”. Sí mijo ya voy, estoy preparando, una cosa
acá en la cocina (ríe). No me llaman la atención las novelas,
lo único que miro, me gusta mirar es la Red, otra cosa no.
cooperación
entre vecinos
juntarse arriba
del cerro
Clever: Mi
padre contaba de que cuando no sé si fue en la época que vivían
ustedes ahí, que cuando terminaban la, la, porque antes se
ayudaban, dice
Z:
Sí.
C:
iban
a una chacra, plantaban todo ellos, pasaban a la chacra del
vecino
Zulema:
Sí, venía el vecino con el arado y ayudaba a plantar, a arar,
a cosechar, si estabas haciendo un rancho venían te ayudaba a
hacer el rancho, a terminar de prepararlo, de hacerlo, era una
unión que había entre vecinos.
Clever: Y
Me contaba que arriba
Z:
Ahora no, uno puede ver dentro de un pozo que no lo sacan. ¿Eh?
C:
Y me contaba que arriba de
ese cerro se juntaban después de cada siembra.
reuniones
familiares, turismo, cerros
Zulema:
En Turismo. Era divino eso ahí, la cantidad de coches y
cosas que se acumulaban al costado de, la calle ahí, frente a
lo de Rey, frente a lo de Chagas todo eso ahí, ´taban los
autos uno por el otro así, subir la gente al cerro. Increíble,
eso todo se terminó, ¿no? Eso todo se fue abajo, nada más
existe, no entran, van a juntar ni la Marcela ahora, nada más,
todo se terminó. Igual era allá en el “Cerro de, ¿cómo és?
del Pastoreo”.
Clever: Carreras
de caballos dice que
hacía.
Zulema:
Carre/ pero allá arriba es divino, este cerro es feo, aquel es
precioso arriba, ¿nunca vio allá arriba?
Clever: Nunca
subí
Zulema:
Nunca subió. Es como esta mesa arriba. ¿Hace cuánto? Mi nieto
tiene 12 años, y él tenía 6 años debe hacer que yo fui allá
al cerro con mi hijo, fuimos varios de ellos, mis nueras y todo.
Él tiene la camioneta, vino acá el Viernes Santo. Dice “Mamá
¿querés ir al Cerro del Pastoreo?” “Ah, digo, debe estar
todo tan distinto aquello, ni por donde subir debe haber”.
“Vamos” dice. “Bueno, vamos”. Él tenía un perro de ésos
cómo es, policía. Andaba con el perro, “¿Y vas a llevar al
Boby?”, “Si, claro si yo lo traje pa´ pasearlo por ahí”.
Bueno, subimos, la camioneta (…) unos caminos horribles la
entrada todo para allá, nos bajamos de aquel lado de allá que
están los ranchitos, todo, las casitas que hicieron de, las
viviendas de la Intendencia, pero yo pensé que eran hechas de
material. Eran hechas de madera, todas de así, de costanera de
madera, toda, pero ahora están muy favora/ tienen luz, tienen
agua, tienen todo. Sí, eso no tenían nada todavía, estaban
empezando a hacerlo. Fuimos al cerro, ah, mi Dios, y cómo lo
subimos, a mí parecía imposible, mire que yo me aburría de
subir ese cerro ahí, pero años atrás, que hacía añares que
no iba, ¿no? Años, años, distinto total, porque antes uno se
arrimaba así a la orillita miraba todo para abajo, ahora no,
porque ahora está todito tomado de aruera, tiene sólo el
centro nomás limpio. Arriba sólo que montee para salir para
mirar para abajo, si no no mira más nada, está todito
totalmente tomado de follaje, de espinas, y de todo,
manejo de los
recursos
C:
La
quema…
Z:
Y un pedregal.
Clever: El
pastoreo intensivo del ganado, puede ser. .
Zulema:
Ahora no hay más nada, muy poco, antes había ovejas, había
ganado, había todo, mi madre nomás crió 80 ovejas en ese
cerro ahí. Y ahora creo que no hay nadie, no sé si alguien cría,
no sé.
Clever: Comen
todo
(ríe)
Zulema:
Ah sí, comen todo, sí, comen todo, no se puede tener más nada
ahora. Si por acá nomás, alrededor, están robando seguido,
gracias a Dios yo tengo suerte, a mí ni los perros me han
tocado nada acá. Porque aquí los perros han mordido ovejas,
han matado ovejas de mis hijos ahí todo. Y han robado ovejas,
pero casi del patio le han carneado las ovejas, ¿no? Y acá por
suerte de Dios no me ha pasado nada, nadie me ha tocado nada.
(Pausa) Y es así.
cambios: fiestas,
diversiones
Ana: ¿Y
fiestas con música?
Zulema:
Fiestas.
Ana: Sí.
Zulema:
Sí, cumpleaños, con músicas de guitarras, acordeón, (sonríe)
Con bandoneón, era lo que se hacía, viste. Eran las músicas
que habían. Pero todo entre vecinos, porque un vecino tenía un
bandoneón, el otro tenía una guitarra, otro tenía un acordeón
y entonces, un cumpleaños se reunían todos y venían los
vecinos con las músicas y se terminaba bailando ahí, viste.
Entonces, la diversión que había era esa, entre todos los
vecinos. Ahora eso todo fue abajo, eso no existe más.
Ana: ¿Cómo
se avisaban que iba haber fiesta?
Zulema:
Se avisaban los vecinos, mirá que tal fecha estoy de cumpleaños,
fulana cumple años o yo, o quien sea, vamos a hacer un… En
fin, una fiesta, vamos a comer un asado y vamos a hacer, traigan
las músicas, vamos a bailar un rato y vamos a pasar un rato
entretenido y así se vivía, viste. Era como se pasaba, era la
diversión que había, acá en la campaña por lo menos, ¿no?
Si, no creas que había mucho en la ciudad tampoco,
C:
No
había mucho tampoco.
Z:
No había mucho tampoco, no. A no ser el club, otra cosa, después
que fundaron ese club ahí de la Sexta,
mientras tanto de eso no, no había.
Clever: Era
una ciudad muerta Tacuarembó.
Zulema:
Sí.
Clever: Se
iba con el aburrimiento que tenía (ríe).
Zulema:
Sí, sí, es cierto, sí. Uno es, como dice tiene que acordarse
como antes eran las cosas, sí.
La
Aldea,
antes
familias
Ana: ¿Cuánta
gente vivía más o menos acá?
Zulema:
¿Acá nosotros? Imaginate vos que yo tenía, teníamos 10
hijos, nosotros éramos 12, 8 hijos ajenos y 3 también sobrinos
de él, sacá la cuenta de cuántos éramos todos. Y varios
vecinos/ este, sobrinos que venían de Montevideo y quedaban acá
cuatro o cinco días, viste, y se iban. Siempre y tengo, siempre
vienen de Montevideo, mis hermanas vienen también, en esos años
venían más seguido. Después ya empezó a aumentar la
familias, vos sabés que los pasajes son carísimos, más difícil
para venir, viste. Si dice “Vos vas mamá, yo quiero ir también
a la casa de la tía”, o a la casa de la prima, entonces para
no disgustar no viene ninguno, viste, no pueden. Porque es así,
la cosa no es fácil, es muy difícil ahora.
Ana: ¿Y
de vecinos? ¿Cuánta gente vivía vecinos?
Zulema:
Vecinos. Mirá los vecinos son los que están nomás por ahí:
Pintado hay dos que fallecieron ya que eran vecinos, ahora nos
queda otro acá, el Pintado también está acá, después Rodríguez,
y en fin. Varios vecinos se han ido de acá, son pocos ahora los
que quedan, y son pocos los que nos vinculamos porque ahora no,
ya te digo, este (x) también es vecino. Acá somos linderos,
pero así pasa ahí y nos saludamos así nomás, yo no tengo
trato ninguno con él, debe hacer como cuatro o cinco años que
está ahí, ¿No?
Clever: Si,
por ahí.
Z:
Por ahí, sí.
C:
Él es medio huraño, ni
con el Instituto[
se da.
Z:
Sólo una vez sa/
C:
Ni
con el Instituto se da.
Zulema:
No, no visita a nadie. Una vez yo estaba tendiendo ropa ahí, él
iba a caballo, paró, me saludó, digo bueno. A, dice “vengo a
saludar a la vecina”, no sé cuánto. “Bueno, estoy a las órdenes
vecino” y él también se puso a las órdenes, ¿no? Pero ahí
fue eso no más y nunca más.
los de la ciudad
Clever: Lo
que pasa es que son ciudadanos,
Zulema:
A (x) la conocí en una reunión cuando la…
C:
No
son campesinos, son ciudadanos.
Z:
Esa cuestión que estaban ahí de los invernáculos, esa cosas
ahí que andaban ahí, en la casa de mi hijo, ahí en lo de (x).
Yo fui por novelerear porque ¿yo qué iba a hacer? A ver los
ingenieros y ver las tierras que estaban preparando y qué sé
yo…Ella llevó, y Blanca, mi nuera me dijo “Esta es (x) que
vive allí”. Ahí
la conocí, pero nunca más, fue solo esa vez que la vi.
Entonces, no tiene seguro, no tiene costumbre de visitar, porque
hay personas que no tenemos costumbre de visitar,
C:
Por eso.
Z:
Yo tampoco tengo costumbre de visitar vecinos, a la casa de mis
hijos y eso de vez en cuando voy, no es siempre tampoco.
Clever: Pero a
uno le gusta que lo visiten (ríe).
Zulema:
Sí, hay personas que no le gusta que los visiten, sí.
Clever: No,
y a uno le gusta que lo visiten, digo.
Zulema:
Seguro. Capaz que no, ¿no? Yo a mí me encanta que vengan a mi
casa, porque la verdad que paso un rato, cambio un poco la
mente, cambia un poco la... ¿No? Pero si a ellos no son de ahí,
personas que... Bueno, (x) es difícil, ¿No? (Sonríe) A mí
nunca me lo recomendaron bien cuando vino para acá porque
“mirá, que (x) y burro parejero no vas a sacar ninguno” (ríe)
así que yo que sé.
Clever: ¿Por
el instituto no ha ido?
Zulema:
Si. He ido a fiestas y todo ahí.
Clever: Es
muy bueno.
Zulema:
Ah, bárbaro, bárbaro bárbaro. Muy bueno. He ido, si.
Clever: Yo
estoy vinculado también ahí
Zulema:
¿Ta?
Clever:
Si
Zulema:
Si, ahí está Carlos también. Muy bueno.
cambios:
disminuyen los cultivos
Ana: ¿Cuándo
dejaron de plantar en la zona?
Zulema:
¿Nosotros acá?
Ana: Todo,
por lo que usted me cuenta era toda una movida donde estaba por
los plantíos.
Zulema:
¿Antes se plantaba de todo? Más o menos por la misma fecha que
dejamos nosotros, dejó Pintado, dejó Sosa, en fin, viste, dejó
este…allí ¿cómo es? Barreto, que es otro vecino ahí
enseguida también, planta un pedacito como para el gasto, una
cosa así no más, este. Y hace, imaginate vos que mi esposo
hace 12 años que falleció. Unos 9 años por ahí que no se
planta más por acá nada, que ya no hay más vos no ves plantíos,
no ves más nada. Ahora Raúl plantó, Raúl tuvo muy buena
chacra este año, el año pasado también, este año tuvo muy
buena chacra. Carlos también, pero plantan allá, para abajo,
muy buena chacra, muy buen maíz, y todo, todo. Pero creo que
aquí alrededor solo ellos nomás, porque Atilio
plantaba y tampoco. Largó total, ¿no?
Ana: Los
que dejaron ¿por qué dejaron?
Zulema:
Ah, no te puedo decir por qué dejaron…
Ana: ¿Varios
motivos…?
Zulema:
Varios motivos, o que las personas bueno, fallecieron, y
quedaron sucesión, y uno quiere y el otro no quiere, ¿no te
parece que ya cambia todo? Ya cambia todo. Yo gracias a Dios a
mi nunca me interrumpieron, aunque yo no plantara, ni que no
diera sociedad, ni nada de eso. Nunca di sociedad más que para
mis hijos darles que plantaran ellos, no en sociedad tampoco.
Pero el tema no, nunca tuve intervención por nada. No se planta
porque ellos no precisan, vamos a decir sinceramente, no
precisan. Y a mi nieto no le gusta, no le gusta el plantío
de… Trabajar la tierra no le gusta. Y uno si no le gusta, una
cosa que no le gusta no sale adelante nunca, ¿no?
Clever: Y
al que le gusta, no tiene incentivo para plantar porque las
cosas no valen, porque cuando va a vender el tal problema para
vender
Zulema:
Sí, sí, está todo caro, porque mire que está cara la
semilla, la herramienta, es increíble, el abono…
Clever: Y
la posibilidad de producir, que esa es otra.
Zulema:
Por eso, pero.
C:
que antes uno plantaba y
cosechaba, plantaba y cosechaba, era muy difícil que no
saliera.
Z:
Sí, sí, era muy difícil
cambios, las
cosechas
percepción de
los agricultores
cambios: el clima
Clever: Y
ahora
Z:
Más difícil cosechar.
C:
Y ahora es más difícil
de cosechar.
Zulema:
Porque planta y ni cosecha, sabés lo que es quedar una tierra
con todo el abono, y con todo movido y queda sin nada, todo lo
que vale es increíble.
Clever: Y
el tiempo que pierde. En…después ya hay plantas que hasta el
otro año no pueden plantar ahí.
Zulema:
Si, cierto sí. Ah, es una cosa que, es tremendo, total el
cambio, un cambio muy grande. No sé hasta cuando y en qué va
esto. Por eso la pobreza es más grande, digo yo porque si no se
produce en la campaña la ciudad se muere, ¿no?
C:
Más
bien.
Z:
Tienen que traer de otros lados y todo eso lo estamos pagando
carísimo y nosotros en la campaña si no producimos una
verdura, una cosa…vamos a ir a la ciudad a comprarla sabemos
que la vamos a traer cara también ¿no?
C:
Y claro.
Z:
No, no, no, es una cosa, hay que plantar aunque sea en una lata
yo digo porque…
Clever: Están
matando a la gallinas de los huevos de oro, porque están
matando al productor de alimentos de las ciudades
Zulema:
Seguro ahí está, no se dan cuenta, ¿Vio?
C:
Se van a morir de hambre.
Z:
Ni la fruta, ni los frutales, está todito, acá murió todo lo
que era árbol frutal, viste. Parece mentira pero dice que hay
una agua salada, el agua agria esa y acá como la tierra es
agria entonces, los árboles empezaron a quedar amarillos y a
caer la hoja y se secaron los frutales toditos.
A:
Ah…
Z:
Sí.
Clever: La
lluvia ácida
Zulema:
Se secaron todos, había muy buen naranjales, y todo se secó
todito. Se van salvando algunos durazneros y eso es porque están
en el patio, a veces uno los mueve, les pone abono, les pone
cosas y ellos van marchando, nada más. Es difícil la cosa.
variedades de los
cultivos
porotos, boniatos
Ana:
Preguntale por las
variedades de las plantas, cómo se, qué tipo de porotos conocía,
yo tengo alguno acá para
mostrar.
C:
Ahí
va.
Zulema:
¿Variedades de plantas?
Clever: Si,
variedades de porotos ¿Cuántas…qué tipos de porotos
plantaban?
Zulema:
Ah…El tupí
Clever: El
“tupí” era uno.
Zulema:
El “tupí” aquel rayado, que le llaman caballo, los porotos
grandes colorados
Clever: Ah,
el “diente de caballo”
Zulema:
Sí, es el que produce en esas tierras, ¿no? El tupí es increíble,
el chícharo, garbanzo, todas esas cosas ahí se plantaban y se
hacía en esa tierra negra, una tierra especial para eso.
Clever: ¿Y
boniatos? ¿Qué variedad de boniatos conoció?
Zulema:
El brasilero, que le decían antiguamente.
Ana: Acá
tengo las semillas.
Clever: Ah…
¿plantaban?
Z:
Sí, plantaban.
C:
¿No alcanzaron a plantar
el blanco, el boniato blanco?
Zulema:
Pero no nos dio resultado,
C:
¿No?
Z:
No. Mucha raíz salía, no nos dio resultado. Ah, mirá, me voy
a poner los lentes, viste porque yo sin lentes soy una vícitima...(mira
los porotos que le muestra Ana, embasados en bolsitas) Ah, vos
andás con variedades de porotos.
Ana: Estos
me dijeron “oreja de chancho” que le dicen
Zulema:
Ah, sí, esto yo planto en mi quinta, o acá en el jardín, él
se enreda para arriba, en un árbol, lo que sea y da…cualquier
cantidad. Tenés para hacer tortilla, ensalada, este, ¿cómo
es? Pascualina, lo que sea. Porque es una oreja de chancho, es
chata, cuando es verde el es chiquitito, adentro, es casi
invisible, es sólo la planta. Este es lindísimo para eso, yo
acá tengo esa semilla.
Ana: Y
este es otro, este es distinto.
Zulema:
¿A ver? Ah…este es, ¿cómo es este poroto, Clever? No me
acuerdo.
(Pausa)
Ana: “Moro”.
Zulema:
Este plantamos, de este poroto plantamos. No sé como le llaman.
Ana: Y
ésto debe ser “habas”
Zulema:
Ésto es habas, sí, yo planto en mi quinta hasta un surquito,
dos o tres tengo para...
Clever: Este
es “riñón de gallo”.
Zulema:
Ese sí, “riñón de gallo”, este es poroto de cerco, para
plantar en las orillas de los cercos, porque le da, este,
ramoso, es muy ramoso.
Clever: Para
hacer enramada para la sombra.
Zulema:
Sí. Este tengo también.
Ana: ¿Es
el mismo éste negrito que éste?
Zulema:
Si, es lo mismo, te sale blanco, igual, te sale un grano blanco,
lo mismo, viste. Es lo mismo, es el mismo poroto, no más. Varía
el color, pero el poroto es el mismo no más, viste. Y esto es
buenazo
Clever: Debe
tener alguna cruza con algún otro capaz.
Zulema:
Si, puede ser, si, viste. Y ese
Ana: ¿Y
éste overito?
Zulema:
Este overito no me acuerdo, ¿Usted se acuerda Clever? Yo no me
acuerdo más de los nombres de los porotos.
Clever: Yo
no conozco mucho, pero…
A:
¿Qué nombres se acuerda
haber conocido, aunque no los haya plantado?
Clever:
Éste nunca lo había visto.
Zulema:
Este,
C:
El
“frutilla”
Z:
El frutilla, sí, plantamos en el Samic el frutilla, sí. Qué
cantidad de poroto daba allá, era increíble.
Clever: Está
el “paraguayo” que le decían
Zulema:
El paraguayo, también, ah, él se está acordando, yo me olvido
total, el “paraguayo”.
Ana: ¿Cómo es
el “paraguayo”?
Zulema:
Es un poroto rayado,
C:
Rayado
Z:
Medio grandote, medio redondado la, viste así el grano, medio
redondo, pero un poroto riquísimo, exquisito de masa que tiene,
viste porque es la cáscara fina, mucha masa tiene, ¿viste?
Clever: Después
el poroto “negro”, ese, que a ninguno de los gurises nos
gustaba (ríe)
Zulema:
Después está el otro aquel largo ¿cómo es?
Clever: El
poroto “negro” que dejaba negra la...
Zulema:
Ah, ese o no me gusta. (ríe) Esos porotos no me gustan. Se
plantaba también, pero lo vendíamos.
Clever: Tenía
una tinta aquello.
Zulema:
Si, lo vendíamos. No me gusta ese poroto. Si lo va arrancar
verde, no me gusta tampoco, él no es negro cuando es verde, es
medio marroncito, medio así es.
Clever: Deja
el caldo marrón
Zulema:
SI, deja el caldo medio marrón, pero no me gusta. Este, el
poroto largo aquel, ¿cómo es?
Ana: “Tape”.
Zulema:
Ese. Ese poroto nosotros plantábamos, viste, pero no del
menudito. Hay tres tipos de poroto.
Ana: Ah,
no sabía.
Zulema:
Nosotros plantábamos del grande, uno que tiene el grano te digo
como que casi como este, viste. Así. Da ocho o diez granos en
la chaucha, viste, es
una chaucha larga, de ese plantábamos/ antes plantábamos de
ese menudito, uno finito, que venía. Que le llamaban ¿cómo
es?
Clever: El
poroto menudo que le dicen
Zulema:
Si, viene uno blanco, otro rosadito, era una porquería bastante
trabajo.
C:
El
poroto menudo, sí.
Z:
Después mi viejo consiguió ese poroto no sé por dónde, con
un brasilero que le trajo ese poroto “menudo” pero una
chaucha larga, así, gruesa que tiene unos granos grandotes. Es
un poroto que tie/ habíamos perdido...
Clever: ¿Cría
guías largas? O, o es
Zulema:
Si, cría, hay que plantar dos, tres surcos pero lejos, y poner
el maíz este, porque él se enreda en el maíz, ¿no?
C:
Sí, sí.
Z:
Si, y sino ponerle algunas ramas porque él toca en el...
Clever: Debe
ser el mismo que hay ahí en el instituto lo tienen por poroto
“Caupí”. Yo tengo
como seis o siete kilos allá de semilla.
Zulema:
¿De ese?
Clever: Sí.
Zulema:
Sí. Sí.
Clever: Caupí
que le llaman.
Zulema:
Este, yo había perdido la semilla. Después una nuera mía ahí,
dice, pero sabes vieja que yo conseguí una planta, la cuidé
tanto allá en la chacra y tiene. Le digo, juntale la semilla,
porque aunque sea una chauchita que me des yo quiero para
plantar. Y cosechó ella allá.
Ana:
¿Y cómo es la flor?
Zulema:
Es azul, azul oscuro, así, con el corazón más renegrido.
Clever: Que
parece que nunca abre, ¿no? Parece que nunca abre, parece que
Zulema:
Siempre está entreabierta, no abre bien, siempre está en, como
indecisa, nunca abre bien. ¿Viste? Sí.
Clever: Capaz
que de noche se abre.
Ana: ¿Así
que tenía porotos para vender y porotos para el consumo?
Zulema:
Teníamos para vender y para consumo mija sí.
Ana: ¿Y qué se
vendía más?
Zulema:
Bueno, nosotros vendíamos porque llevábamos como ya te dije a
la casa de Capeta, que era una casa mayorista y ahí nos recibía
todo, porque teníamos el crédito de lo que sacábamos para el
gasto de la compra.
C:
¿Agua tiene por acá por
la cocina? (y ya se está introduciendo en ella).
Z:
¿Cómo?
C:
Para tomar.
Z:
Sí, pase. Este, y teníamos viste todo como depositado allí,
se pesaba todo, le daba el precio, si nos quedaba dinero,
sobraba, le devolvían el dinero, viste, pagaba lo que debía y
levantaba lo demás. Y así pasaba el año gracias a Dios no nos
faltaba nada, por eso, él llevaba la cosecha y traía la...
comprar en lo de
Capeta
Ana: ¿Pagaba
bien ahí Capeta?
Zulema:
Y era el que pagaba mejor, la casa mayorista que pagaba mejor
era Capeta.
Ana: ¿Qué
otras casas había mayoristas?
Zulema:
Bueno, habían otras pero yo no te voy a decir porque como
nosotros nunca nos vinculamos a las otras casas, la única casa
que siempre estuvimos, desde que teníamos chacra y venta, era
la de Capeta. Ahí vendíamos siempre.
variedades de maíz
Ana: Y el maíz,
¿cómo se llamaba? ¿Qué tipo de maíz era?
Zulema:
´Tá el maíz “Catete”, el maíz “morocho” que le decían
era el maíz “duro”, pero cómo te voy a … entre medio
grasoso, así viste.
Ana: No
conozco
Zulema:
No lo conocés. Bueno. Estaba el “híbrido”, este otro maíz,
el “híbrído”, y el “uarentón” eran los que se
plantaba. El “uarentón” tarde,
es el maíz más seguro que hay, porque aunque tiene una planta
chiquita así, él te daba dos o tres espigas pero no son
grandes pero son bien granaditas. El “uarentón” no te falla
nunca, siempre es un maíz muy rentable para la, así, viste,
para el clima.
Ana: ¿Y
el de pororó?
Zulema:
También, el “pisingallo” que le dicen. Sí, también plantábamos,
plantábamos y vendíamos también porque cosechábamos
cantidad, los desgranábamos, los poníamos arregladitos, porque
antes no venía bolsa de nylon, había que comprar bolsita de
papel no más sí. Ahí lo preparábamos, lo llevábamos y lo
vendíamos. Y comíamos pororó abierto viste, con bastante
grasa de cerdo, vos sabés la grasa de cerdo es exquisita para
todo. Porque a mi me gusta más comer huevo frito con grasa de
cerdo que con aceite, mucho más rico, ¿nunca comiste?
Ana: No,
creo que no
Zulema:
Probá una vez, vas a ver qué rica que es, viste. A mí en
cambio como con aceite no me cae bien parece y con grasa de
cerdo no me hace nada. Como y no me hace nada, me encanta.
Siempre tengo grasa de cerdo porque con mis hijos crían
cantidad, y siempre tienen chanchos, y carnean y hacen, siempre
me convidan una botella con grasa de cerdo. La tengo para hacer
bizcochos, para hacer huevos fritos, masas, cosas así. Pues sí.
Ana: Y
de garbanzo, ¿hay tipos distintos de garbanzo?
Zulema:
Yo conozco sólo uno. No sé si hay, yo conozco sólo el
garbanzo grande, nomás, el de grano grande, no conozco otro
tipo de garbanzo, no.
el molino
Ana: Cuando
usted dice que tenía un buen molino.
Z:
Sí.
A:
¿Cómo era el molino?
Zulema:
Bueno, tiene una tasa acá arriba, así, una tasa grande, tiene
un engranaje aquí abajo así donde van todos los dientes y
tiene una manija. Vos le llenas acá y tiene un cosito de
graduarle acá, si vos querés más fino más grueso, vos apretás
el, viste. Entonces con aquella manija vos das vueltas y ponés
una cosita abajo, un recipiente abajo donde va a cayendo y ahí
lo juntás y vas juntando la harina que quieras, harina más
finas, más gruesa, o si querés quebrar nomás, así nomás. Sí,
sí.
Ana: Del
tiempo del molino, ¿Ustedes
tenían molino también en tu casa?
Clever: Tuvimos,
tuvimos un molino.
Zulema:
Vos conocés.
C:
Sí, sí.
Z:
Sí, cómo no lo voy a conocer, tiene una memoria usté.
Clever: (...)
Zulema:
Sí.
C:
Y tenía una muela que…
Z:
Claro. Tenía una tasa arriba para poner el maíz o lo que sea.
Querés poner lo que sea.
Clever: Nos
hacían apretar con cuidado que no (ríe)
Zulema:
Si llegaba a meter el dedo. Ah, si, pobre dedo
Clever: Te
quedabas sin dedo, /../ teníamos un cuidado...
Zulema:
Ah, sí, un cuidado bárbaro. Este, acá Mariano había hecho
con un palito, con un cosito redondito, con un palito, que
apretaba, no con la mano, apretaba con aquello, todos con todos
los gurises, todo un mundo de gurí. Una vez, un sobrino mío,
yo estaba moliendo, quebrando el maíz para los caballos y el
gurí, de esos gurises arteros andaba jugando, y yo le digo
“retirate, Ramoncito, no pongas la mano”, le deshice el dedo
acá, ¿no? Con el molino, metió el dedo y claro le agarró el
engranaje. Qué vas a, no, es una cosa que…
Clever: /…/ Se
va regulando a medida que...
Zulema:
Seguro, yo le digo a ella, va regulando, si quiere más fino, más
grueso, más...vas regulando Porque primero se saca quebrado,
después vas arr/ todo a la vez no se puede sacar, sino la
harina no sale, porque quién da vuelta aquello, ¿no?
Clever: Así
mismo era difícil.
Zulema:
Sí
C:
Nos cansábamos moviendo
aquello (ríe)
Z:
Sí, sí, todo eso se terminó, nadie más se sacrifica con eso.
Se va al almacén y se trae la harina. Nadie más.
(ríen)
el horno
Ana: El
horno ¿cómo era?
Zulema:
Yo nunca tuve, mi madre tenía horno afuera, de ladrillo, porque
ella lo usaba, hacía pan, hacíamos, yo la ayudaba también y
mis hermanas, hacían pan para vender, era otro rubro que teníamos
para la casa, para sacar para la casa, hacía pan dulce,
bizcochos, todo cosas en el horno afuera. Juntábamos leña y
calentábamos el horno. Viste, ella era bien práctica, poníamos
la leña cuando el horno estaba bien caliente, ella mojaba un
papel, lo tiraba y el papel se iba para arriba, entonces, estaba
a punto de poner el pan, tenía las bandejas todo, viste, tenía
una práctica para poner el pan, tres o cuatro bandejas, adentro
del horno, que no caía ningún pancito, los sacaba y los ponía
todos, viste. Y en la tarde estaban los panes para la venta, venían
todos los vecinos a buscar pan, o ella nos mandaba llevar,
viste. El pan. Ese tiempo era barato todo, esas cosas. Pero se
hacía la solución de la plata, ¿viste?
A:
Mhm.
Z:
Se hacía sí.
/fin
de la cinta/
percepción del
agricultor
el trabajo
los que vuelven,
vivir en Uruguay
Zulema:
... es que faltan posibilidades, falta ayuda, falta comprensión
en todo. Si hubiera un poquito de comprensión y ayudaran al
agricultor, o una persona que planta una quinta, que plante, que
la ayuden con algo, pero no lo ayudan con nada.
Clever: Pero
eh, nunca, nunca un productor tuvo un reconocimiento real de la
función que estaba cumpliendo
Zulema:
Sí, sí.
C: que
era alimentar las ciudades. Que era darles de comer. Ese
reconocimiento nunca tuvo la ciudad.
Zulema:
Ah, no.
C: A
los productores los tenían como chacareros mugrientos
Z:
Ah, sí, sí.
C:
Y desordenados y que tenían los hijos así no más.
Zulema:
Ah, sí, eran como despreciados, menospreciado, aquello
igual fuera agricultor, tropero, lo que fuera, era aquel
“pobre loco” ¿no? Ah, mi’jo es que no van a entender
nunca el sacrifico del campo, nadie lo va/ Hay que vivirlo
C:
Por
eso.
Z:
Hay que vivirlo y trabajarlo para entenderlo, si usted no lo
vive no lo conoce.
C:
No, no.
Z:
Que yo le explique a esta chiquilina, si ella nunca vi/ nunca
trabajó, ¿Qué sabe ella? Ella va a escucharme, de repente un
día ella se concentra y dice “pero, yo voy a ayudar un día
que yo pueda a tal cosa porque esto es lógico”, pero ella
mientras ella no lo trabaje, no lo viva, ella no lo comprende,
ella no sabe lo que es una carpida, ella no sabe lo que es arar,
ella lo que no sabe es arrancar una planta de maní, cortar un
maíz, ella no sabe el sacrificio que es eso. Plantar una
lechuga no es sólo plantarla, no es sólo plantarla mi querida,
¿viste? Hay que trabajar la tierra, hay que abonarla, hay que
aprontarla, hay que poner al punto todo para cambiar de almácigo
a la tierra, todo es difícil, todo es difícil no es fácil.
Pero siempre hay, como dicen, vivir eso para saber y comprender,
pero mientras no viva, nadie más, porque nadie quiere eso, se ríen.
Tú sabes que ahora ni una planta de flor plantan más, no hay más
nada allí.
Clever: No,
pero hay mucha gente que está queriendo volver...
Zulema:
Ah, ojalá fuera así, que volvieran pueda ser que se
normalizara un poco más esto, ¿no? Que fuera un poco más
digna la vida de todos...
Clever: Parece
mentira que el Uruguay que es uno de los países que produce
todo el alimento que necesita un cuerpo humano, en abundancia
produce
Zulema:
por eso, hoy prendí la
C:
esté pasando
hambre.
Z:
tele un ratito, un matrimonio que había venido, no sé, de ese
lugar donde hubo ese temblor de tierra, y yo me llamó la atención
de mirar que era un matrimonio con una chiquita de un año y
poco, muy andariega, ella parece que era oriunda de allá de ese
país, él es uruguayo. Cuando les pasó eso, dice que se vio,
andaban caminando, paseando, cuando entraron a la casa en el
momento que entraron a la casa, fue cuando hubo el derrumbe de
todo, que hubo el movimiento ese, entonces caminaron 10 kilómetros,
7 kilómetros a pie, salieron de la casa, salieron a caminar que
dijeron que tenían que retirarse de allí donde estaban todos
con aquella criatura. Al final dice que él dijo “yo me voy
para el Uruguay”. Como se acordó que había Uruguay ¿no? Que
había un país tranquilo, un país que gracias a Dios en buena
hora lo dígamos en nuestro país por lo menos estamos en un
paraíso todavía, cada uno vive su manera y a su manera ¿no?
Nadie nos molesta para nada, si no tenemos mejores mejorías es
porque no tenemos un poquito de marote, vamos decir, pero además,
gracias a Dios nadie nos molesta, estamos hasta las 10 de la
noche, las 11, nadie nos golpea las puertas, acá nunca me pasó
nada, gracias a Dios. En cambio vas allá y dicen que vengan a
vivir al extranjero, que vengan para comprobar lo que acá pasa,
no vienen para Uruguay. “Acá hay un comedor que le dan la
comida dice, hay un lugar donde le dan hospedaje. Vaya allá dónde
dormís y dónde comés, decía el hombre, qué hacía yo con
esa criatura en los brazos y mi compañera”, dice ¿no? Ah,
no, en Uruguay, acá estaban pidiendo camas, colchón, cuánta
co/ ya tenía todo apilado, allí al costado de la cama, no ve
que es una cosa que uno pega un grito y está todo, ¿no? Yo
gracias a Dios nunca pedí nada a nadie, ni a mis hijos me gusta
pedirles ni un vaso de yerba.
C:
(ríe)
Z:
No, no, si no lo tengo bueno 27:18 (de
aquí en adelante falta supervisar)
lgricultura,
lechera, animales domésticos
Ana: ¿Así que
esta zona era más de gente que plantaba? Aunque hay como una
idea de que Tacuarembó es ganadero.
Zulema:
Si, pero agricultor también. Esta zona acá casi toda es
agricultura, ganadería nada. Cada uno tiene una lechera, tres,
cuatro vaca, mi viejo tenía un lote, no llegó a ser ganadero
pero llegó a tener un lote de ganado, caballos.
Clever: Y
practicaba las dos cosas.
Zulema:
Seguro
Clever: La cría
de vacuno, de oveja, pero a la vez la huerta, la chacra.
Zulema:
Si, exacto. Pero acá esta zona ganadera, ahora hay, ahora hay.
Está nomás Martínez, el muchacho ese, este Martínez hijo
de... ¿Cómo decir? Ese muchacho si se quiere es un hacendado
ahí, Armando también, ya cambia, ya es otra cosa, planta
chacra, planta todo, pero en cambio entró a no vivir de eso,
a no vivir de eso, ya cambia. No como nosotros que vivíamos
de eso.
Clever: Las vacas
era algo como la alcancía, le sobraba un pesito e invertía en
una vaquita.
Zulema:
Cierto, cierto
Ana: Para las
vacas...
Clever: Para
alguna enfermedad o cualquier cosa, echaba mano a esa vaquita
Zulema:
Ahí está, para alguna enfermedad, sí, era para hacer, era la
solución que había. Una lechera, gracias a dios siempre
tuvimos buenas lecheras nosotros.
Ana: ¿Se les
plantaba algo a las vacas? ¿Para las vacas les plantaban?
Zulema:
Ah, mi’ja lo que salía de la chacra, la chala, la rama, el maíz,
todo eso, el maíz catete era la mayoría para las vacas, se
quebraba el maíz en el molino, quebrado no molido, y se les ponía
en las (...) para darle, la vaca que daba leche, la lechera.
Ana: ¿Cuánto se
le daba?
Zulema:
Y bueno, se le daba cuatro quilos por día, dos en la mañana y
dos en la tarde, lo más que se le daba.
Ana: ¿Sólo eso?
Zulema:
Eso más la chala, la rama y lo que había de pasto en el campo,
en la chacra. Se mantenía con eso. Porque yo plantaba mucha
avena, trigo plantaba mi viejo también, todo eso es una cosa
que todo rentable para el ganado. Allá en el Tarumar nomás
plantó trigo. ¿Te acordás?
Clever: Si
Zulema:
Que (...). Si, esa tierra ahí de ustedes, no tienen fin, lo que
ha dado, lo que ha producido, no tiene fin. Ojalá que la agarre
una persona que la siga manteniendo.
Clever: Es difícil,
fui, recuperé todo lo que pude, pero...
Zulema:
Es difícil.
Clever: Pero
viene gente de allá
Zulema:
Es difícil, si, muy difícil. Y este muchacho no planta ahí.
Clever: Ahí
anda...
Zulema:
Alejandro, ¿planta algo?
Clever: Algo
planta...
Zulema:
Pero no tiene posibilidades, tampoco ¿no?
Clever: Me parece
que no tiene enfoque de lo que quiere hacer, no sabe lo que
quiere hacer.
Zulema:
Ah, son tierras bravísimas, hay que tener con qué trabajar.
trabajar la
tierra
Clever: Ah, no es
así nomás yo le decía, esto es de meter tractor, meter arado
en varias hectáreas y romper todo para después ver como (…),
tenés que ir de a poco, de a poquito, trabajar de a poquito, es
muy difícil de trabajar aquellas tierras
Zulema:
Ah, es si.
Clever: Y él
quiso plantar a lo grande
Ana: ¿Por qué
decís que es difícil, Clever?
Zulema:
NO, no, es difícil. Hay que tener práctica y hay que tener con
qué trabajar.
Clever: Son
tierras que tienen un momento de moverlas justo.
Zulema:
Si, si
Clever: Tiene que
ser el momento justo…
Zulema:
Es una época…
E: … si se deja
pasar…
Zulema:
.. moverla, ararla, después rastrearla, prepararla para que
cuando llegue la fecha de plantío la tierra está preparada,
está florecida, como decimos, está florecida, porque la tierra
se fermenta, florece, y está a punto del plantío. Porque si
vos le mandas el arado y le echas la grano de atrás y la tapas,
eso no viene nada, porque la misma tierra está fría, está,
entonces, aprieta, y da un maicito flaquito, unas plantitas sin
fuerza, y ahí no se cría nada. Vamos a compara como una
criatura mal alimentada, que no le das los alimentos suficientes
y está flaquito, debilitado, y la planta es lo mismo, tiene la
misma cosa, hay que (blandimentar) la tierra y prepararla para
plantarla. Y es la quinta es todo igual, porque si uno no
prepara la tierra no cosecha nada.
Clever: Es la
base, es una de las posibilidades que uno puede manejar.
Zulema:
Si, si, seguro.
Clever: Porque
hay cosas que uno no puede manejar, montones de cosas que vienen
después, son varios meses, tirado en el campo todo el trabajo
de uno.
Zulema:
Varios meses, vaya a vivir al campo… Por eso digo, mi’jo, no
valoran, nunca van a valorar, jamás van a valorar, qué
esperanza, no, no, no hay manera. Las cosas son muy difíciles,
es muy fácil recibirlas en la mano, pero no es fácil el
trabajo que se pasa y el tiempo que lleva, porque está
plantando esta planta acá y usted tiene que esperar que está
planta le crezca para usted sacar de ella, tiene que tener otro
rubro sino ¿con qué vive? ¿Con qué vive? Ah, no es fácil.
Un crédito, una forma para vivir.
Clever: Ahora,
recién ahora pude enganchar dos plantaciones. Saqué la
plantación de primavera-verano y ya seguí, enganché con la
plantación de otoño-invierno, y ahora voy a enganchar de nuevo
con la plantación… Voy a tratar de tener todo el año la
mayor cantidad de plantas para…
Zulema:
Claro, si, ya viene el tiempo de…
Clever: Pero es
un proceso que llevó muchos años, me llevó muchos años, hace
como 12-14 años que estoy intentándolo.
Zulema:
Claro, sí, no es fácil. No, si lleva meses, lleva años. Sin
un crédito, sin una forma o una base para poder vivir, uno no
puede plantar porque ¿con qué va a comprar la semilla, el
abono, y va a comer? Tiene que tener una posibilidad, sino no
puede. ¿Cómo voy a poner a mover esa tierra si no tengo abono
para ponerle, no tengo semilla? ¿Con qué la planto, con qué
la trabajo?
Clever: Aparte,
no sólo eso, sino tener posibilidades marcados ciertos…
(Entra alguien
– presentaciones y saludos)
abono, carro
la propiedad
Ana: ¿Qué abono
usaba?
Zulema:
Nosotros usábamos solamente lo orgánico nomás, no poníamos
abano químico nunca, mi viejo nunca puso abono químico en las
tierras, toda la vida el orgánico, juntaba en los campos y traía
de allá, de lo de Carreño, de todos lados, los carros de
abono, y poníamos en la tierra, nunca hicimos plantíos con
abono químico. Ahora después, cuando agarró uno de mis hijos
para plantar y eso, este muchacho plantó papas, puso químicos,
pero nunca se plantó con químicos, siempre con abono orgánico.
Las cosechas que teníamos eran así.
Ana: ¿Cada cuándo
abonaban? ¿Cada cuánto tiempo?
Zulema:
Todos los años, mi’ja, de año a año había que abonar, o de
meses a meses, antes de la cosecha, antes de mover la tierra ya
estaba el abono en la tierra, después pasaba la rastra,
desparramaba aquel abono que estaba amontonado y araba,
entonces, el abono se mezclaba con la tierra.
Clever: Trabajaba
mucho con carro.
Zulema:
Ah, si, bueno era lo que teníamos. Si las condiciones que teníamos
era el carro, no teníamos más nada.
Clever: La
herramienta. Sabía utilizarlo
Zulema:
Era el carro chico que había para todo y otro bien grande. Era
lo que había. Gracias a dios que había eso, y un lote de
caballos manso y gordos para trabajar con ellos.
Clever: Con eso
es impresionante lo que se hace.
Zulema:
Ah, con eso trabajó toda la vida muchísimo, trabajamos todos,
porque la verdad que trabajamos muchísimo. Pero yo no estoy
arrepentida, por lo menos, hicimos una base, aunque no ganara,
estoy en lo mío, nadie me molesta, gracias a dios. Como yo
digo, no tengo lujos, no tengo nada pero nadie me molesta, mi
chacra y de mis hijos, porque no es sólo mío, pero nadie me
molesta para nada. Es lo que yo siempre le decía a él: ah,
viejo, no veo el momento de que salgamos de estas andanzas, hoy
aquí, mañana allá, dos años en un lado, un año en el otro,
ah, eso no era vida, era una cosa que...
Clever: ¿Y cómo
hacían? ¿A carpa y eso?
Zulema:
No, no, siempre hacía un rancho.
Clever: Hacían
rancho.
Zulema:
O a veces había rancho, medio deteriorado, lo acomodaba, y ahí
pasábamos. No, carpa, gracias a dios nunca tuve. Creo que ahí,
cuando nos vinimos para ahí, para la chacra de Pereira, había
una tapera, ¿Se acuerda de la tapera de piedra?
E: De Pereira
Zulema:
De Pereira, de los padres de Zoé, ya era de él, de ellos, ya
era muerto el viejo. Entonces, yo quedé en la 14, que estaba
allá viviendo allá, porque trabajábamos allá y él se vino
con algunos de los sobrinos que yo crié, de los que criamos que
eran huérfanos, ya estaban hombrecitos, vinieron con él. Y ahí
armaron un ranchito, cuando estuvo armado el rancho, yo vine de
allá. Porque yo nunca quise vivir en casa de mi familia, yo
siempre le dije, prefiero estar en el carro con un cuero de
vaca, pero que sea mío, que sea nuestro, yo no quiero manejar
en casa de nadie, ni de mi madre, ni de mis hermanas, ni nada.
Nos combinamos en eso y vivimos así. Yo no quiero saber, así
tenga, como dice algún, con todo encimado ahí, pero que no
tengamos que depender de (...). Él preparó ese ranchito ahí y
cuando estuvo pronto me fue a buscar allá. Allá teníamos
chanchos, pavos, gallinas, para traer, tuvo que hacer un viaje sólo
de bichos, sí, porque cómo íbamos a venir, el carro es grande
y todo, pero sólo de bichos, sólo la chanchada... Vendió un
poco de chanchos, y trajo otro poco, los pavos. Bueno, trajo eso
ahí, acomodó todo y me fue a buscar a mi allá, con las pocas
(...) que teníamos.
autodenominación
Ana: ¿Cómo le
llaman a esa forma de vida? ¿Cómo se dicen ustedes? ¿Campesinos?
Zulema:
Campesinos, viste, vamos a decir, somos ¿cómo te voy a decir?
Pero no somos propietarios, no somos nada.
Clever: Medianero
Zulema:
Medianero, ahí está.
Ana: Rurales no
se llaman.
Zulema:
No
Ana: Productores
tampoco
Zulema:
Tampoco. Medianeros, porque trabajamos en una cosa que no es
nuestra, trabajamos como dicen “por comer para no morir”,
trabajando porque uno tiene ya, si, si. Eramos medianeros cuando
eso. Acá tuve muy buenas cosechas...
Clever: ...dueño
del campo el que no planta.
Ana: ¿El que no
planta?
Clever: (Es) el
campo de él.
Zulema:
La otra vez miré por televisión estas chicas, dos muchachitas
que estaban haciendo entrevistas a las iglesias evangélicas ¿vos
no andas en eso?
el interés del
Obispado
Ana: No, trabajo
para el Obispado.
Zulema:
¿Para?
Ana: Para el
obispado, pero por cuestión de religión no, no pregunto.
Zulema:
Pero yo vi por televisión a dos muchachitas que andaban en eso.
Y estaban...
Clever: El Obispo
lo que nos explicó fue que, viendo que toda esta tecnología
que viene avanzando, va a sepultar los últimos conocimientos de
toda una cultura que hubo, que son los conocimientos que tenemos
nosotros, que los demás ya no saben.
Zulema:
Si, si.
Clever: Los demás
ya no... Con nosotros muere esa cultura, desaparece esa cultura.
Zulema:
Claro, ahí está. ¿Estudiás vos?
Ana: Estudio
estas cosas, las tradiciones de la gente...
Zulema:
Así que andas en esto, así que haces entrevistas así, y hacen
eso.
Ana: Ahora, en
realidad, el que tiene que hacer este trabajo es Clever, porque
para hacer como una historia de La Aldea, él decía siempre que
no había tractor.
Zulema:
No, cuando nosotros plantábamos chacra no había tractor.
Ana: Bueno,
entonces, para recrear esa época, él tiene...
Zulema:
Que se trabajaba con una tremenda dificultad pero se vivía...
antes no había
plástico
cambios: de la
ciudad al campo
Clever: Yo le decía
que había un país donde no se conocí el plástico, no se
conocía el plástico, ni el nylon
Zulema:
Acá, en el Uruguay
Clever: Si.
Zulema:
No, no se conocía nada de eso, plástico, bolas de nylon, eso
no había, no existía, eso empezó a venir después. Yo qué sé
en qué época empezó a aparecer.
Ana: SI, cuando
yo era chica no habían envases de plástico.
Zulema:
Bueno, viste, ya, vos sos muy joven
Ana: 32 tengo
Zulema:
No, ¿tenés 32 años? No puedo creer, ay, no, no yo no te hacía
esa edad. Ta, pero tenés cara de bebé.
Ana: No tengo
hijos.
Zulema:
¿Tenés?
Ana: No, no
Zulema:
Ah, pero no tenés hijos. Pero ¿sos casada?
Ana: No
Zulema:
Soltera.
Ana: Yo soy de
Montevideo, pero estuve viviendo cinco años en Valle Edén. Y
ahora me mudé para Tacuarembó
Zulema:
¿Vos vivías en Montevideo? ¿Sos oriunda de Montevideo?
Ana:
SI. Vine a conocer la helada acá, porque yo vivía en el Barrio
Cordón, y nunca había visto la helada. Un día me fui a lavar
la cara y metí las manos adentro del balde, y había una
plancha así de hielo
Zulema:
Y ahí te asustaste y esto qué pasa
Ana: Si, si, si
esto va a hacer el invierno, me voy a tener que hacer un
refugio.
Zulema:
No, pero este invierno fue crudo. Algo que en los años que
tengo nunca vi. Acá, porque acá pasa Punta de Zapará, ahí
está angostito, yo mirando las vacas amontonadas y estas vacas
no toman agua y se van, voy allí que siempre ando con un
bastoncito y golpeo allí, y esto no puedo creer, que estaba
desde el piso hasta arriba duro, duro, el hielo ¿cómo iban a
tomar los animales? Lamían en el hielo, pero no tomaban el
agua. No se puede creer mi’ja, acá pasó eso, ahora estas
heladas grandes que vinieron. Algo horrible. En la terrina que
saco agua con la bomba, fui a sacarla y ¿qué iba a meter el
balde? Golpeaba y duro, duro del hielo, bajó todito adentro.
Fue una cosa asombrosa. Yo tenía, eso que ves tapado ahí eran
plantas de flores, arrasó todito, no quedó nada, tapado y
todo.
las heladas, los
soles
Ana: ¿Usted
contaba las heladas?
Zulema:
Antes no venían estas heladas así, yo no conocía, no sé, que
va ver, si no vi yo, que va a ver Clever.
Clever: Yo creo
que hubo un año, no me acuerdo si fue en el 60 y pico que hubo
un invierno seco, muy helado, pero no tan bajas las
temperaturas.
Zulema:
Pero no esas heladas así, no con esas nevadas, porque esto no
eran heladas que vienen ahora, es una nevada que vino, algo que
vos lo veías que era como una cerrazón que venía, se
acumulaba en el pasto, el pasto vos pisabas acá y estaba y
pisaba el vidrio, el hielo en el pasto, quemó totalmente
todito. Era asombro, asombro. El campo del señor tenía mucho
pasto, quemó por arriba y ahora viene el pasto por debajo de
eso, la protección del pasto seco al que viene verde. Algo
horrible, una cosa nunca vista, todo un asombro, para mi fue
asombro. No sé quién me preguntó la otra vez, si, la verdad
que en los años que tengo yo nunca había visto una cosa de esa
que he visto ahora. Pero para mi no era helada, fue una nevada
que cayó, acá en Uruguay nunca había sucedido eso. Una cosa,
hicieron muchos fríos, muy grandes.
Ana: ¿Las secas?
¿Los soles?
Zulema:
Ah, el sol también fue bravo en verano. ¿Sol me preguntás?
Ana: Si los soles
han cambiado
Zulema:
Ah, como no, mi’ja, tremendamente los rayos solares, un
desastre, en verano cuando abre parece que no se puede ni salir
afuera porque te quema. Con decirte que yo tenía una chapa allá
arriba con los orejones, viste, y fui a agarrar la chapa y me
quemé los dedos, porque casi tiré todo, y esto que pasa, de
tanto que había calentado la chapa estaba que no se podía
tocar de los rayos solares. Algo que es un asombro, viste, yo
nunca había visto. Aburrida de secar orejones arriba de las
chapas y todo y nunca llegué a eso.
cambios: ritmos
de trabajo
Clever: Y que
trabajábamos en la tierra hasta las 12, las 11...
Zulema:
Y que no se podían dejar plástico, ni nada de eso, yo juntaba
cuanta cosa y tiraba allá en el pozo que tengo y ardía solo
con la fuerza de los rayos solares, ardía con el calor tan
grande. Y yo comprobaba, digo, porque si esta chapa la agarro y
me quemo como si estuviera en el fuego, es de creer que arde
mismo. Era una cosa...
Clever: (...)
Zulema:
Ah, no se puede creer, fue algo fabuloso, el sol y las heladas
han sido una cosa fuera de lo normal.
el trabajo con
los padres
Ana: ¿Y cómo se
cuidaban del sol cuando iban a trabajar a las chacras con su
madre?
Zulema:
Con sombreros de paja, había una tía que hacía los sombreros,
los hacía con la pajita de trigo, vivía en eso, hacía
cantidad de artesanías, hacía bolsitos, hacía posa termos,
todito hecho de paja y nosotros mandábamos hacer los sombreros,
bien aludos, de ala grande, y era la protección que teníamos
del sol, pero en esos años no había sol así. Mi madre
rezongaba conmigo porque yo no me gustaba andar el sombrero, me
lo ponía un rato y yo lo tiraba en la punta de la huerta, y
ella se enojaba conmigo, mirá que con los años vas a sufrir
dolor de cabeza. Gracias a dios nunca sufrí dolor de cabeza,
pero ahora, en unos años para acá el sol empezó, a tener más
potencia los rayos solares, porque dicen que está cada vez más
grande, el coso eso del sol
Ana: El agujero
del ozono. ¿No se insolaban?
Zulema:
Yo no me insolé nunca, mi gente tampoco, mi madre trabajó toda
la vida, ella usaba sombrero siempre y mis hermanos también,
nunca gracias a dios. Vos sabés lo que estar a la salida del
sol en la punta de la huerta con la asada hasta las once y media
carpiendo en la chacra, que sacrificio en la vida, después a la
otra vez para la chacra hasta la entrada del sol, carpiendo,
sacando yuyos de las huertas, de las plantas de maní. Ustedes
sabe, él conoce lo que es eso
Clever: Si, si.
Son etapas.
Zulema:
Son horas de trabajo, agachadas, trabajando, horas de trabajo.
Clever: Y otro día
haciendo otras cosas, siempre hay cosas para hacer
Zulema:
Descansa, si, si, mirá, con decirte que el sacrifico de nuestra
vida fue muy grande, del mío, porque de mis hermanas no fue
tanto, yo siempre estuve más con mi viejo.
la comida en las
chacras
Ana: ¿Iban para
atrás a comer a la casa?
Zulema:
¿Qué?
E: ¿Volvían a
comer en la casa?
Zulema:
A veces si, otras veces llevábamos
Ana: ¿Qué
llevaban?
Zulema:
Ahí un bolsito, a veces quedaba bueno, otras veces quedaba
agrio, estaba feo asoleado de estar al sol, ni comíamos nada,
probábamos y dejábamos, y tomábamos más bien agua. Y el agua
¿sabés como hacíamos para conservarla?
Ana: ¿Cómo?
Zulema:
Escarbábamos bastante un pozo hondo, y la enterrábamos la
botella con agua, no había botella de plástico, eran botellas
de vidrio, entonces enterrábamos las botellas y ahí se mantenía
fría el agua, así la tomábamos fría, sacábamos agua, tomábamos
y otra vez las botellas para adentro del pozo, enterrada con la
arena. ¿Por qué sino de que manera ibas a conservar el agua fría
con esos soles que había? Había que ingeniarse de todas formas
para la vida.
Ana: Y cuando
volvían para atrás, a la casa, a comer ¿qué comían?
Zulema:
Bueno, preparábamos ahí, siempre teníamos verduras, huevos,
cosas así, se preparaba una minuta ligera con verduras, con
huevos, arroz, cosas así no se podía comer comida pesada,
porque trabajábamos mucho agachados y agachado uno no puede
comer tanta cosa pesada. La leche, que gracias a dios, toda la
vida en casa de mis padres nunca faltó tampoco. Mamá hacía la
crema o hacía arroz con leche. No había heladera pero se
conservaba igual, los ranchos eran fresquitos, se conservaba y
era lo que comíamos.
la leche
Ana: ¿Cómo
conservaba la leche?
Zulema:
En los baldes colgada, tapada con un paño y no se pudría, no
quedaba fea. Se cocinaba y se guardaba la leche pero era, por
ejemplo, para el día, al otro día ya se ordeñaba otra vez.
Era para el día esa.
Clever: No daba
el tiempo de echarse a perder, había muchos consumidores.
Zulema:
No daba tiempo para perder la leche, había muchos consumidores,
gracias a dios todos buenos con la leche. No, no se pudría, de
casualidad que se quedaba agria la leche.
Ana: ¿Qué vacas
eran?
Zulema:
Las vacas que teníamos eran vacas criollas nomás, no tenían
raza de vaca leche. Eran vacas nomás.
Ana: ¿Cuántos
le daban?
Zulema:
Unas daban 3 litros, otras daban 2, otras daban uno solo. Pero
era eso nomás
Ana: ¿En dos o
tres?
Zulema:
No se cuidaba a las vacas para que dieran leche, se traían del
campo, se apartaba a los terneros de tarde y al otro día
temprano se ordeñaba y estaba. Ahora no, tenés una lechera
sola y le sustenta todo, la cuida y tiene leche para sacar hasta
que... Es muy distinto. La vida cambia, totalmente, todo
distinto. Llegaba uno, andá al campo a buscar las vacas, y trae
los terneros para encerrar, y allá salía uno de los gurises a
traer las vacas, para traer al chiquero para encerrar, para el
otro día temprano sacar la leche, esa leche duraba en el día,
se cocinaba y quedaba pronta para tomar.
Ana: ¿Y los
terneros vendían para carne?
Zulema:
Ah, si, los terneros machos, las terneras se dejaban para seguir
la cría. Y para consumo también, porque se carneaban también
los terneros, y se hacía el charque, que se le dice, ¿conocés
lo que es charque?
Ana: Si.
Zulema:
Bueno, se salaba la carne y, por ejemplo, ibas a cocinar de mañana,
y en la noche cortabas toda la carne, la ponías en un balde con
agua y dejabas las cosas.
Ana: Que saliera
la sal.
Zulema:
Que saliera la sal. Al otro día, lavabas bien lavadito,
preparabas todo condimentabas bien y quedaba otra vez la carne
sin sal. Se vivía muy difícil antes, por eso ahora tiene que
seguir todo más fácil porque no puede seguir la vida que teníamos,
nadie más sigue, queda loco el que llega a pasar lo que pasamos
nosotros.
cambios: la mujer
y el trabajo
Clever:
Yo a veces escucho a las mujeres en el pueblo, dicen,
“pa, tengo tanto trabajo, trabajo tanto, hago tanta cosa, no
me da el tiempo para nada”, yo pienso en lo que hacen ustedes
Zulema:
Mire Rodríguez yo le digo una cosa, con mis nueras, tengo lejos
muchachas de 40 y pocos años, “ay, que yo no planto la
quinta, porque tengo que cuidar, que tengo que lavar, que tengo
que cocinar”. Ah, mi’ja querida con un hijo sólo que ya
esta hombre, que tu hija ya está señorita, ¿cómo no vas a
poder plantar una quinta, un jardín? Mirá, no se puede hablar,
yo con tu edad no sé, no sé. Yo formé mi edad con 20 años, a
los 20 años tuve mi primer hijo y de ahí siempre seguí
trabajando, trabajando y trabajando. Ahora es que trabajo menos,
trabajo porque se me antoja, andar en la vuelta, jorobando, una
cosa y otra, pero siempre en la cabeza de uno tiene que manejar
la cosa, siempre es la actitud...
los hijos
Ana: ¿Dónde
tuvo el primer hijo?
Zulema:
En Montevideo, en el Pereira Rosell
Ana: Ah, se fue
hasta allá.
Zulema:
Si. Yo estuve nueve años en Montevideo, trabajé de cocinera,
trabajé de mucama, trabajé de niñera, trabajé de todas
maneras. Yo trabajaba mi’ja, de trabajo no me van a contar lo
que es de aquí, de allá, toda la vida trabajé.
Ana: ¿Cómo lo
conoció a su marido?
Zulema:
Bueno, conocer nos conocíamos desde gurí. Él me conocía, él
era 18 años mayor que yo. El día que yo nací, cumplía los 18
años. Y estas cosas que van y que vienen
como dice. Yo acá, bueno, me fui para Montevideo, y
todos los años venía a ver a mis viejos, a mis padres, y
siempre nos encontrábamos, él era de ahí nomás, vivía
en el Quiebrayugos, trabaja en los Orientales, en esos campos de
Salto, él era encargado de la estancia de los Escobar, trabajó
muchos años ahí, trabajó desde muchacho trabajaba ahí, y
siempre nos encontrábamos, y estas cosas que vienen y van y
cuando tiene que ser no se desvía. No podían creer, pero es
eso nomás. Gracias a dios hicimos nuestro hogar, formamos y
vivimos 50 y pico de años, criamos todos nuestros hijos, y
después como dicen, dios nos separó, no fue cosa de que, dijo
bueno, y la riqueza que me dejó más grande fue mis hijos...
/Fin
Zulema 2a
Parte
2b/
Zulema:...
bueno, pero a la edad que yo tengo, los nietos todos ya, ya
tengo 2 bisnietos varoncitos, y tengo 2 nietas que están
esperando familia también.
partos
Ana:
¿Todos los hijos los tuvo en hospital?
Zulema:
No, vos sabés que alcancé a tener uno sola yo. ¿Vos lo conocés
a Raúl? Si te voy a contar el nacimiento de Raúl te vas a reír,
nació como el ratón, ente las chalas. No mi’jo la que dice
la verdad no merece castigo. En la 14 nació él, estábamos en
una chacra, plantábamos 22 cuadras, yo y mi marido, y yo
plantaba, toda la vida me gustó la quinta, y plantaba una (...)
de arvejas, tenía unos arverjales increíbles, plantaba en los
surcos de la huerta nomás, acelga, lechuga, tenía una quinta
increíble, así nomás, a campo abierto, nadie comía liebre,
la libre se cansaba de comer, porque no daba, plantaba y plantábamos
girasol, maíz, boniato, maní, de todo, en esas chacras de los
Caorsi, que era León Sosa él que arrendaba el campo ese, y por
medio de él, fuimos allá de chacreros. Entonces, yo tenía
unos peones trabajando la chacra, que los tenía en una carpa en
la chacra, una chacra de 22 cuadras estaban allá en el fondo la
gente trabajando, yo
tengo que juntar arvejas, una bolsa de arvejas, porque
mañana Don León va para el pueblo y llevaba verduras, y
me traía surtidos, y con decirte que me traía de todo, con
decirte que me traía totalmente completito lo que yo llevaba
para vender, me traía completita las cosas para la casa, y salí
y llevé, y tenía la mayor que tenía un año, 13 meses tenía
la hija mayor, dice, vas a ir a buscar, sí, voy a ir a buscar,
yo dejo la bolsa y vos me la traes a caballo cuando vengas,
porque quedaba lejísimos para ir al rancho donde vivíamos
nosotros, al fondo de la chacra y fui y junté
y al final juntaba de rodillas las arvejas, juntaba
desmarañando las plantas de arvejas en un balde y echaba para
la bolsa, y llevé la bolsa de arvejas, y le digo, yo me voy
para la casa, anda para la casa, había 80 bolsas de maní
tiradas en el patio para embolsar, y se empezó a levantar la
tormenta, y él estaba levantando maní en la chacra con el
persona, haciendo las parvas ahí de maní, tenía cuatro
peones, me dice si podés andá embolsando. Bueno, digo, apenas
yo llegué con la gurisa en los brazos, con la gurisa grande, la
senté arriba de la pila de maní que estaban afuera, y se me
escapa una chancha, y él manó un viejito que tenía de peón
allá, en Flores Grande, mandó al viejo de allá, y se me había
escapado la chancha, y la chancha estaba mala y me atropelló
derecho a la gurisa, yo andaba con ella en los brazos, me agarró
unas gallinas con pollos, y la deshizo a la gallina y le comía
a los pollitos, yo gritaba como loca, con tamaña barriga que
estaba y la gurisa colgada, y venía el hombre viejo ese, pobre
(..), venga ayudarme, vino el hombre viejo, pobre no estaba
nada, era una cosa tan, pero la encerramos a la chancha y
gracias, con un cansancio, yo no podía más. La senté a la
gurisa, traje el cajoncito, antes no teníamos corralito, la metí
adentro, que llore lo que llore aquí te vas a quedar, yo tengo
que embolsar este maní. Empecé a embolsar maní con la pala,
clavaba bolsa y con la pala para adentro, 80 bolsas de maní ahí
tirados en el patio y empezó a levantar la tormenta y él con
la gente allá en la chacra y yo con el maní en el patio.
Embolsé el maní, pero cuando terminé de embolsar no daba para
más, tenía que cocinar, bañar a la chiquilina, bañarme yo,
hacer la comida para la gente que venía.
Ana:
¿Las 80 bolsas hizo?
Zulema:
80 bolsas embolsé, no las saqué, las embolsé, y las dejé
paraditas allí donde estaban. Cuando viniera él con la gente
iban a llevar, al galpón que estaba así como ese de lejos. Zoe
de Pereira también estaba trabajando con él, era peón de la
chacra. Cuando él llegó yo tenía todo embolsado, ya anda en
mis vueltas cocinando, juntando verduras para cocinar y llegó
él con la bolsa de arvejas, y ya tenía unos cajones prontos de
verdura porque el viejito al otro día de madrugada se iba para
el pueblo y me llevaba toda la verdura para vender. Yo lees hice
de comer, hice todito, limpié, tenía un calderón que llevaba
10 litros de agua, y una cocina muy buena a leña, así de
hierro, cuando yo vi, esto no puede ser, ya voy a tener este gurí
o gurisa no sabía ni lo que fuera, preparé todito, tenía la
valija con todita la ropita, hasta el cordón del ombligo, la
tijera desinfectada, alcohol, todito preparado, porque ahí en
la 14, ¿usted no conoce en la 14?
Clever:
Muy poco
Zulema:
¿No conoce? Ay, dios mío mi’jo, si el Samir era feo, eso era
horrible, yo no quiero nunca más volver ni con fotos, lo que yo
pasé en ese lugar ahí, ay dios míos, y claro, ellos quedaron
conversando con Zoe en la cocina, los peones comieron y se
fueron a dormir y ellos quedaron (...) en la cocina. Yo, cansada
como estaba, me acosté y me dormí, cuando él se fue a
acostar, yo me desperté y ya me desperté con dolores, con señas
para tener. Y lo tuve sola, gracias a dios, con las manos de
dios nomás, lo único que no me animé fue a apretar el
ombligo, yo no me animé, pensé que al apretar podía cortar, y
lo dejé flojito y él perdió sangre. Había una mujer (...) la
mujer de Trujillo, (...) Siqueira yo creo que era el apellido.
Bueno, esa vieja estaba, trabajaba con el marido en el fondo, y
el viejo fue a buscarlo, Mariano fue allá a buscarlo o mandó a
a Zoé a buscarlo a que viniera y ella lo levantó así, estaba
con una mantita blanca y cuando él la levantó así vi la
manchita roja, no sabés el susto que me llevé, la mancha roja,
y ella me dice, no es nada doña, es una poquita cosita que
perdió de sangre, yo no sé la cantidad de sangre que había
perdido, porque él lloraba y lloraba, pero ella lo acomodó
gracias a dios. Ahora está ahí, está viejo con 56 años. Pero
contar es una cosa que es increíble, lo que yo he pasado, no es
fácil. ¿Te vas mi’jito? ¿Precisas llevar algo? Bueno. Nada
más.
posiciones
de parto
técnicas
Ana:
¿Y en qué posición se puso para tenerlo?
Zulema:
¿Qué?
Ana:
¿En qué posición lo tuvo?
Zulema:
Lo tuve en la cama nomás, porque cuando vi que lo iba a tener,
yo tenía todo pronto, totalmente todito, hasta una palangana
grande esmaltada, que la había desinfectado, la había lavado
todita, la tenía prontita, tapada con un coso que no fuera a
caer nada, pero era un rancho, si yo te digo el rancho que yo
estaba no podías creer, no tenía pared, eran unas chalas que
habían puesto en los agujeros que habían, era una algo que era
asombro que alguien viviera mejor vida que la que viví yo. Algo
asombro, asombro, asombro mirá, pero sólo dios pone la mano y
lo salva a uno. Y ahí tuve al hijo. Ahora sí, los otros, los
dos menores tuve en sanatorio, y los otros los tuve en la casa
pero ya con una partera, ya cambiaba la vida.
Ana:
Una partera ¿con estudio o de acá de vecina?
Zulema:
Vecina, con oficio de nada
Clever:
Una comadrona como le llamaban.
Zulema:
Tenés razón si, la comadrona.
Ana:
¿Le daba tranquilidad?
Zulema:
Bueno, yo toda la vida fui muy corajuda, la tranquilidad me la
daba yo, porque tenía que enfrentar la situación nomás, la
tranquilidad me la daba yo.
Clever:
Está bien, eso no se compra.
Zulema:
Si, me daba yo la tranquilidad. Gracias a dios, mirá te digo,
que fue una cosa, que a veces yo digo, tanta cosa tienen, están
embarazadas y viven sólo con la panza, ay ese gurí va a salir
tan sobado, yo no tenía tiempo de sobarme la panza.
Ana:
¿A quién le sobaba así?
Zulema:
¿Qué?
Ana:
¿La partera le sobaba?
Zulema:
No, que hoy en día, las mujeres que están embarazadas y viven
solo tocándose la barriga porque están embarazadas. Yo tengo
dos nietas embarazadas. Ah, mi’ja haga el favor, trabaje,
mueva ese cuerpo, como que le van a privar, mandar caminar, ande
camine, trabaje que a usted no le pasa nada, mentira eso, que
lavo piso, lave piso, lave ropa, haga todo que eso no le molesta
para nada, que le va a molestar. Yo no hubiera tenido ningún
hijo si hubiera sido así. Yo araba, yo cocinaba, yo lavaba,
siempre les cuento a ellos. Ustedes conocen el carro que tiene
Armando. Había un galpón grandísimo, acá, estaba llenito de
maíz, de boniato, de maní, embolsábamos el atado, y pasábamos
todo el día embolsando maíz, boniato, maíz desgranado para
que de madrugada ir a lo de Tapeta a llevar esa carga d cosas
para descargar allá, y cómo yo sacaba del galpón al hombro y
de tirar para arriba del carro, con un mundo de meses de
embarazo. Gracias a dios yo nunca sentí dolor ni aquí, ni allá.
Se iba él y yo seguía ordeñando, limpiando aquí, limpiando
el corral, dando de comer chanchos, pero mi’ja, yo no sé, no
sé, qué cambio tan horrible hay hoy en día. Nunca tomé nada,
para nada, no precisaba... Mirá, con decirte que yo me controlé
sola del que tuve en Montevideo y de estos dos que tuve en el
sanatorio, los últimos, los dos menores, de los demás no
controlé nada, nada, no tenía control de presión ni nada, comía
lo que viniera, chancho, chorizo, cualquier cosa, gracias a
dios, y nunca me pasó, nunca tuve problema de presión. Ahora
que estoy vieja tengo problema de presión pero tampoco, no es
mucho, la cosa más o menos, si me cuido un poquito no me pasa
nada. Es así la vida, yo qué sé.
salud
cuidados a los niños
Ana:
¿Y los niños, de enfermarse? Si se enfermaban los niños ¿qué
hacía?
Zulema:
Mis hijos, gracias a dios, muy sanos, alguna gripe, alguna
afección al pecho. Cuando era mucho al Beto Rodríguez, ¿lo
conociste? Que tenía un auto, que era el único que entraba acá,
porque acá eran unos pantanales. Ahora allí hicieron un (...)
atracaron dos camiones y un tractor e hicieron aquello allí.
Eran unos pantanales, acá no entraba más que una carretilla,
eran unos barriales, una cosa, unos pantanos, llamábamos el
auto del Beto Rodríguez, que tenía ese auto como para salir
los vecinos, que era del barrio Bella Vista, ¿sabés donde vivía?
Antes del club de la sexta. Lo llamábamos, iba mi marido a
buscarlo, porque ¿con qué lo vas a llamar? Iba a buscarlo allá,
le avisaba, él venía, y lo llevábamos a controlar al doctor,
pero muy pocas veces, gracias a dios, mis hijos sanos, sanos
totalmente, sanitos, nunca tuvieron problema de enfermedad de
nada, gracias a dios
Ana:
¿Y así de empachos, de ojeos?
Zulema:
Y, eso, yo que sé, yo te digo a veces que no tengo creencias
que haya ojeos, cosas así, porque la verdad que para mi eso no
existe, no creo, porque nunca los vi ojeados de nadie. Porque
vos siempre no podés estar con carácter alegre, un día estás
media indispuesta y estás lidiando con el niño o estás mal, y
dicen que por eso los ojean, si así fuera con la gurisada que
tenía que tener un carácter a veces medio agrio.
Ana:
Y el quebranto que le dicen
Zulema:
Bueno, dicen que todo eso te viene del estómago del niño, la
alimentación del niño y eso le ataca la cabeza y cómo son tan
chiquitos y tienen la mollera abierta, entonces, ahí se lo
canaliza el dolor de cabeza y está el quebranto que le llaman,
aunque le llaman meningitis. Eso no existe tampoco, existe eso,
eso al estómago, que el niño no hizo a la digestión, o el
bebito le dieron que no puede digerir y no puede hacer la
digestión y le ataca el dolor de cabeza. Si yo tuve a Mariano,
que le decíamos el Chato, ¿vos lo conociste al Chato? El
Chato, porque todo lo conocían, ahora no, ahora es Mariano,
antes era el Chato. Ese tuvo, ese tuvo un problema de esos así,
lo tuve muy mal, pero vino mi madre, estuvo conmigo dos o tres días,
le hizo unos yuyos, unas cosas, y mejoró, sanó, se le fue eso,
y ella me dijo que había sido que estabamos en la mesa, y todos
le dábamos una probadita de una cosa, una probadita de otra y
la criatura va comiendo cosas pesadas, que no le pertenecen, que
no puede hacer la digestión de aquello, entonces, aquello
estaba empatado en el estómago. Pero desde eso no pasó más
nada, gracias a dios.
sanidad
de las plantas
Ana:
¿Y las pestes de las plantas, en las chacras? ¿Había peste?
Zulema:
Había. Había, por ejemplo, ¿cómo te voy a decir? La papa que
venía, en la raíz, el tisón, el maíz, la lagarta en el maíz
que come todito y no queda nada.
Ana:
¿cuál es la del maíz?
Zulema:
El maíz, es un gusanito, una larva verde, chiquita, que es
localizada por medio de la mariposa. El año que hay mucha
mariposa, cantidad de mariposa es cuando hay peste en las
plantas, eso es trasmitido por la mariposa, que pone el huevo y
ahí sale la larva, ese gusanito verde, entonces, te come todito
adentro, vamos a decir, adentro, lo del maíz, la planta del maíz
y ahí le saca toda la fuerza, empieza a caer la hoja, no queda
nada, eso es una peste, una peste por medio del insecto ese. Y
el tisón la papa, y al boniato también le daba, al boniato
antes no le daba pero al último ahroa al boniato le estaba
dando también eso, antes no había, era criollo el boniato,
como digo yo, lo tirabas de aquí allá y prendía y daba una
planta, daba boniato, ahora no.
Clever:
Es muy difícil conservarlo
Zulema:
Si. Ahora no.
Clever:
Entraron muchísimos hongos. Con la introducción del boniato de
contrabando de Brasil que empezó a venir mucho.
Zulema:
A venir virus y cosas. Fue lo que vino y empezó a contaminar
toda la tierra y todo, si. Si, antes no había nada de eso. Allá
en Samir plantaba boniatos, increíble la cosa que era aquello,
ya era problema de la cosecha que había, quedaban los boniatos
pelados, tapados por las chalas, no había tiempo de traer,
nadie robaba nada y ahora no se puede dejar nada, ahora no se
puede dejar más nada.
cambios:
la propiedad
Ana:
¿Nadie robaba?
Zulema:
Nadie sacaba nada. Ahora no se puede dejar más nada. Allá al
Armando le han roto hasta la casa dos, tres veces, las
puertas...
Clever:
¿Al Armando?
Zulema:
Si, tiene preciosa casa allá, en el Samir. Hoy iba para allá,
y ayer me hizo un mensaje que estaba de viaje para el Samir,
ellos van y vienen.
Clever:
Tienen todo forestado (...)
Ana:
¿Tenés más preguntas Clever? Se nos va a hacer de noche para
ir a lo del hombre este
Clever:
Si, capaz que si.
Ana:
Nada más.
Zulema:
Nada más
Clever:
En otro momento le damos otra visita, conversamos otro rato y
grabamos otro poco.
Zulema:
Que les quede bien. Allí, uno allí.
Ana:
(...)
Zulema:
A las órdenes, algo que me pueda acordar o algo que..
Clever:
Si, si, en otro momento aparezco por acá como estamos cerquita...
Lo mismo usted un día que arranca para Rincón tiene que llegar
por allá
Zulema:
¿No ha entrado a Rincón todavía?
Clever:
No, yo estoy viviendo ahí el Rincón de La Aldea, ahí con...
Ana:
Ahí, frente a lo del payador
Clever:
Frente al payador Da Cunha,
Zulema:
¿El hermano de Atilio?
Clever:
El hermano de Atilio, estoy allí enfrente, estamos de vecinos
allí.
/Fin
de Zulema 2b/
[1] Se refiere al actual ocupante de la chacra y la casa de la familia de Clever en La Aldea, Alejandro Wassem y su familia. Al momento de la entrevista Clever reside en Rincón de La Aldea. Nótese la posibilidad del entrevistado de a su vez, solicitar información.
[2] Se refiere a una chacrita en el lugar referido en la nota anterior, donde el esposo de Zulema plantó.
[3] Se refiere a la infraestructura de su casa en aquel
entonces.
[4] Ana Rodríguez nació en el año 1975 en Montevideo, y tiene un “hermano de leche”, es decir, aquel que mamó con su madre y no era hermano biológico. Tal vez la expresión provenga del Departamento de Treinta y Tres.
[5] Zulema se refiere al CSSO de la Sexta Sección de Tacuarembó.
[6] Clever se refiere al Instituto BIOURUGUAY Batoví, un centro de enseñanza e investigación de la agricultura orgánica.
|