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ARCHIVO FOTOGRÁFICO DEL CENTRO
DE LA MEMORIA
Obispado de Tacuarembó y
Rivera
Colección Robert Da Silva
Servando González, Domador y
Tropero
Los Cuadrado, abril de 2007
Fotografías y textos: Robert
Da Silva
Diagramación y redacción:
Ana Rodríguez |
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Servando a primera hora de la mañana en su terreno de Los
Cuadrado agarrando una de sus yeguas gateadas. |
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Se puede apreciar el estado de
sus yeguas en la foto anterior como en ésta que están de
costado: el cuidado y gordura de las mismas. |
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Armando un bozal y preparando
sus cuerdas, trabajo que realiza desde hace mucho tiempo y
va junto con el oficio de domador. Por lo general son los
mismos domadores quienes hacen y arreglan sus cuerdas
(todo lo que tenga que ver con cabezada rienda y pretal,
bozales, cabrestos, maneadores, manea, sobeo o lazo). |
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Emparejando una cuerda a
cuchillo. |
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Observando
los detalles del bozal ya terminado.
Se puede
ver en la cintura de esta persona un cuchillo de trabajar
en cuerda.
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Adentro de la pieza o taller que tiene para trabajar en
cuerda se puede apreciar en la pared como decoración de
izquierda a derecha lo siguiente: las dos primeras cosas
que están colgadas son guayacas hechas de caño de bota
para guardar herramientas. El tercer elemento es un nido
de boyero colgado de un clavo en una tabla. A la derecha,
una cantimplora que generalmente usa en las tropas o
viajes largos. |
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El
nido de boyero colgado de una rama para mostrar el largo
del mismo. Este tiene aproximadamente 70cm.
Estos
nidos son en forma de bolsa. Abajo en su interior es donde
se encuban los huevos.
Arriba
tiene una boca tal como una bolsa por donde entra y sale
esta ave de montes del Uruguay.
Esta
bolsa-nido está hecha con cerda de alguna fibra vegetal.
Estos nidos no son fáciles de encontrar a pesar de su
tamaño. Generalmente están en montes muy cerrados o
cerca del cauce de algún arroyo o sangrador |
| La foto muestra al fondo la
calle que pasa al lado de lo de Servando ya en Los
Cuadrado y por esa misma calle se puede llegar a Once
Cerros, Clara, Los Furtado, Paso Hondo y si se deja el
pueblo a la izquierda se llega a la estancia “La
Sierra” hoy forestada. |
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La textura
del nido deja ver la trama que puede durar muchos años.
Es
frecuente que la gente cuando encuentra uno se lo lleve a
la casa.
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Asador de
carne en tres partes mandado hacer con un herrero. La
primer parte es la del medio de la foto; la punta que se
aprecia a la derecha es lo que va clavado en la tierra o
en el suelo.
La segunda
pieza -que en la foto aparece en primer lugar- es la que
une la primera con la tercera pieza por medio de una
rosca.
La tercera
pieza –y tercera en la foto también- tiene un gancho a
la izquierda que es donde se cuelga la carne que se vaya a
asar. |
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El asador armado y clavado en el suelo. A diferencia de la
foto, dependiendo de la leña que haya y del viento se
coloca con la inclinación deseada, 45º por ejemplo.
Cuando el suelo es duro se suele mojar primero y luego con
un palo o una piedra se trata de clavarle la punta.
Este
sistema de hacerlo en partes fue creado para evitar
accidentes y por comodidad de traslado. Si fuera entero
-como los hay todavía- resulta muy peligroso porque va
ubicado sobre la carona, |
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de largo a largo del
recado o en el recado mismo. En el caso de rodar a caballo
fácilmente puede lastimar al animal como al jinete.
Algunas personas en
el recado del lado de la manea le hacen un estuche en
forma de vaina para poner la punta del asador cuando es
enterizo y va a todo largo en el recado. Y la otra punta
que queda a la altura de la cabezada se la ata con un
tiento a la argolla de la asidera. |
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Boleadoras o Tres Marías:
son dos bolas del mismo tamaño y con cuerda torneada del
mismo largo y una más pequeña y de cuerda algo más
corta a la que se le denomina Chico.
Las
que utilizaban nuestros indígenas eran distintas:
probablemente no eran forradas en cuero ni tenían
argollas. De la misma bola acanalada a la mitad se le
pasaba el tiento.
Servando
González muestra aquí unas boleadoras con mucha
historia. Fueron regaladas hace más de |
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cuarenta
años por un amigo desaparecido, don Ermógenes Martínez.
Se
aprecian las boleadoras extendidas en todo su tamaño. Está
mostrando con su dedo pulgar de dónde normalmente y
actualmente se las “revolea” para tirarlas. Este
sistema resulta muy peligroso y Servando nunca lo hizo de
esa forma. |
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Las bolas son hechas con casco de olla forradas con cuero
y encima del forro llevan un revestimiento artesanal en
tiento hecho por un guasquero de Curtina: William
“Cacho” Fernández.
De
las bolas sale una argollita que engancha el tiento
torneado y rematado en cada una de ellas. Pueden ser de
dos o de tres tientos torneados. En este caso son tres
tientos.
En las ollas de hierro o “fierro” que se utilizan en los fogones y
cocinas de campaña -generalmente de tres patas-, queda
debido a su larga exposición al fuego |
| directo, en la parte exterior de la misma, un cascarón que sirve para
hacer un bollo de un peso apropiado para las boleadoras.
Cuando se hacen de este material, no machucan tanto al
animal como las de plomo, y en el caso de accidentes
también machuca menos al lanzador.
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En esta foto tomada en el Museo del Indio y el Gaucho se
aprecian dos juegos de boleadoras de diferente tamaño.
Las del lado izquierdo tienen argolla para enganchar los
tientos y las del lado derecho llevan un remate en el
mismo cuero llamado “remate de boleadora”. |
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Pronto
para tirarlas, se puede apreciar claramente el dedo índice
de Servando en una vuelta del tiento. Lo que hace al
soltarlas es sacar el dedo y en el impulso automáticamente
se abren las bolas rumbo al lugar deseado: puede ser
adelante para bolearle las manos o a la altura del anca
para bolearle las patas al equino o vacuno.
Para
los avestruces
se aplica el mismo sistema de tiro pero se busca que las
bolas caigan sobre el cuello y al patear el ave queda
enredada. Generalmente las de bolear avestruces son de dos
bolas y más chicas. |
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En esta
foto es posible confundir la terminación en tiento de las
bolas con una granada de guerra.
Esta
terminación es más bien un adorno, fruto de una elección
personal de Servando. Se aprecia el trabajo del guasquero
mencionado anteriormente, William Fernández del pueblo de
Curtina.
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A la izquierda, mostrando una
de las maneras de llevar las boleadoras a la cintura que
antiguamente se utilizaba mucho. Servando las colocaba en
la parte delantera del recado debajo de los pelegos
arrolladas en forma de madeja como en la foto de abajo. |
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Doña Eda Correa, la esposa de Servando, dentro de la
cocina, a punto de encender la cocina “de fierro”.
Este
ambiente tiene varios usos: desde luego acá se preparan
los alimentos, pero también corresponde indicar que en
campaña la jornada comienza y termina junto al fuego de
esta habitación tan importante.
Junto
a Eda, un animal doméstico muy común en los hogares
rurales: el gato.
Esa
cocina, el comedor y la pieza de trabajar en cuerda están
en un cuerpo de casa con forma de rancho de paredes de
material, techo de paja y piso de |
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arena y Pórtland.
En el mismo predio
está la casa hecha por MEVIR Rural recientemente. Esta
familia compró este lugar hace un par de años a una
persona que lleva el apellido que dio nombre al pueblo:
Horacio Cuadrado. |
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Sangrador: se denomina así a
los cursos de agua que son ramales de algún arroyo y
generalmente
están adentro de los montes.
En Uruguay es común referirse al Ñandú (Rhea Americana) como
Avestruz. En realidad,
en Uruguay no hay avestruces. También se les llama Ñangos
o Pata de orquilla. Al pichón que
tiene unos meses se le denomina Charabón.
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